• Fr. Anselmo Maliaño

Conversión pastoral, retos y desafíos


Conversión pastoral, restituir el verdadero compromiso de Jesús en la comunidad

La conversión pastoral es una respuesta sin rodeos a la búsqueda que el cristiano ha emprendido ciertamente en la Iglesia, para acercarse humanamente a lo que construye a la persona –comunidad- y alejarse de aquello que la destruye en su dignidad y derechos. Es cierto que cada persona es una historia, una historia echa de victorias y fracasos, de logros y derrotas, una historia que si se vive con Jesús se aprende mucho, sobre todo cuando ocurre un desquiciamiento, es decir, una “locura del amor” siempre nuevo y nunca acabado (Jn 13, 34), amor que abraza a todos como San Francisco de Asís, que abrazó al leproso sin miedo a contagiarse, que dialogó con el lobo sin miedo a que lo agrediera, que se encontró con el Sultán el enemigo de los cristianos en plena guerra en Egipto sin miedo a que lo mataran; ésta es la locura del amor de Cristo, la locura del vaciamiento –kenótico- (Flp 2, 7), la entrega desnuda en la cruz, la locura del amor oblativo a los pobres, para dejar atrás todo miedo y todo rechazo, todo estereotipo social para dignificar al ser humano y desde la Iglesia conducirlo a la salvación.

Conversión y desquiciamiento que empuja a una vida diferente, a un encuentro real y concreto con las experiencias de pastoral eclesial, que nos hace responsables evangélicamente para ser solidarios y colaborar en el bien de todos y cada uno de los cristianos.

Desde el Antiguo Testamento descubrimos que los profetas siempre invitaron al pueblo a la conversión (2Sam 12, 1-15; Jr 7, 8-11. 21-28; Is 29, 13; Sal 51 (50), 3-19). El profeta denuncia el pecado del pueblo que se ha alejado de Dios y lo invita no sólo a volver sino a comprometerse siempre con Dios para anunciar su fidelidad. Invitan a obtener el amor gratuito de Dios y a compartirlo con todos los demás.

La conversión para que sea auténtica es un acto de abandono de todos aquellos aspectos negativos de la vida de la persona y es también un compromiso vigente para mantenerse en esa fidelidad del amor de Dios, como lo hizo la Virgen María, es decir, el compromiso cristiano de edificar la Iglesia con el testimonio, como lo hizo San Francisco, que reparó la Iglesia con sus propias manos; es fue un gran testimonio de conversión y entrega.

Convertirse significa aceptar que tengo un compromiso fecundo e inalienable con la Iglesia, con la pastoral y que desde esa vivencia el arrepentimiento, la penitencia, la corrección fraterna, son medios para alcanzar una vida sacramental cimentada en la misericordia de Dios. El compromiso evangélico cambia la vida de la persona, es sobre todo una gracia de la misericordia de Dios y por esa razón estoy llamado a restituir todo al Señor y a servirle con todo mi corazón.

Realmente mi compromiso misionero es ir por el mundo anunciando el Reino de Dios, dando testimonio de esta conversión, de esta entrega generosa, es una tarea impostergable de todo mí ser, de toda mi vida… es siempre tarea inconclusa (Mc 16, 15).

El Documento de Aparecida afirma que es necesario una “conversión pastoral y una renovación misionera de las comunidades”. Es una invitación a la conversión continua, a la conversión comunitaria, para que todos asumamos el compromiso urgente de la misión. Es también una revisión seria al compromiso y al cambio, es cierto que esto también implica cambios dolorosos y renuncias, es estar dispuesto a dejar que la Palabra nos ilumine, nos cuestione en nuestras vidas acomodadas a un servicio que ha perdido quizás la densidad evangélica.

Preguntas para la reflexión

¿Cuál es el mayor problema que detectamos en la conversión pastoral?

¿A nivel personal, siento esta necesidad de renovación misionera-eclesial?

¿A nivel personal y comunitario en que estoy dispuesto a comprometerme para que la pastoral sea más creativa y fiel a lo que Jesús quiere de su Iglesia hoy?

#FrayAnselmo

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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.