• Henri Morales

Aspectos históricos de la identidad y pertenencia del hermano laico en la Provincia "Nuestra Se


Aspectos históricos de la identidad y pertenencia del hermano laico en la Provincia.

Fr. Anselmo Alberto Maliaño Téllez, OFM.

Fr. José Carballo, afirma que: “Nuestra Orden, formada por hermanos clérigos y hermanos laicos, comprende y valora el don de la vocación religiosa laical: consideramos útil recordar algunas orientaciones surgidas en el Capítulo a este propósito. Se ha dicho que en algunas “regiones” de la Orden […] todavía se viven situaciones de discriminación en cuanto se refiere a las oportunidades de formación, que, según nuestra legislación, deben ser las mismas y que el modo de ejercer nuestros ministerios no siempre favorece la participación activa de los hermanos laicos en la misión evangelizadora. Sobre este particular hemos reafirmado la exigencia de una formación única para todos, pero que sea a la vez respetuosa del don de cada hermano y de las diversas vocaciones que el Espíritu suscita. Se trata de que todos nuestros candidatos se formen para evangelizar, no para ejercer un solo modelo de evangelización. En este mismo tenor conviene preguntarnos si el clericalismo en la Orden no puede deberse en parte y en algunos casos a nuestras estructuras formativas vigentes, que hacen que algunos formandos con vocación laical acaben ordenándose simplemente porque no encuentran otros espacios con otras dinámicas formativas fuera del cursus clerical”[1].

Esta es una situación real y concreta que nos ofrece nuestra Orden y que domina muchos ambientes eclesiales y sobre todo nuestra vida religiosa. Es además, nuestro punto de partida para hacer un análisis de lo que ha pasado en la historia de la misión de los hermanos laicos desde sus inicios hasta la creación de nuestra Provincia.

Los primeros misioneros laicos

Ciertamente, nos tenemos que remontar a la historia de los primeros misioneros laicos que vinieron a estas tierras centroamericanas para comprender la vivencia del carisma, vocación y misión de los hermanos menores.

Al hablar de ellos nos encontramos que entre los primeros frailes misioneros que vinieron en el segundo viaje de Cristóbal Colón, en 1493, fueron dos hermanos laicos: Fr. Juan de Ahora y Fr. Juan de la Deule. Años después, en 1540 llegan a estas tierras guatemaltecas cinco sacerdotes y un hermano laico: Fr. Francisco de Valderas[2].

Hacia el año de 1558, el escultor Juan de Aguirre, convertido en humilde lego con el nombre de Fr. Juan de San Francisco[3].

Hacia el año de 1568 en el convento de La Limpia de Concepción de Almolonga, el primer hermano lego que fue recibido en esta Provincia, Fr. Francisco de Santa Marta, hombre de mucho espíritu, de gran ejemplo de honestidad, humildad y desengaño del mundo, silencioso, estaba no solo al cuidado y servicio de todas las oficinas del convento, era cocinero, hortelano, portero y sacristán, era excelente albañil, en su ardiente caridad establece una escuela donde enseñaba la doctrina cristiana, a leer y a escribir, no solo a los hijos de los españoles que allí habían, sino a los de los mexicanos y Tlascaltecas[4].

En el año de 1570 llegan otros dos hermanos legos de muy ejemplar vida: Fr. Juan de Espinoza[5] y Fr. Gerónimo de Viena. Estos hermanos sirvieron con grandísimo celo de la salvación de las almas.

Hacia 1593 encontramos otro relato de la ejemplar vida y virtudes del bendito religioso, Fr. Miguel de Esteller, que fue pobre, humilde, manso y agradable a todos, fue portero por muchos años del convento de San Francisco de Guatemala, hermano lleno de virtudes (grandes penitencias y mortificaciones) y muy caritativo, de un ardiente celo por las almas y de grandes deseos de padecer el martirio por la dilatación del Evangelio, ese fue su principal motivo por el cual vino a estas tierras, pero no lo logró. Fue sacristán y sastre de los frailes (cosía o remendaba los hábitos o túnicas de los religiosos), socorría a los pobres que venían a la portería y les enseñaba a rezar las oraciones (rezaba de rodilla con ellos la corona de nuestra Señora, de la que era devotísimo, rezaba todo los días de rodilla los siete salmos penitenciales, disciplinándose rigurosamente todo el tiempo que duraban, rezaba todos los días su Oficio divino). Era un hermano contemplativo, los más doctos consultaban cosas espirituales con él. Obedecía a lo que se le mandaba y todo en profundo silencio. Este hermano lleno de santidad y de virtudes fue llamado a la presencia de Dios el 28 de junio de 1608[6].

En 1597 nos encontramos con otro hermano que viene a estas tierras de misión, Fr. Francisco Gómez Arias, entró a la religión a los cincuenta años, y se ejercitó en todo trabajo y obras de caridad, trabajó por más de 20 años como enfermero, suplía muchas veces al portero, al hortelano y al cocinero. Tenía escrito e impreso de su misma letra el modo y orden de vivir, en que estudiaba con frecuencia para no olvidar jamás la vocación. Tenía su confesor espiritual, con el que compartía sus frecuentes arrobamientos. Hermano de ardiente caridad y sencillez, gozó de gran fama de santidad en el convento San Francisco de Guatemala. Murió el 29 de enero de 1631[7].

En 1602 recibe el hábito, el hermano lego, criollo, Fr. Juan Díaz, de ejemplarísima vida. Cocinero, asistente de la enfermería, pernoctaba en la oración y la contemplación, hacía su examen del día cotidianamente, muy dado a la mortificación de la carne –llevaba consigo unos cilicios- y ayunaba casi todos los días, fue perseverante en las sendas de las virtudes, ejercía los oficios de mayor inferioridad del convento. Fue hortelano del convento y daba con abundancia a los pobres que acudían a la portería, servicio que también realizó –portero-, salía a pedir limosna a la ciudad. Fue devotísimo de la Virgen María Nuestra Señora, de N.P. S. Antonio de Padua, de S. Jacinto y S. Diego de Alcalá. Tenía el espíritu de profecía, pues antes de que se avisara de la muerte del hermano Fr. Juan de Mesa, religioso lego, hijo de este convento de Guatemala, él ya lo había predicho. Murió el 26 de febrero de 1656[8].

En 1618, llega otro hermano de gran espíritu y virtud, Fr. Gabriel Ponce, natural de la ciudad de Córdoba, sobresalía este hermano en la humildad y la caridad –era para todos caritativo- obsequioso con los pobres, pedía limosnas de pan en la ciudad para socorrer con amor a los pobres. Era cándido y sin malicias, muy devoto de la soberana Reina de los Ángeles María Señora Nuestra, rezándole todos los días su corona y ayunando los sábados y muy devoto del Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Por muchos años portero del convento de San Francisco de Guatemala. Pidió ir a la misión de Taguzgalpa con la intención de recibir el martirio de los infieles xicaques, después de muchas peregrinaciones hambres y penalidades regresó a Guatemala. Murió en el mes de noviembre de 1636. Dos años después encontraron su cuerpo incorrupto[9].

En 1619 salen de Guatemala hacia la misión de Teguzgalpa el hermano lego Juan de Vaena[10], que tomó el hábito en 1616, este hermano junto al hermano lego Benito López, que tomó el nombre de Benito Martín de San Francisco, originario de la Villa de Trigueros en Andalucía, España y que tomó el hábito franciscano en 1617, y el sacerdote Fr. Cristóbal Martínez, fueron martirizados por los indios albatuinas en el río Wampú, -Guampun- (Olancho) en el mes de Julio de 1623[11]. Esta es la primera sangre derramada de estos misioneros intrépidos en estas tierras de misión.

El hermano Silvestre González Navarro que tomó el nombre religioso de Fr. Silvestre de la Cruz, en el año de 1620. Vivió siempre ocupado en servir a todos, humilde y sencillo, de honrado trato. Sus mortificaciones eran continuas, cotidianas y muchas veces duplicadas las disciplinas. Llegada la noche entraba en continua oración hasta los maitines. En su celda tenía una cruz de palo ante la cual estaba en oración. Fue sacristán y trabajaba en la albañilería, trabajó con indecible alegría aplicándose a las ocupaciones más fuertes. Murió en el año de 1651[12].

Fr. Alonso Martín Melón, muy devoto de la Virgen y del Santo Ángel Custodio, llega en 1604 en una embarcación que venía a Honduras y entró a la Orden en el convento de Santiago Cotzumalguapa, Guatemala el 22 de marzo de 1610. Se negó recibir el hábito para el coro y estado de sacerdote. Hermano muy aplicado a las cosas del cielo, humilde de corazón, de tanta mansedumbre, paz interior y exterior, fue una universidad de ciencias, una enciclopedia de documentos. Este docto y espiritual hermano, le llamaron “El lego Escotista”, muy dado al ejercicio de alguna virtud, pues decía: “El cielo no es para el más entendido sino para el más virtuoso”. Trajo a la Religión a varios hermanos que en todos los estados sirvieron con gran aprobación de vida. Murió el primero de marzo de 1646[13]. Años después de su muerte y queriendo imitar su vida y sus virtudes, ingresan a la Religión dos hombres cultos que en el siglo fueron cirujanos de mucho nombre, estos fueron Fr. Francisco Martínez y Fr. Pedro de Mendoza.

Otros dos religiosos legos de gran opinión de espíritu son; Fr. Francisco Cabellos y Fr. Francisco Canales. El primero vino en misión a esta Provincia en 1610[14]. Y el segundo hermano vino a estas tierras hacia el 1608[15] con el V. P. Fr. Esteban Verdelet, que fue asesinado por los indios de Tahuacas en el año de 1612.

Fr. Pedro de Bonilla, Natural de la ciudad Real de Chiapa, fue religioso de grande aprobación de vida, y espíritu de penitencia, murió hacia el año de 1632. Fr. Bartolomé de San Antonio, o Bernoy, hacia el año de 1639 recibe el hábito de Nuestra Sagrada Religión en el convento de Guatemala[16].

También es muy memorable, Fr. Jerónimo de Arenas, hijo del convento de Guatemala, criollo de México, que sirvió con gran ejemplo y espíritu en la enfermería, en la huerta y en la cocina, fue perseverante en la oración, solía pasar en ella desde las ocho de la noche hasta que era hora de tocar a maitines. Murió en las vísperas del glorioso San Antonio de Padua, el año de 1634[17].

En 1640, se registra la figura de Fr. Juan del Espíritu Santo[18], que prestó sus servicios en el ministerio de enfermero mayor; así mismo, Fr. Diego de San Antonio que murió hacia el año de 1642, fue humilde, caritativo y ejemplar, muy ejercitado en la oración. Fue enfermero por muchos años, vigilante y puntual en asistir a sus dolientes hermanos. Tuvo una gracia especial de curación muy conocida.

Fr. Juan de San Buenaventura, -que se llamaba Juan de Estrada por el cual era muy conocido y se señaló mucho en los reinos del Perú-, una vez convertido dejó mucho nombre de sus virtudes, y santas operaciones que a través de Fr. Alonso Melón aprendió y practicó despreciándose a sí mismo, en la que perseveró hasta pasar al Señor en el año de 1645.

Fr. Andrés de Gaviria parece ser el primer fraile criollo que toma el hábito en Guatemala en el año de 1652 y ese mismo año Fr. Juan Martínez que en 1584 pasa a la misión de Nicaragua, hacia 1653 Fr. Tomás de San José.

En 1657 muere Fr. Manuel Bravo, fue Fiscal y Oidor de la Real Audiencia de Guatemala, algún tiempo se le detuvo para experimentar su vocación, hasta que se le concedió el hábito para religioso lego el 21 de septiembre de 1635. Aplicado a servir en la cocina y en la huerta, trabajaba con tanta alegría y gusto. Hizo muchas copias del Evangelio de San Juan, como en su tiempo no había imprenta en Guatemala y él tenía buena letra y ortografía. Este hermano participó como Custodio de esta Provincia al Capítulo General del año 1651, el P. Fr. Esteban Serrano, lo pidió por compañero, murió en el convento de Lerma, España[19].

Otros hermanos que sobresalen en esta inconclusa historia

Además, sobresalen en esta lista de hermanos los que se ejercitaron en alguna virtud evangélica, como Fr. Pedro “el donado”[20] y Fr. Juan de Jesús María[21] , en 1657 Fr. Francisco de Borja, en 1661 Fr. Francisco Morales, en 1662 Fr. Francisco de Cañas, en 1663 Fr. Cristóbal Vergara, Fr. Juan Antonio, criollo, y Fr. José de Escobar, en 1664 Fr. Diego de campo-seco, criollo; en 1668 Fr. Diego de la Cruz[22], en 1669 Fr. Juan de Arviez, criollo, en 1671 Fr. Roque Sánchez, en 1672 Fr. Felipe de la Fuente, criollo; en 1663 Fr. Alonso del Mármol, en 1675 Fr. Francisco Alfonso[23], en 1675 Fr. Felipe de Jesús, fue abstinentísimo y grande ayunador, era enfermero. En 1678 Fr. Jerónimo de Jesús, Fr. José Calvo y Fr. Francisco Ortuzautegui, en 1679 Fr. Roque Díaz, en 1682 Fr. Francisco Ramos, criollo, en 1683 Fr. Antonio de Montes de Oca, Fr. Domingo de Zubiaurre; en 1684 Fr. José de Beteta, y Fr. Juan de Eguizabal[24] en 1686 Fr. Cristóbal de San José[25], en 1687 Fr. Pedro de Larrave[26], en 1688 Fr. Francisco Diego, criollo, Fr. Miguel Zigarán, criollo, en 1689 Fr. Antonio García, en 1690 Fr. Pedro Sirgo[27] y Fr. Ignacio de Parejo, criollo[28]. En 1691 Fr. Antonio de San José[29]. En tierras hondureñas encontramos otro hermano lego, Fr. Julián de Echeverría La Blanca, que muere el 1 de diciembre de 1688[30].

Lamentablemente en los siguientes años no se ha encontrado ninguna información sino hasta 1920, con el hermano Dionisio Orte que estaba al frente de la imprenta de San Antonio, que fue confiscada por el Presidente Manuel Estrada Cabrera (1898-1920), una vez derrocado, el nuevo Presidente Carlos Herrera, devuelve la imprenta San Antonio a los franciscanos. Sin embargo, Fr. Dionisio Orte había solicitado la secularización y el padre Simón Maidagán pretende deshacerse de la imprenta[31].

Luego llegaron otros hermanos que dieron un aporte importante en el ámbito de la evangelización. Entre los misioneros murcianos vienen algunos hermanos legos como Fr. Carlos Contreras Lozano, que llegó a estas tierras el 08 de marzo de 1923 y muere el 23 agosto de 1925 en la parroquia de Ocotepeque, Honduras. En 1924 llega otro hermano lego, Fr. Bernardo María Murcia Mateo, residió en Nicaragua, en donde se destacó por ser un gran catequista, músico, escritor y propagandista de la revista “El Serafín de Asís”[32]. Muere el 23 de febrero de 1964.

En 1936 había subido el número de religiosos legos en la Comisaría del Santísimo Nombre a 6 y 32 sacerdotes. Con el correr del tiempo fueron llegando a estas tierras de misión centroamericanas otras Provincias de la Orden. En poco tiempo algunas de estas Provincias superaron en número de religiosos. Por ejemplo la Provincia Véneta de San Antonio de Padua a los dos años de su llegada (1951) sumaban 55 hermanos entre Guatemala y El Salvador (31 sacerdotes y 24 hermanos legos [33]), muy superior a los de la Custodia del Santísimo Nombre de Jesús; 29 sacerdotes y 20 hermanos legos, en su gran mayoría centroamericanos.

Hacia 1961 la Custodia de la Inmaculada Concepción, de Nueva York, EUA en C. A, tenía 3 obispos, 41 sacerdotes y 3 hermanos legos, 10 candidatos para ser hermanos y 15 para el sacerdocio[34]. En 1963, entre los frailes de la Provincia Seráfica de Asís que llegan a Nicaragua, llega el único hermano laico: Fr. Ángelo Catalacia [35]. En el año de 1963 La Seráfica Comisaría del Santísimo Nombre de Jesús llega a uno de los momentos más expansivos de su historia en cuanto al número de casas y de religiosos, cuenta con 50 sacerdotes, 17 hermanos legos[36], 6 estudiantes de filosofía y teología y 5 novicios.

Por sus virtudes se destaca a Fr. Francisco Cabañas, hermano laico muy dedicado a la misión. La preocupación principal de este hermano guatemalteco fue la OFS, por eso fue llamado “El Apóstol de la Venerable Orden Tercera” y junto con ellos recorrieron sin retribución alguna, todos los rincones de la parroquia de Chiquimulilla, dando misiones y enseñando la doctrina. Se le conoce con el nombre de “Hermano fray”[37]. Este buen hermano se valió del deporte para evangelizar. Murió el 07 de marzo de 1968 en la parroquia de San Pedro Sacatepéquez, Guatemala.

Una experiencia más actualizada

En 1965, fue instituida la “Unión Franciscana de América Central y Panamá”. En efecto, hacia 1966 se aprueba el noviciado en común en Costa Rica, recibiendo el hábito el 29 de noviembre los primeros 15 novicios centroamericanos, de ellos, 6 novicios clérigos y 9 novicios legos.

En el acta número 06 del 28 de noviembre de 1967, se trató un punto importante: “El problema de los hermanos legos. Se manifestó en la reunión una cierta divergencia de opiniones en cuanto a la orientación concreta debe darse a los hermanos legos. Se estuvo, sin embargo, unánimemente de acuerdo en que se trate por todos los medios de favorecer estas vocaciones, ofreciéndoles un tipo de formación concienzuda y adecuada a los tiempos modernos y a las necesidades concretas de nuestros países. El problema presenta muchas y variados matices, por lo que la junta Juzga conveniente que el R. P. Fr. Serafín Hernández y el R. P. Fr. Blas Tranchida estudien detenidamente el problema, cuando realicen su viaje a Colombia”.

Del 03 al 15 de enero de 1972, los hermanos no clérigos, con los nuevos postulantes se reunirán en la Iglesia Corazón Inmaculado de María, Guatemala, para un cursillo extensivo sobre la Sagrada escritura, Liturgia y Espiritualidad franciscana[38].

Hacia 1975 los hermanos religiosos legos en Centroamérica son 31, de los cuales 05 no son centroamericanos, haciendo un total de 36 hermanos legos.

En 1977, Fr. Alberto Ghinato, retomando un folleto que escribió en el año de 1967 presenta un Pro Manuscrito: Un paso adelante (La figura religiosa del Hermano no clérigo en la nueva legislación de la Orden).

En el acta No 29 del 06 y 07 de enero de 1978, se destaca en el punto número 7. La conveniencia de establecer retiros-cursillos para los Hermanos no clérigos con el objeto de garantizar al máximo su formación y perseverancia, en particular de los recién salidos del noviciado.

En el acta número 30 del 25 de mayo de 1978, reza en el numeral IX) “Se fija la fecha del 06 al 18 de noviembre del presente año para un cursillo en que participaran los hermanos no clérigos de profesión temporal. Durante los últimos días de este cursillo se invitará a los hermanos de votos Solemnes para tratar temas sobre la puesta al día de problemáticas actuales”.

En el acta número 31 del 03 de octubre de 1978, en el numeral 3 señala: “Formación de los hermanos no clérigos después del Noviciado”. Problema muy detenidamente recomendado en las Constituciones Generales (con fundamento en Perfectae Caritatis del Concilio Vat II; se vería bien y muy útil la propuesta de una casa adecuada a su formación, pero no parece que tengamos posibilidades por el momento, con tantos problemas que hay con las casas de estudiantes. Por ahora puede considerarse suficiente con los Cursillos de los Hermanos, en el Instituto teológico de verano de los Salesianos, enriquecido con asignaturas franciscanas, junto con unas indicaciones prácticas y concretas para la colocación y asistencia de los hermanos en casas de la Custodias (fraternidades bastantes numerosas; no aislados en parroquias; un padre responsable como maestro y “protector”; etc), sin que eso impida pensar en la casa de formación antes mencionada”. Según los PP. Custodios esta casa para formación de los hermanos no clérigos sería Diriamba, Nicaragua.

Sin embargo, el Visitador general P. Alberto Montealegre, en sus recomendaciones no señala nada de estos problemas antes mencionados.

Hacia 1978, se logra establecer que en las casas de formación haya presencia de algunos Hermanos no clérigos[39], y así se envía a la casa del noviciado a Fr. Guillermo Bonilla[40], en la fraternidad de San Buenaventura a Fr. Tomás Zavaleta, miembro del Coetus, en la Casa de San Antonio Costa Rica a Fr. Rufino Cardoza, miembro del Coetus y en Cristo Rey, Guatemala a Fr. Ricardo Barrientos.

El acta número 33 del 08 de enero de 1979 en el numeral 9. Informaciones, peticiones, decisiones varias. Inciso 1. Nombrar un encargado de la promoción de los Hermanos no clérigos por los menos en los países donde ellos se encuentran bastantes numerosos, particularmente para promover, en unión con el Prefecto, retiros-clases-convivencias mensuales. Se nombran los siguientes sacerdotes; para Guatemala: Fr. Francisco Valdés. Para El Salvador: Fr. Alejandro Nuñez [41]. Para Honduras: Fr. Jack Hoak.

El 26 de abril de 1979 se levanta el acta 35 y en ella se señala: 2. Se acuerda que las cartas circulares de convocación de los Hermanos no clérigos a los encuentros “mensuales” puedan contener la afirmación que es precisa voluntad de los Custodios que actúen con ellos.

En el acta número 36 del 05 de septiembre de 1979, se abordó lo siguiente: 4) Cursillos de Hermanos no clérigos: se acepta la propuesta de actuar con los cursillos propios programados el año pasado. Para su organización de este año (posiblemente de 28 de octubre a 12 de noviembre), reunir a los tres encargados nacionales: P. Francisco Valdés (Guatemala), P. Jack Hoak (Honduras), P. Alejandro Núñez (El Salvador), que ya actuaron durante este año unos encuentros o retiros.

Hacia 1979 se realiza un curso de verano para los hermanos no clérigos, por los salesianos del Instituto teológico de Guatemala.

El 12 de mayo de 1980 se levanta el acta número 38 y entre las orientaciones sobresalen, 6) Promoción de las vocaciones de los hermanos no clérigos. Y en el número 7) Parece bien mantener y fortalecer la institución de los cursillos de hermanos. Modificación de los asistentes nacionales: a) En El Salvador, P. Alejandro Núñez fue sustituido por Fr. Leandro Flores; b) En Honduras: al P. Jack Hoak sucede P. Carlos Galeano, en cuanto director del profesorio de los Hermanos no clérigos de la Custodia de la Inmaculada en Comayagua; c) En Guatemala el Prefecto hable con P. Francisco Valdés, y en caso no pueda seguir, se pensará en otro asistente.

En el acta número 39, del 8 y 9 de septiembre de 1980, se analizan varios problemas de gran urgencia y de prioridad inderogable, entre ellos: g) la cuestión de la formación permanente, la de los cursillos de los hermanos no clérigos. 6. Asistentes de Hermanos no clérigos. Se aprueba que en Guatemala actúe de encargado de los hermanos no clérigos de la Federación el R. P. Fr. Juan Bautista Nicolás; y en Nicaragua se nombra para el mismo Oficio a R. P. Fr. Rafael Herranz, Superior del convento de San Francisco de Asís en el Barrio Bolonia, Managua, de la Custodia de Cartagena.

Hacia 1980 se considera positivo y necesario el cursillo anual de los hermanos no clérigos, y se aprueba en el Concejo las decisiones de que: el cursillo se prolongue a tres semanas en lugar de dos; sea obligatorio para los Hermanos de profesión temporal; sea libre y voluntario para los Hermanos de profesión solemne a los cuales, cuando pidan, los custodios faciliten la participación[42].

En el acta número 42 del 12 de marzo de 1981, en el inciso b) de Prefectura de Formación. Se propone que el cursillo de los hermanos no clérigos fuera dos veces al año, en lugar de una. En esta oportunidad el P. Fr. Blas Tranchida comunica que en el seminario de Comayagua se juntó este año también el profesorio de la Custodia para los hermanos no clérigos de profesión temporal, con un programa trienial, que se queda abierto gustosamente también a otras Custodias que quieran aprovechar.

El 16 de julio de 1982 se llevó a cabo en Cristo Rey, Guatemala, una reunión de Hermanos no clérigos, tomando orientaciones para proyectos formativos más desarrollados. Y del 02 al 28 de noviembre de este mismo año, se desarrolló el cursillo anual de los Hermanos no clérigos, extendido este año a cuatro semanas[43].

Del 01 al 27 de noviembre se desarrolló –por cuarta vez- en el Seminario San Buenaventura, Guatemala, un cursillo de Hermanos no clérigos, en la cual participaron casi la totalidad de los invitados, se unieron a esta actividad los hermanos Profesos solemnes, se desarrolló el tema central teológico de Cristo, llevado a cabo en asignaturas de Teología bíblica y dogmática, moral y litúrgica, espiritualidad franciscana y vida interior, historia de la Iglesia y de la Orden. Todo en un clima de vivencia fraterna y animadora para actuar con los valores franciscanos en nuestra vida de todos los días[44].

Como se ha señalado en todas estas actas de la Federación franciscana de Centro América y Panamá, había una preocupación prioritaria por la formación y la vida de los hermanos no clérigos como les llamaban ellos.

Se ha encontrado un material que no está fechado en estos documentos que dice: Material para el sexto encuentro en fraternidad. En actas unificadas número 6 de Formación permanente y numeral 152. Tomar en serio y en forma definitiva la preparación y formación del hermano laico. Este es el deseo y las condiciones son: Organizar un congreso de hermanos laicos; Permitir el ingreso a hermanos de escasos recursos que quieren servir en la Orden en el estado laical. Que se asimile bien que entre hermano laico y sacerdote no hay diferencia en cuanto a la consagración se refiere.

El 12 de diciembre de 1983 se erige la Vicaría centroamericana “Nuestra Señora de Guadalupe”[45].

El 10 de marzo de 1987 se realiza el primer encuentro de hermanos laicos, que constituyen la Vicaría de Nuestra Señora de Guadalupe de Centro América y Panamá. A este encuentro asistieron 20 hermanos de la región de Guatemala y uno de la región de El Salvador. El objetivo de dicho encuentro estaba el de crear un programa de formación durante el presente año para crecer y profundizar en la propia identidad[46]. Además se plantearon las urgencias y prioridades, compromisos, metas y tareas[47].

Del 18 al 20 de noviembre de 1987 se planifica el primer Congreso sobre La imagen del hermano laico, en Comayagüela, Honduras[48]. Sin embargo, no se encontró ningún dato al respecto en las siguientes Revistas de Nuestra Fraternidad. Se añade un detalle importante fruto de un Congreso de formadores sobre la identidad del hermano menor, y el rol y lugar del hermano laico en la misión de la fraternidad[49]. Esta es la primera reflexión seria y profunda que se ha encontrado.

La Provincia "Nuestra Señora de Guadalupe"

En 1987, fecha en que se erige la Provincia “Nuestra Señora de Guadalupe” se señala que hay un total de 155 hermanos, de los cuales, un obispo y 121 sacerdotes, 85 profesos temporales, 39 novicios, 36 postulantes y 74 aspirantes, distribuidos en 50 conventos. Como vemos en este dato, el número de los hermanos laicos no se cita[50]. Sin embargo, se elabora un cuadro por nacionalidades y ahí si aparece el número de hermanos laicos que es de diecisiete[51] como tal.

De esta Provincia naciente tenemos el primer hermano laico mártir, Fr. Tomás Zavaleta Martínez (1947-1987) martirizado en Matiguás, Nicaragua el 03 de julio de 1987. Fr. Tomás ingresa a la Orden el 29 de noviembre de 1966, realizando su noviciado en la ciudad de San José de Costa Rica. Profesó perpetuamente el 15 de enero de 1975. Es el primer hermano laico que sale fuera de la Vicaría para realizar estudios de catequesis en Santiago de Chile (1984-1985). Fue un hermano muy servicial, había prestado sus servicios como asistente del Ministro general, Fr. Juan Vaughn en los años de 1979-1984. Y según el Ministro general que lo conoció muy bien, recuerda que “Tomás fue un hombre de paz que dedicó su vida a la ayuda de los demás” y después añade: “era un hombre de fe sencilla, y con mucha confianza en Dios; tenía una generosidad y un amor especial para los pobres… amable, sonriente y sobre todo muy ameno con todos sus hermanos. Pudo sacrificarse con la ascética de la puntualidad porque al centro de su ser estaba el servicio a sus hermanos, y era como servir a Dios. Murió como había vivido, haciendo el bien”. Y Fr. Damián Muratori añadía a estas palabras. “Tomás desde su sencillez supo ponerse entre aquellos que aman y sienten con su pueblo, una amor y sentir concretos, eficaces, en el servicio gozoso y responsable a los más necesitados, sea entre los hermanos de la orden como del pueblo”. Llegó a Matiguás el 25 de abril de 1987 para prestar sus servicios en esta fraternidad.

Uno de los logros de la nueva Provincia es que se envían a la misión a dos hermanos laicos, el primero de ellos Fr. Felipe Rodríguez[52] hacia la misión de Haití y el segundo, Fr. Marcos Monterroso (marquitos) hacia la misión de Tierra Santa.

Es más en este mismo año de 1988 se elige al primer hermano laico para el oficio de Guardián, en la fraternidad de Guajitos, Guatemala. Doce años después, en el año 2000; Fr. Armando González es elegido Guardián del Búcaro (Mezquital, Guatemala) y Fr. Guillermo Bonilla, Guardián en San José Matagalpa, Nicaragua. Para el ejercicio de este oficio tuvo que solicitársele al Ministro general, Fr. Giacomo Bini, una dispensa en favor de estos dos hermanos laicos y fue concedida el 26 de febrero de 2000[53].

Los hermanos laicos se reúnen nuevamente el 21 de febrero de 1988 en el Eremo San Damián, Guatemala, en dicha reunión se planifican las actividades del presente año y hacen un análisis de lo que fue el Congreso de formación.

Recordando nuestros hermanos laicos que han pasado a la presencia del Señor

Fr. Antonio González Mejía, nicaragüense, que fue el primer hermano lego centroamericano que ingresó en la Orden. Fue un hermano humilde y trabajador, haciendo candelas para el negrito San Benito, a quien le profesaba gran devoción, y también cultivó la devoción a la Virgen Inmaculada, siempre se le veía con el rosario en sus manos. Falleció en León, Nicaragua, el 25 de noviembre de 1980 (Cf. Acta Custodiae, No. 3-1981. Pp. 237-238).

Fr. Vicente Hernández Gutiérrez (Hondureño) de la Provincia Inmaculada Concepción, New York. Nació el 24 de julio de 1949 en Yarmula, La Paz; entró al noviciado el 18 de enero de 1978, profesando los votos temporales el 06 de enero sucesivo. Hacía pocos meses que había emitido su Profesión solemne, murió en un accidente de tránsito el 02 de enero de 1982 en Comayagua, Honduras.

Fr. Silvio Gómez, nació en Quetzaltenango el 29 de agosto de 1927 y su nombre era José Gabino. Es el primer hermano terciario o laico centroamericano de la Fundación Véneta. En 1958 hace su Primera profesión, presta por un año sus servicios en Sololá al Servicio del Señor Obispo de esta diócesis, Mons. Melotto, OFM. Después es destinado a Italia, en donde se destacó por su servicialidad y su voluntad de colaboración. En 1964, luego de profesar solemnemente es destinado a la Curia General, al servicio de la sacristía y de conductor. En 1970 regresa a Guatemala, a San Buenaventura donde prestó el servicio de sacristán y llevar el control del Bingo, en 1975 pasó a la fraternidad de Santa Elisa, en donde muere el 29 de febrero de 1993.

Fr. Julián Alarcón Esteso (1919-1993), este hermano fue propagandista de la Revista El Serafín de Asís, recolector de la colectas a Tierra Santa, pues fue el Comisario de Tierra Santa (1976-1985), hermano sencillo que viajaba sin pagar un centavo, dejó gran ejemplo de oración y trabajo. Murió el 22 de marzo de 1993 a los 74 años de edad y 41 de vida religiosa.

Fr. Reinaldo de Jesús Martínez Blanco, nació el 06 de octubre de 1958, en Chalatenango, El Salvador. En 1979 realiza su noviciado, e hizo su primera profesión el 06 de enero de 1980. Realizó estudios de filosofía y teología en la universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Hizo su profesión solemne el 13 de noviembre de 1986, compartió sus cualidades y dones en la fraternidad de Matiguás, Matagalpa, Juigalpa y La Palma. Murió el 24 de octubre de 1995.

Fr. Miguel Antonio Llamas Torres, guatemalteco, nació en San Pedro Ayampuc, el 02 de febrero de 1932, inicia su noviciado el 12 de mayo de 1955 y sus primeros votos temporales el 13 de mayo de 1956, es admitido a la Profesión solemne el 28 de febrero de 1960. Un hermano con grandes virtudes cristianas y de hermano menor, con grandes talentos como el de la música (un gran organista), asistió como oyente de teología a la universidad Simeón Cañas durante 4 años. Es llevado a la presencia del Señor por la hermana muerte el 22 marzo de 1996, a los sesenta y cuatro años de vida y treinta y seis de vida religiosa.

Fr. Guillermo Salgado, miembro de la Fundación de la Inmaculada Concepción. Este hermano nació el 10 de julio de 1954 en Tegucigalpa, Honduras, inició el noviciado el 18 de enero de 1977, hizo su profesión temporal el 06 de enero de 1978 y su Profesión solemne el 12 de diciembre de 1981. Falleció trágicamente el 18 de diciembre de 2003 en la casa cural de la parroquia Santa Gertrudis, en Juticalpa, Olancho, Honduras.

Fr. Abelardo Maximiliano Girón Pereira (guatemalteco); Fr. Lalito nació el 01 de julio de 1917 en Santa Cruz El Quiché, Guatemala, anteriormente había estado con los hermanos Bethlemitas, en Tenerife, Islas Canarias (1984-1986). Inició su noviciado franciscano el 15 de abril de 1986 en Monte San Francisco, Guatemala y su segundo año de noviciado en Diriamba, Nicaragua, donde realizó su primera profesión el 31 de noviembre de 1987. Profesó Solemnemente el 27 de enero de 1991. La mayor parte de su servicio religioso lo realizó en las obras sociales del Hermano Pedro, Antigua, Guatemala (1988-1993, 1995-2004). Prestó 57 años de servicio y entrega generosa a los jóvenes Scoust de Guatemala y fue promotor del escultismo en Guatemala. Además en la finca “Muxbal” Santa Catarina Pinula, un comedor lleva su nombre. Es llevado a la presencia del Señor el 13 de junio de 2004.

Fr. Pedro Dávila Aguirre (nicaragüense); nació en la Trinidad, Estelí, el 21 de agosto de 1958. Conocido cariñosamente como “El pajarito”, fraile alegre y dinámico, dedicado a la misión tanto en Honduras como en Nicaragua. Realizó su postulantado en Matiguás, Matagalpa en 1987. Y el noviciado en 1988-1989. Realizó sus estudios de Ciencias religiosas en el ICCRE, Guatemala. Emite sus Profesión solemnes el 24 de agosto de 1996. Fue asistente espiritual de la OFS en Honduras. Es llevado a la presencia del Señor el 01 de diciembre de 2009.

Fr. Rufino Cardoza Quijada (Salvadoreño); Carlos Clemente, nació en San Francisco, Morazán, Chalatenango, El Salvador, el 11 de febrero de 1927, ingresa a la Orden el 16 de marzo de 1948 y sus votos temporales el 02 de mayo de 1949. El 20 de mayo de 1952 emite su Profesión solemne. Hermano sencillo y trabajador, muy entregado a los pobres, catequista y sacristán por muchos años en Chinandega, donde trabajó en el Asilo de Ancianos “Fr. Francisco Domínguez” dándole continuidad a una obra llevada a cabo por Fr. Guillermo Bonilla. Fundó la escuela “San Jorge” en la comunidad La Tejana, donde apoyó mucho a los padres de familia y sobre todo a los niños para que aprendieran a leer y escribir.

Fr. Juan Jova (estadounidense); nació en New York el 22 de agosto de 1925, en 1972 ingresa a la Orden y emite su Profesión Solemne el 04 de mayo de 1978. Fr. Juanito sirvió toda su vida en tierras hondureñas, con un espíritu de minoridad y entrega. Un hermano muy servicial, siempre estaba ocupado en algún quehacer, muy fraterno y de mucha oración. Por las noches siempre estaba con su telescopio observando las estrellas, para ello llevaba un libro en el cual anotaba estos detalles. En su lapida está escrito: “Fraile muy del gusto del Señor: sencillo, deportista, fraterno”. Fue llevado a la presencia del Señor el 12 de mayo de 2012, en Comayagua, Honduras.

Fr. Florencio Muralles Muralles (guatemalteco), este hermano nació el 23 de febrero de 1914 en El Carrizal, San Pedro Ayampuc, Guatemala. Es el primer hermano terciario donado, venido a la Provincia por iniciativa de Fr. Damián Muratori que en el año de 1984 pidió al Ministro general Fr. John Vaughn que él diera los votos solemnes y emite su Profesión solemne el 03 de julio de 1984. Hermano muy sencillo –austeridad-, servicial y trabajador, hombre de profunda oración y devoción a la Virgen María, decía que aprendió a rezar el rosario desde pequeño y decía las letanías en latín, para él quien no reza se pierde. Por toda su vida fue sacristán, primero en Diriamba, Nicaragua donde residió por muchos años y luego en la parroquia Inmaculado Corazón de María de la zona 12, en Guatemala. Muere a consecuencia de los golpes recibidos después que un ladrón robó en la Parroquia y él se negó a entregar las llaves de las alcancías.

Fr. Marcos Monterroso (guatemalteco); José Estanislao Monterroso Dávila, nació el 11 de noviembre de 1934 en la aldea San Juan Bosco, Casillas, Santa Rosa, ingresó al noviciado el 25 de agosto de 1960 y realiza su primera profesión el 26 de agosto de 1961, su Profesión solemne la realiza el 25 de marzo de 1967. Fray Marquitos como se le llamaba cariñosamente se caracterizó por ser un hermano muy humilde, trabajador, siempre se le encontraba trabajando con su machete en el bosque de Monte San Francisco, un hermano amante de la Virgen María y de los Santos lugares, donde tuvo la dicha de misionar en dos ocasiones y su gran deseo era volver nuevamente para atender a los peregrinos de todo el mundo. Manifestó un amor profundo al misterio de Belén a imitación del Santo Hermano Pedro, por eso siempre estaba construyendo grutas para la Santísima Virgen o eremitorios para que la gente tuviera su tiempo para orar, construyó un eremitorio arriba de un árbol y ahí le gustaba estar por mucho tiempo, después construyó otro eremitorio en un árbol cerca del noviciado para que los novicios pudieran encontrarse con Dios, nos dejó un gran testimonio de fidelidad y entrega, de trabajo y humildad, de sencillez y de misión, fue un auténtico hermano menor. Fr. Marquitos descansa en la paz del Señor el día 24 de enero de 2013.

Repensando la identidad del ser hermanos menores

La identidad franciscana la traza ciertamente una historia [54], que tiene su génesis en la persona de Francisco de Asís[55]-él mismo un hermano laico-, que reproduce y confía a sus compañeros la vida y la misión de Jesús. Esta historia tiene un horizonte amplio de posibilidades de seguimiento, dado por tantos misioneros itinerantes (hombres y mujeres), y sobre todo por las tareas evangelizadoras que ejercieron en contextos que han ido evolucionando.

Hablar ahora de los aspectos históricos de la identidad y pertenencia es apuntar a lo que el Concilio Vaticano II –hace cincuenta años- intentó con todos los religiosos y religiosas, invitándolos a “retornar a las fuentes” o a los orígenes de sus fundadores, para reforzar la vivencia original del carisma y la propia identidad que es, en nuestro caso, la dimensión laical [56]. Este retorno ha sido más teórico que práctico, quizás porque en primer lugar no hemos aprovechado muy bien nuestro carisma, (filosofía y teología franciscana, los documentos de la Orden), el aspecto pastoral y formativo, y por otro lado, porque estamos realmente ante una estructura de carácter fuertemente clerical.

En el ámbito de la orientación hacia la forma vitae, se ve la necesidad de provocar desde estos aspectos una relectura de la vida y misión del hermano laico, que nos tiene que llevar a interpretar a la luz de la Palabra los “signos de los tiempos”[57] y a la vez al tiempo de los signos[58] para comprometernos en su transformación de acuerdo con el Evangelio. Corresponde hacer una revisión profunda de nuestra identidad y sentido de pertenencia (redimensionamiento de la tradición)[59], que tienen que ver con nuestra “fidelidad” creativa a la vocación de hermanos laicos[60].

El sentido de la identidad se experimenta en la vocación y la misión, y sobre todo en el don de la fraternidad, por eso, estos elementos los tenemos que redimensionar constantemente, rescatando los valores del carisma, para que nuestra identidad de respuesta a lo que hemos prometido y sea más adecuada a los retos y desafíos que la sociedad nos presenta.

Uno de los rasgos de nuestra identidad, es que parte de la persona misma a la fraternidad. En donde se deben de valorizar los aspectos de la psicología, la antropología, la sociología y las motivaciones –la opción por la persona de Francisco- identidad religiosa configuradora, que servirán como factores de renovación tanto en la formación inicial como en la permanente, de modo que respondan a nuestra identidad de hermanos menores (Mt 23, 8).

Una verdadera renovación que haga sentir que es necesario reflexionar la identidad franciscana en sus valores comunes y universales, sobre todo en la respuesta fiel y creativa del don de la vocación de cada hermano (CC GG 83-88).

Necesitamos una renovación que nos impulse a revisar los modelos formativos, pastorales y eclesiales, para que tengamos como religiosos laicos un mayor sentido de la propia identidad y pertenencia. Para nuestra Provincia esto exige disponibilidad y es realmente una prioridad que debe de ofrecer mayor vitalidad al caminar franciscano en estas tierras de misión.

Nuestra evangelización como hermanos menores históricamente ha sido opacada por el clericalismo –posición dominante- en la construcción de una verdadera fraternidad (capacidad de compartir la vida y las tareas evangelizadoras). Por ejemplo, en el proceso de discernimiento provincial (1993-1996) el tema del hermano laico no fue abordado a profundidad, es más no se vislumbró como una temática a tener en cuenta. El proceso de discernimiento dio buenos resultados, pues despertó el sentido de pertenencia a la Provincia y sobre todo el deseo de continuar rescatando nuestra identidad “vida y misión” de hermanos menores.

Es necesario de cara a las nuevas generaciones de hermanos laicos, reasumir el lenguaje de Francisco, es decir, “retornar al Evangelio” como fundamento que actualiza la vida consagrada, para que encontremos los elementos que le den más vitalidad a las vocaciones laicas y sobre todo perseverancia en dicho estado. En otras palabras, es reafirmar profundamente nuestra identidad de menores para que sepamos asumir nuestro papel en el mundo fracturado de hoy[61].

Ciertamente ahora podemos reconocer los avances[62] y resistencias[63] en nuestra joven Provincia, pero queremos lograr una orientación alternativa respecto de lo que ha sido hasta ahora dominante. Por ejemplo, en estos últimos años se ha hablado mucho de identidad y sentido de pertenencia como una oportunidad para crecer más espiritualmente. Ciertamente queremos acentuar más el carácter del “espíritu de servicio y disponibilidad” en las tareas evangelizadoras de la fraternidad, para ello es urgente formarnos y formar.

Sin embargo, nos damos cuenta de que carecemos de una estructura de formación-acompañamiento para los hermanos laicos, no hay otras propuestas más que el ICRE [64]. Hasta el día de hoy ningún hermano laico ha salido fuera de la Provincia para formarse o especializarse en algún campo determinado. Los hermanos que nos preceden en años, manifiestan que siempre pidieron un espacio para formarse y no fueron escuchados por sus respetivos provinciales, ni promovidos por los Guardianes, porque los estudios superiores o de especialización no era una prioridad para la Provincia.

Además, en nuestra Provincia el índice vocacional de hermanos laicos ha tendido a la baja[65], eso debido a varios factores, entre ellos, una valoración más fuerte del ministerio sacerdotal, a veces entendido como única respuesta para la misión, razón por la cual muchos –entre ellos algunos hermanos laicos- han optado por la vida sacerdotal, y por supuesto todo esto aunado al modelo de la pastoral parroquial, que ha quedado en las manos del sacerdote (párroco) quien en muchas ocasiones es el primer promotor vocacional.

Hace algunos años el Vicario general, Fr. Esteban Ottenbreit, señalaba algo bien importante: “Nuestra preocupación y nuestro discurso es demasiado unilateral. Todo es pastoral, preferentemente sacramental, es decir en manos del sacerdote. El problema no es la desaparición del modelo antiguo (trabajo manual) del hermano laico, sino la desaparición gradual del hermano laico en nuestras fraternidades. Hay que favorecer nuevos modelos, presencias y servicios”[66].

Esto nos lleva a un análisis para que en nuestra Provincia se proponga un nuevo modelo formativo, que busque otros caminos que nos brinde más vitalidad vocacional orientada a la identidad y sobre todo a la pertenencia de nuestro carisma como una orientación religiosa concreta de la experiencia fundante:

  1. Que nos ayude a superar el estado de estancamiento (carisma domesticado) y que desde el encuentro vivo con el Señor podamos ser capaces de “soñar” para seguir ofreciendo respuestas alternativas en la Iglesia y sobre todo en esta realidad fracturada.

  2. Que se logre un proceso de cambio de estilo, hacia un nuevo rostro, proponiendo en la formación inicial y permanente los estudios franciscanos[67], los valores de nuestra propia espiritualidad, que nos orienten hacia nuestra propia identidad de hermanos menores.

  3. Apuntar hacia un proceso de crecimiento y hacia otros modos de encarnar el carisma franciscano, es decir: una creatividad fiel para abrir nuevos caminos, nuevos estilos de misión y de vida fraterna en respuesta a los gritos y clamores de nuestros pueblos más sufridos.

  4. Lograr que desde nuestra espiritualidad místico-profética, podamos re-construir nuestra identidad que nos empuje hacia un nuevo modelo de ser en la Iglesia (1Cor 12, 23), y con el “estilo” de Francisco ser fermento y empuje dentro de esta historia.

Sobre la identidad nuestra formación implica un proceso de seguimiento radical de Jesús[68] planteado en sus aspectos históricos y actuales que nos lleven hacia un acompañamiento de la madurez humana de los candidatos y a un crecimiento de la propia identidad del religioso. Es decir, buscamos una identidad fuerte pero a la vez diferenciada por la opción teológica para seguir afirmando el carisma.

Una opción teológica renovada, que subraye la necesidad de una antropología de la vocación laical más realista y concreta a favor del Reino, es decir, en relación a la fidelidad de los orígenes del franciscanismo y a favor de los marginados y los últimos de la sociedad[69]. Esta misión no solo es conservar la tradición franciscana heredada, sino que favorezca la fecundidad del carisma, en otras palabras; es tarea prioritaria afianzar el sentido de pertenencia para seguir manteniendo una tradición de la Orden viva y vivificante.

No será tarea fácil rescatar esta tradición auténtica del franciscanismo, primero por la radicalidad de la opción y segundo por los viejos modelos de formación caducos[70] que no logran revivir el espíritu franciscano original, es decir, asumir el compromiso y la responsabilidad de ser fieles a la propia identidad.

Hagamos eco de la exhortación de Francisco a: “Comenzar de nuevo” y alegrémonos con nuestra Provincia que poco a poco abre espacios y sigue tomando en serio y apoyando estos Congresos –que ya suman dos[71]- porque es a través de ellos que los hermanos laicos quieren recuperar y proponer una visión que valore más la posibilidad de una identidad desde el seguimiento de Jesús al estilo de Francisco de Asís, dejando que actúe la operación del Espíritu, para que mantengamos siempre el respeto a la iniciativa del Señor que llama –el Señor me reveló- y sobre todo a la respuesta del hermano, que desborda toda expectativa y que siempre va a estar en búsqueda constante de la autenticidad de la vocación, para mantener una misión concreta en el mundo y en la Iglesia de hoy.

Bibliografía

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Revista Testimonio, Religiosos hermanos hoy: vocación y misión. No. 248, Santiago de Chile, Noviembre – diciembre 2011.

Citas

[1] José Rodríguez Carballo. Portadores del don del Evangelio, No 26. Asís, 2009

[2] Era Fr. Francisco la madre cariñosa de los evangelizadores del Reino de Dios. Era el enfermero caritativo, sacristán diligente, portero cuidadoso, y solícito procurador del bien de los religiosos. Fue el primer comisario de misiones que tuvo esta Provincia y cooperó a este fin con todas sus fuerzas. Fundó escuelas en ciudad Vieja, donde aprendieron a leer y escribir muchos niños naturales y españoles. Cf. Fr. Francisco Vázquez, OFM. Crónicas de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de Guatemala. Tomo II, Guatemala, 1938. Pág. 155. Cf. Albun Histórico Franciscano de la Seráfica Comisaría del Santísimo Nombre de Jesús de Centro América. Pág. 6.

[3] Fr. Francisco Vázquez, OFM. Crónicas de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de Guatemala. Tomo I, Guatemala, 1937. Pp. 140-142.

[4] Ibíd., Pág. 177.

[5] Años después el hermano Juan de Espinoza fue ordenado Presbítero y tiempo después llegó a la dignidad episcopal de la santa Iglesia de Santiago de Chile en el Perú, en el año de 1607, llevaba al cuello una pequeña cruz de palo por pectoral. Cf. Ibíd., Pág. 176.

[6] Ibíd., Pp. 338-360.

[7] Ibíd., Tomo III, 1940, Pp. 29-40.

[8] Ibíd., Pp. 178-216.

[9] Ibíd., Pp. 54-65.

[10] Era enfermero, médico y cirujano. Servía a los indios con tanta caridad y puntualidad, como si en cada uno de ellos vieran al mismo Jesucristo.

[11] Francisco Flores. Presencia histórica franciscana en Honduras. Honduras, 1992. Pp. 31-33. Cf. Fr. Francisco Vázquez, OFM. Crónicas de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de Guatemala. Tomo IV, Guatemala, 1944. Pp. 164-176.

[12] Fr. Francisco Vázquez, OFM. Crónicas de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de Guatemala. Tomo III, Guatemala, 1940. Pp. 226-239.

[13] Ibíd., Pp. 240-251.

[14] Este hermano servía a todos como piadosa y solícita madre, era cocinero perpetuo y enfermero, sirvió en el oficio de portero y sacristán, estaba lleno de caridad y vacío de amor propio, se ejercitó en el sufrimiento, trayendo siempre un cilicio que le cubría desde el cuello hasta las rodillas, se encendió en la caridad hasta tanto que antonomásticamente le llamaban la caridad. Fue también muy dado a la contemplación, pasando en oración la mayor parte de la noche. Murió en el mes de marzo de 1641. Cf. Ibíd., Tomo III, Pp. 279-282.

[15] Fr. Francisco, trabajó por más de 30 años en el convento de Guatemala, con grandísimo ejemplo de virtudes y ejercicios de mortificación. Fue hortelano de sol a sol, fue un gran aficionado y aplicado a la contemplación de la pasión y muerte de Nuestro Redentor. Muere en el año de 1638. Cf. Ibíd., Tomo III, Pp. 277-279.

[16] Hermano de ayunos y penitencias, el afán de la cocina era su mayor descanso, la continuada tarea de la huerta, su mayor alivio. Era su aspecto venerable, humilde, su conversación espiritual y edificativa, modesto en sus palabras, jamás se acostó sin haberse reconciliado. Adelgazó tanto con el rigor de las penitencias que parecía vivir de milagros. Fue celoso del bien del convento, hizo cuadernos, formó libros. Murió en olor de santidad el 15 de febrero de 1656. Cf. Ibíd., Tomo III, Pp. 269-274.

[17] Cf. Ibíd., Tomo III, Pág. 308.

[18] Este hermano sirvió en el ministerio de enfermero mayor, en cuya ocupación mostró una ardentísima caridad que su corazón abrazaba. Ejercitado en muchas obras de caridad. Cf. Ibíd., Tomo III, Pág. 288.

[19] Cf. Ibíd., Tomo III, Pág. 310.

[20] Hermano donado, Indio de nación, natural del reino de Chile en el Perú, vino a servir a este convento de San Francisco de Guatemala, en donde vivía tan habituado a la virtud y como connaturalizado a la oración y santos ejercicios, que por su edad estaba exento y jubilado, pero siempre se aplicaba en ayudar en la cocina, era indefectible en el coro a todas horas, especialmente a la de maitines, pues vivía en el coro y ahí era su celda, en la tribuna del órgano. Hermano muy penitente y continuo en el ayuno. Murió en enero de 1667. Cf. Ibíd., Tomo III, Pp. 345-346.

[21] Hermano donado, llamado hermano Deo Gracias. Era español y muy buen latino y tuvo por oficio el de boticario en el siglo. Observaba a la letra la Regla de Nuestro P. S. Francisco. Era muy penitente y notablemente dado a la abstinencia. Pasaba casi toda la noche en oración. Con los deseos de ir a la misión a Tierra Santa pidió licencia el cual le fue concedida pero una peste le sorprendió en la Habana Cuba donde murió. Ibíd., Tomo III, Pág. 347.

[22] Fue tan caritativo con los pobres, que le tenían por santo; ayunaba todos los días a pan y agua y fue gran devoto de las Ánimas, por cuyo sufragio todas las noches hacía oración. Cf. Ibíd., Tomo III, Pp. 331-332.

[23] Criollo de la Ciudad Real de Chiapa, y el más antiguo hijo del convento de Guatemala. Fue religioso de muy grande ejemplo y virtud arraigada, de mucha solidez y aceptación. Mostraba gran prudencia, juicio y madurez en todo, vivió siempre mortificado, alegre, caritativo y afable. Cf. Ibíd., Tomo III, Pp. 316-317.

[24] Fue de muy buen espíritu y de grande perseverancia en el bien obrar, este buen religioso fue muy trabajador y muy devoto de la Virgen Santísima. Cf. Ibíd., Tomo III, Pág. 332.

[25] Fue en el Siglo hombre de cuentas y muy inteligente en papeles y sustituyó en el oficio al recién muerto Fr. Bartolomé Bernoy. También se le encargaron otros negocios de Provincia, después enloqueció por un tiempo de casi 25 años. Cf. Ibíd., Tomo III, Pp. 332-333.

[26] Fue hombre de brazos en el siglo, muy diestro en la espada. Buscó con todo ahínco el camino de su salvación, humillándose más y más, religioso de mucha prontitud y ciega obediencia, muere el 14 de febrero de 1687. Cf. Ibíd., Tomo III, Pág. 334.

[27] De manera que encontramos 26 religiosos legos y un novicio lego en el convento de San Francisco de Guatemala. Cf. Ibíd., Tomo IV, Pp. 18-19.

[28] Este hermano de virtudes sobresalientes y fama ejemplar, fue boticario y enfermero del convento San Francisco de Guatemala. Hermano de caridad muy fervorosa –era todo en caridad- y humildad muy profunda, era una tiernísima madre para con todos los religiosos. Estudió artes y teología, con notorio adelantamiento en materias escolásticas y morales, en el año de 1662 pidió el hábito de San Francisco para religioso lego, le ofrecieron el Presbiterado pero se negó diciendo que su vocación era para estado de lego y no para tan alta dignidad. Lleno de méritos y virtudes en el que perseveró 28 años hasta su muerte el 10 de agosto de 1690. Cf. Ibíd., Tomo III, Pp. 336-338.

[29] Este hermano fue portugués de nación, de mucha estimación hidalga. Era muy querido de todos, cocinero y tocaba la cítara para los enfermos con gran primor, cantando en voz muy baja con destreza, que al más triste y melancólico divertía. Vivió en suma pobreza, en desprecio de sí mismo, empleado todo en servir a sus hermanos. Cf. Ibíd., Tomo III, Pp. 338-339.

[30] Vistió el hábito para religioso lego el 11 de noviembre de 1658. Fue hombre de porte en el siglo, Capitán y alcalde ordinario de mucha rectitud en la ciudad de Comayagua. Fue muy penitente, trayendo siempre cilicio y frecuentando con gran devoción los sacramentos. Su ayuno era cotidiano. Fue muy fiel en el trabajo y sustituyó a Fr. Cristóbal de San José, en el oficio durante 13 años. Cf. Ibíd., Tomo III, Pp. 335-336.

[31] Deodato Carbajo OFM, Medio siglo de servicio a Centroamérica de la Provincia franciscana de Cartagena, Guatemala, 1974. Pp. 44-45.

[32] Este hermano lego motivó la creación de la imprenta de “San Antonio” en San Salvador (1952-1953), donde se publicaba la revista: El Serafín de Asís. Fue condecorado por el gobierno español con la medalla de oro de Isabel La Católica (1960).

[33] Los primeros dos hermanos que llegaron, en septiembre de 1948, son Fr. Ginesio Lamunes, enfermero diplomado y sobre todo Fr. Evaristo Maestrello, con sus habilidades de albañilería y muchas otras. Este último hermano retorna a su Provincia por motivos de salud en el año de 1972. En 1960 llegan dos hermanos laicos más Fr. Tarcisio Parise que solo estará unos pocos meses pues tiene que regresar a Italia para una delicada operación de la columna y Fr. Mario Bornia, que se ordenará Presbítero en 1976. Hacia el año 1966 se inaugura el Noviciado Intercustodial en el Convento de San Antonio en Costa Rica. De los 15 novicios que tomaron el hábito, 7 eran de la Custodia de San Antonio, todos hermanos laicos del primer grupo de “terciarios” cultivados en Planes de Renderos. En este lugar para 1963 habían 5, para 1967 habían 4, para 1969 habían 3. Cf. Revista Nuestra Fraternidad, Guatemala, No. 20, Diciembre 1987, Pp. 62. 81. 88-89.

[34] Ibíd., Pág. 53.

[35] Ibíd., Pág. 123.

[36] Hacia 1983, son 09 profesos solemnes, 05 hermanos profesos simples, 01 hermano laico estudiando filosofía, un hermano novicio y 02 hermanos donados. Cf. Acta Custodiae, No. 3-1981. Pp. 92-94.

[37] Cf. Carbajo D., Medio Siglo de servicio a Centroamérica de la Provincia de Cartagena, 1974. Pp. 254-256.

[38] Cf. Acta No. 2 del Concejo de la Custodia del 29 de noviembre de 1971.

[39] En 1981 se envía al Seminario teológico de Cristo Rey, Guatemala a Fr. Marcos Monterroso como vice-ecónomo y del Coetus, en el Seminario filosófico de San Buenaventura a Fr. Saturnino Molina como vice-ecónomo y servicios domésticos, al noviciado Monte San Francisco a Fr. Juan Jova, Procurador y administrador y del Coetus. Cf. Boletín informativo de la Federación Franciscana de Centro América y Panamá, Pág. 6.

[40] La Federación para este año 1978 realiza la revisión de Cargos y Oficios y se envía a la casa del noviciado a Fr. Rafael Flores, de la Custodia de Asís.

[41] Sin embargo, el que asume es Fr. Leandro Flores (Diácono) y P. Filiberto Dal Bosco, es el asistente local de la formación de los Hermanos no clérigos de Planes de Renderos, El Salvador.

[42] Boletín informativo de la Federación Franciscana de Centro América y Panamá, Año I, No 1. 4 de octubre de 1980, Pág. 4.

[43] Ibíd., Año III, No. 1, Pág. 6.

[44] Ibíd., Pág. 13.

[45] La Vicaría empezaba con 241 hermanos, de los cuales 129 de votos solemnes, 87 aspirantes al sacerdocio y 25 a la vida laical. Cf. Informe del Ministro Provincial Fr. José Víctor Aguilar (1996-2002) al Capítulo provincial. Revista Nuestra Fraternidad, año XVIII, octubre 2002, Número especial 89. Pág. 38.

[46] Hermanos que asistieron: Fr. Armando González, Fr. Angelo Vergara, Fr. Antonio Figueroa, Fr. Abelino Pocón Gómez, Fr. Bienvenido Gaitán, Fr. Dionisio Cruz, Fr. Juan Antonio Martínez, Fr. Jorge Rolando Ramás, Fr. Jorge Fernando Campo, Fr. José Felipe Rodríguez, Fr. José Luis Zepeda, Fr. Elías Hernández, Fr. Francisco Osorio, Fr, Mario Méndez, Fr. Nelson Antonio Ramírez, Fr. Pedro Ramírez, Fr. Rómulo Gómez, Fr. Ricardo Sánchez, Fr. Sergio Fallas, Fr. Victoriano López, Fr. Vicente Pardo. Cf. Revista Nuestra Fraternidad, Guatemala, No. 20, Diciembre 1987, Pp. 41-42.

[47] Una de las tareas era seguirse reuniendo y recibir algunos temas para la formación humana, cristiana y franciscana, esto se llevó a cabo programando talleres de un mes, solo para los hermanos laicos, pero en los documentos oficiales de la Vicaría y de la Provincia no aparece nada escrito.

[48] Revista Nuestra Fraternidad. No. 19, Octubre 1987, Pág. 52

[49] Es un tema candente en toda la Primera Orden y en nuestra Provincia. Con gozo estamos asistiendo al fenómeno que va creciendo entre nosotros el número de hermanos laicos, y también va creciendo la conciencia de que lo esencial en nuestra Orden es que somos una fraternidad integrada por hermanos llamados a servir en diversos ministerios; sin crear categorías, grupos con privilegios propios. Este fenómeno nos exige la revisión de muchos esquemas mentales y una seria revitalización de nuestro carisma por lo que se refiere a la vida y misión. La presencia de los hermanos laicos nos ayudará a fortalecer nuestro caminar con el pueblo, a extender nuestro rayo de evangelización: podremos entrar con más facilidad en el mundo de trabajo, en las capas sociales marginadas desde el punto de vista de la evangelización (cárceles, hospitales, fábricas, etc.). La formación y el gobierno dejarán de ser tarea de los clérigos. Cf. Revista Nuestra Fraternidad, Guatemala, No. 21, Abril 1988, Pág. 2.

[50] Revista Nuestra Fraternidad, Guatemala, No. 20, Diciembre 1987, Pág. 10.

[51] Cuadro de hermanos por nacionalidad al 06 de junio de 1987: 1 hermano estadounidense, 1 panameño, 6 hermanos guatemaltecos, 7 hermanos salvadoreños, 2 costarricenses. Cf. Revista Nuestra Fraternidad, Guatemala, No. 20, Diciembre 1987, Pág. 22. Otro dato aparece al 31 de diciembre de 1987 en el cual se señala la nacionalidad de los hermanos laicos de Profesión solemne (17) y de Profesión temporal (21). Hay 7 guatemaltecos solemnes y 18 profesos temporales, hay 2 salvadoreños Solemnes y 3 profesos temporales, hay 2 hondureños, un nicaragüense, un costarricense, un panameño, dos italianos y un israelí, todos Profesos solemnes. Cf. Revista Nuestra Fraternidad, Guatemala, No. 21, Abril 1988, Pág. 37.

[52] Este hermano años después recibió la ordenación sacerdotal.

[53] Revista Nuestra Fraternidad, año XVI, enero-abril 2000, No 80. Pág. 7.

[54] Una historia compleja que se remite a una lucha de poder (Capítulo de 1239) que poco a poco destruyó ciertos ideales y el proyecto mismo de la fraternidad primitiva, pues la igualdad entre clérigos y laicos nunca fue la misma y esto se atestigua a través del proceso de evolución a lo largo de la historia de la Orden. Cf. Théofhile Desbonnets. De la intuición a la institución de los franciscanos. Colección hermano Francisco. España, 1983 Pp. 140-165.

[55] Esta identidad se define esencialmente como una vida vivida “en el seguimiento de Jesús”. Cf. Jean-Marc Charron. De Narciso a Jesús. Francisco de Asís en busca de la identidad. Madrid, 1995. Pág. 31. Además, estamos hablando del primer grupo de seguidores fieles de Francisco, todos laicos, a los cuales el Papa Inocencio III les concede la bendición papal y les autoriza predicar la penitencia, esta confianza y nueva oportunidad, rompe con lo que el mismo Papa había establecido ante el peligro eminente de los herejes, el cual era que la misión y la libertad de predica está reservada solamente a la autoridad eclesiástica y también con la constitución del Concilio de Letrán, que cuatro años antes había prohibido nuevas formas de vida religiosa en la Iglesia. A partir de 1210 a Francisco y sus once compañeros laicos se le juntan muchos nobles y clérigos distinguidos (1R 17; 1Cel 37. 49. 57).

[56] El carácter clerical asumido muy temprano por la Orden y difundido en las Provincias ha llevado a perder el sentido que nutre la identidad del hermano menor, por eso se sigue pidiendo a la Iglesia que se nos reconozca como un “instituto mixto” (VC 61).

[57] Algunos autores hacen énfasis en que la crisis vocacional constituye para la Iglesia, ciertamente, un “signo de los tiempos” y que por ende obliga a replantearse los modelos de seguimiento de Jesús (contenidos y orientaciones a corregir). Hay cambios que son necesarios, que tienen que apuntar hacia lo esencial del franciscanismo, que nos lleve a tener una visión más actual y profunda de la propia identidad de hermanos menores en consonancia con una vida más evangélica.

[58] Quien no lee e interpreta estos signos de los tiempos “corre el peligro de instalarse, de repetirse, de anular los sueños más profundos, de perder poco a poco la alegría contagiosa de la fe” Cfr. El Señor os dé la Paz, n. 6.

[59] La Provincia tiene el sagrado deber y la obligación de formar en la identidad, no puede dejar su formación solamente en manos de otras instituciones, sería un grave pecado, que teniendo tanta historia que hacen del carisma un diálogo abierto a todas las culturas, nosotros estemos dialogando no con voces propias sino ajenas. La provincia tiene de cara a la formación grandes retos, seguir preparando hermanos para esta tarea específica y constituir una fraternidad educativa-formativa que contribuya a engrandecer la obra franciscana.

[60] “Algunos Institutos religiosos, que en el proyecto original del fundador se presentaban como fraternidades, en las que todos los miembros —sacerdotes y no sacerdotes— eran considerados iguales entre sí, con el pasar del tiempo han adquirido una fisonomía diversa. Es menester que estos Institutos llamados “mixtos”, evalúen, mediante una profundización del propio carisma fundacional, si resulta oportuno y posible volver hoy a la inspiración de origen. Los Padres sinodales han manifestado el deseo de que en tales Institutos se reconozca a todos los religiosos igualdad de derechos y de obligaciones, exceptuados los que derivan del Orden sagrado”. Cf. Juan Pablo II, Vida Consagrada, 1996. No. 61; Cfr. “De la Memoria a la Profecía” (23-26).

[61] Así lo expresa el Vaticano II en Perfectae Caritatis, 10: La vida religiosa laical de hombres o mujeres, constituye en sí un estado completo de profesión de los consejos evangélicos, por lo cual, apreciándola mucho el sagrado Concilio, por ser tan útil a la función pastoral de la Iglesia, en la educación de la juventud, en la asistencia a los enfermos y en otros ministerios, confirma a los miembros en su vocación y los exhorta a acomodar su vida a las exigencias modernas.

[62] Entre estos logros podemos señalar que se le ha dado la oportunidad a algunos hermanos para finalizar sus estudios de bachillerato, estudios de una carrera profesional, cursos de actualización, a lo interno de la Provincia se ha permitido que los hermanos ejerzan el oficio de guardianes, formadores, ecónomos y definidores. En los Capítulos provinciales los hermanos han participado con voz y voto. Solo por citar un ejemplo concreto en el Capítulo Provincial Intermedio 1999 solo participaron cuatro hermanos laicos. En el Capítulo Provincial de 2002 hubo una participación de tres hermanos laicos con voz y voto, y dos hermanos laicos invitados. En este Capítulo fue elegido el primer hermano laico como Definidor provincial, Fr. Armando González Villatoro. En el Capítulo Provincial Intermedio de 2005 hubo una participación de 07 hermanos laicos profesos solemnes y un hermano laico de profesión temporal (formación inicial) y en las diferentes comisiones participaron 02 hermanos laicos. En el Capítulo Provincial del 2008 participaron 04 hermanos laicos profesos solemnes con voz y voto y en las comisiones un hermano laico. En este Capítulo Provincial fueron elegidos dos hermanos laicos como Definidores provinciales: Fr. Sergio Fallas Mora y Fr. René Arturo Flores Medina. En este Capítulo se indica una gráfica provincial en donde hay 34 hermanos laicos Solemnes y 05 hermanos laicos profesos temporales. La gráfica luego sitúa la presencia de los hermanos laicos por regiones: Guatemala 12, El Salvador 05, Nicaragua 03, Honduras 05, Panamá 03, Costa Rica 03, Haití 02, Italia 1. Y en una tercera gráfica se señala la distribución de Profesos solemnes, Temporales y Novicios según la nacionalidad: El Salvador 07, Guatemala 17, Nicaragua 03, Costa Rica 03, Panamá 02, Haití (Bélgica) 01, Estados Unidos 01. Y los Profesos temporales así: Guatemala 03, El Salvador 01, Nicaragua 01. Cf. Revista Nuestra Fraternidad, año XXIV, Octubre 2008, No 111. Pp. 36-37. En el Capítulo Provincial Intermedio 2011 participaron 08 hermanos laicos con voz y voto y 04 hermanos en las diferentes comisiones. En este Capítulo es reelegido como Definidor provincial Fr. René Arturo Flores Medina.

[63] Entre estas resistencias de las que poco se habla, señalamos que desde 1999 en el Consejo Plenario se pidió y se estableció como una prioridad, acción 48: Convocar a un Congreso de formación con el tema: “Perfil e inquietudes de los hermanos de opción laical”. Y el responsable de ejecutar este Congreso era el Definitorio provincial. Cfr. Revista Nuestra Fraternidad, año XV, enero 1999, número especial 74. Pág. 73 y 79. También se propusieron algunos medios como: Medio 3. Potenciar y vitalizar la opción laical del hermano menor en la Provincia. Acción 1: Promover la cualificación técnica, profesional y personal del hermano de opción laical. Responsable Secretariado de formación. Cf. Revista Nuestra Fraternidad, año XV, noviembre 1999, número especial 78. Pág. 59. En el Capítulo Provincial del 2002, en la propuesta No 15, se pedía que el nuevo secretariado de formación y estudios, promueva durante el trienio el Congreso para hermanos de opción laical. Sin embargo, esta propuesta no tuvo mayor eco entre los capitulares (Placet 13, Non placet 16, abstíneo 5). Seguidamente se elabora una nueva propuesta quedando así: Que el Secretariado promueva un Congreso para formación inicial y los promotores vocacionales de discernimiento sobre la opción laical y clerical para los hermanos temporales para clarificar la opción de hermano menor laico. Esta propuesta obtuvo un Placet de 34 hermanos. Cf. Revista Nuestra Fraternidad, año XVIII, octubre 2002, número especial 89. Pág. 131.

[64] En el Consejo Plenario de 1999, en una de las respuestas desde el área de la formación inicial al discernimiento se planteaba: inciso c) En cuanto a la mayoría de hermanos de opción laical, esperan que exista una oportunidad generalizada de prepararse en otras áreas académicas, además de la formación del ICRE. Cfr. Revista Nuestra Fraternidad, año XV, enero 1999, número especial 74. Pág. 106. Actualmente la Provincia en este trienio (2009-2011) se ha preocupado e interesado por la formación intelectual de los hermanos laicos, y ha dado la oportunidad para que ellos se formen, pero debido a la escases de hermanos en algunas fraternidades, se les ha trasladado a estas sacándolos de las casas de formación, para que puedan acompañar y vivir en estas mismas fraternidades que la mayoría de veces están muy distantes de las universidades.

[65] Es necesario no solo interpretar estos datos, por ejemplo en el sexenio 2002-2008 se retiraron 04 hermanos de votos solemnes con su situación definida jurídicamente y en esta otra parte del sexenio 2009- 2013 a la fecha, solamente se ha retirado un hermano. Hay que ver el significado de estos datos concretos para formular un diagnóstico que nos empuje a proponer soluciones adecuadas, esto es promover desde la promoción vocacional el modelo del hermano laico en la misma persona de Francisco de Asís.

[66] Revista Nuestra Fraternidad, año XV, julio-septiembre 1999, No 77. Pág. 11.

[67] Porque el estudio, bien fundado en los valores franciscanos, puede verdaderamente ayudarnos en la madurez humana, intelectual y espiritual, como también en hacernos capaces de leer, con inteligencia evangélica, los valores cristianos y franciscanos de la cultura contemporánea. Cfr. Fr. Hermann Schalück, La promozione degli studi nel nostro Ordine, en Acta Congressus Representantium Sedum Studiorum OFM, Roma 1994, 70.

[68] Vita Consecrata, n. 32; Christi Fidelis laici, No. 15-16. En el Capítulo general de Madrid, en su documento sobre “La vocación de la Orden hoy”, recuerda “la llamada que Cristo nos hace de vivir el evangelio, en cuanto que éste constituye nuestra identidad y el carácter peculiar de nuestra vocación”.

[69] La vida consagrada que quiera tener garantía de fecundidad se debe leer en clave de servicio, compañía y solidaridad con las personas que están en el dolor o la miseria; debe encontrar los caminos para… atender rostros heridos sin olvidar de luchar contra los sistemas violentos e injustos. Cfr. Pasión por Cristo, pasión por la humanidad. Instrumento de trabajo n. 106, en Publicaciones claretianas, 2005, Pág. 68.

[70] Cfr. El Señor nos habla en el camino, No. 60.

[71] El primer Congreso de hermanos laicos se celebró en el año 2007. Sin embargo, por razones que no sabemos no se publicó todo el trabajo que se realizó en este importante Congreso llevado a cabo en Santiago de María, Usulután, El Salvador. Cfr. Revista Nuestra

Fraternidad, año XXIII, septiembre-diciembre, 2007. No 108-109. Pág. 103.

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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.