• Fr. Anselmo Maliaño Téllez, OFM.

Análisis de la crisis en Nicaragua II


Análisis coyuntural de Nicaragua

Fr. Anselmo Maliaño Téllez

“… Predicar la justicia ante las injusticias y los atropellos es provocar conflictos. El Evangelio que la Iglesia predica siempre provocará conflicto”. Beato Mons. Romero, Homilía del 22 de abril de 1979.

Con el Diálogo Nacional establecido en Nicaragua se buscaba conducir a un proceso de paz y justicia social, sentando las bases de una nueva democracia para el país. Para ello era necesario un permanente cambio político y un análisis más profundo de la situación nacional, los estudiantes y otros sectores sociales están haciendo grandes esfuerzos y hay un enorme interés para lograrlo.

Este cambio exige de la sociedad nicaragüense afectada y de todos en general, una visión histórica –memoria- para asumir grandes riesgos. Los nicaragüenses no podemos seguir viviendo bajo el umbral de la pobreza, de la corrupción por una política sin futuro…

Los puntos de la agenda del diálogo hasta el momento apuntaban claramente a la búsqueda de soluciones a la crisis, a la toma de decisiones políticas maduras y de cambios de la estructura de poder –dictadura-, que como hemos visto ha reprimido y asesinado a su pueblo –genocidio y ecocidio evidente-, sobre todo a los jóvenes estudiantes.

Esta realidad no podemos olvidar la catástrofe ecológica –reserva Bosawas e Indio Maíz- y sobre todo las violaciones a los derechos humanos y estas muertes –la mayoría jóvenes- no pueden quedar jamás impunes, también son cómplices los politiqueros reinantes desde hace mucho tiempo, sin embargo, tienen ciertamente sus días contados, pues todo esto amenaza claramente su monopolio del poder.

Los cambios son necesarios y el Estado no puede ser “secuestrado” por un grupo minoritario de políticos que aprovechando la inmunidad y el poder, han abusado e incurrido en graves delitos de lesa humanidad. El debate, es que la historia de nuestro país lamentablemente está plagada de esos modelos políticos corruptos.

Los cambios propuestos apuntan a una participación política diferente y es necesario abolir ciertos paradigmas; como afirmaba el gran filósofo Aristóteles que política es; “Arte y ciencia de gobernar a los pueblos”. Es realmente una ciencia que busca entre muchas dificultades el bien común.

Como resultado de la mesa de diálogo, se buscaba claramente un nuevo escenario político que excluya a todos aquellos que están siempre acostumbrados a promover prácticas ilegales y corruptas, que ha dejado grandes traumas en la sociedad nicaragüense.

Por primera vez en muchos años, los jóvenes son los protagonistas de este cambio y sus iniciativas son esperanzadoras para nuestro pueblo, ciertamente falta mucho, sin embargo, se está consolidando a la luz de los acontecimientos que nos han sucedido.

Emerge de esta manera un liderazgo juvenil impresionante, que en unión y responsabilidad ciudadana de otros sectores, sobre todo de los campesinos, se percibe un gran entusiasmo para lograr esos cambios tan esperados.

La mesa de diálogo nacional y los obispos como mediadores también proponen la necesidad de trabajar en equipo y una disponibilidad abierta a los nuevos cambios necesarios y urgentes para el país.

La ausencia del presidente de la República y de la vice en la mesa del diálogo refleja en síntesis graves faltas éticas y morales, y también incapacidad para la escucha y el sentir del pueblo.

No es de extrañar que el gobierno se ha negado a cumplir con lo que se pidió para establecer el diálogo que era: el cese a la represión y desmantelamiento de las fuerzas paramilitares.

Sin embargo, el compromiso de todos en este proceso es uno de los pilares fundamentales para lograr no solo el cambio sino una trasformación trascendental para acabar con esos altos índices de desigualdad, represión, corrupción y pobreza que nos caracterizan lamentablemente.

Es evidente que las marchas pacíficas tanto de católicos como evangélicos, todos cristianos, exigen el derecho a la vida, a la paz y la justicia. Los cristianos ahora son portavoz de estos valores evangélicos en una sociedad amenazada de muerte.

Ciertamente, en su compromiso social los cristianos están ahora exigiendo al gobierno que acate a brevedad las 15 recomendaciones que ha hecho la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) en su informe presentado y que realmente es una vergüenza no solo para el país sino ante la comunidad internacional.

Los cristianos somos instrumentos de paz y de justicia en el mundo, de ahí se sigue la misión prioritaria de poner en práctica ambos valores en este contexto social y político. Además, los cristianos no pueden eximirse de esta difícil tarea en la búsqueda de volver a vivir de una manera más humana, en libertad y sin ser dominados por ningún poder político de turno.

En este contexto nuestro futuro colectivo está en crisis por la ruptura del diálogo y por todas las amenazas de violencia y de muertes en todo el país.

Con lo acontecido en el país, la gran mayoría estamos de acuerdo que el actual sistema político ha colapsado y como consecuencia dejará por un buen tiempo una crisis en la que el olvido no es la manera de construir futuro y por ello es necesario la justicia, como un derecho fundamental.

Lamentablemente el diálogo ha fracasado, sin embargo, el futuro de los nicaragüenses no depende de una ideología, del poder de los tiranos de turno, recordemos que en épocas pasadas un pueblo luchó hasta derrocarlos del poder, y así el tirano Somoza –y su guardia genocida- pasó a la historia.

Esta crisis por la que atraviesa el país nos hace recordar el conflicto armado interno de los años 80 que hundió al país en una historia indescriptible de dolor por los actos de terror y atrocidades. No olvidemos la memoria histórica.

Los cristianos en su compromiso por la paz, la justicia y el cuido de la creación reconocen que ésta es en la actualidad la principal misión de la Iglesia de Cristo de cara a una realidad histórica de injusticias y en la cual se busca devolverles la dignidad a las víctimas.

Para concluir, desde el punto de vista histórico nuestro futuro Santo, Mons. Romero afirmaba: “la misión de la Iglesia solo será auténtica si es la misión de Jesús en las nuevas situaciones y circunstancias de la historia del mundo. Por eso en las diversas circunstancias de la historia, el criterio que guía a la Iglesia no es la complacencia o el miedo a los hombres, por más poderosos y temidos que sean, sino el deber de prestar a Cristo en la historia, su voz de Iglesia para que Jesús hable, sus pies para que recorra el mundo actual, sus manos para trabajar en la construcción del Reino actual…” II Carta Pastoral, La Iglesia Cuerpo de Cristo en la Historia.

#FrayAnselmo

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El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

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