• Henri Morales

Presentación de libro de poesía y pintura


Presentación del Libro de Poesía y Pintura: “Odres para las inagotables cosechas de innumerables testigos”.

La tarde de este sábado 24 de marzo de 2018, Fr. Anselmo Alberto Maliaño Téllez, acompañado de la fraternidad Virgen del Socorro, donde actualmente reside, presentó una antología de textos poéticos y de Pinturas del pintor salvadoreño Fr. Francisco Javier Miranda.

La actividad se llevó a cabo en “El Santuario de Humanidad” Obras Sociales del Santo Hermano Pedro. En contexto del XXXVIII aniversario de la entrega martirial de nuestro pastor y profeta, beato Mons. Oscar Arnulfo Romero, IV arzobispo salvadoreño que un día como hoy fue asesinado por las fuerzas diabólicas en San Salvador, El Salvador, por defender a su pueblo que eran víctimas del odio político que se desbordó por cada rincón y en cada cantón. Un odio infundado, una realidad histórica a veces difícil de creer y una fe comprometida en la resolución de conflictos desde la Palabra de Dios.

Con el asesinato del Arzobispo, los poderes políticos de turno esperaban debilitar la fuerza profética de la Iglesia salvadoreña, que estaba generando como en sus primeros años de fundación una nube inmensa de mártires. Que hoy nos siguen llamando de manera muy especial a la conversión.

En Mons. Romero encontramos algunas de sus frases nos cuestionan profundamente hoy en día:

“El pastor tiene que estar donde está el sufrimiento. Y yo he venido, como he ido a todos los lugares donde hay dolor y muerte, a llevar la palabra de consuelo para los que sufren”. Homilía del 20 de octubre de 1977.

“El pueblo de Dios es la mayoría despojada de su dignidad y de su vida por el pecado del mundo que la crucifica. Más concretamente, el pueblo de Dios es el “pueblo crucificado”. Homilía del 24 de marzo de 1978.

El predicador no busca el conflicto, sino quitar el pecado del mundo. “Esto es bien difícil, porque predicar la virtud ante el vicio es provocar conflictos con el vicio; predicar la justicia ante las injusticias y los atropellos es provocar conflictos. El Evangelio que la Iglesia predica siempre provocará conflictos”. Homilía del 22 de abril de 1979.

“Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército, y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles. Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos, y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios, que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia defensora de los derechos de Dios, de la ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación”. Homilía del 23 de marzo de 1980.

En esta obra titulada: “Odres para las inagotables cosechas de innumerables testigos”; vamos a encontrar más de 20 poemas en donde predomina un esquema septenario, entre versos y estrofas, con la mayor agudeza escatológica y 18 pinturas que son una verdadera obra de arte y sin pretenderlo en unidad indisoluble, que entre colores abarca de una sola mirada el tiempo intrahistórico de este pueblo de Dios crucificado. La obra tiene por objetivo conocer y acercarnos aún más a la vida y al significado del ministerio de Mons. Romero, a la cultura salvadoreña inmersa en ese entonces en un conflicto social armado que duró más de 12 años y que produjo aproximadamente 75,000 muertos y desaparecidos.

Fr. Anselmo es un poeta nicaragüense que en diecinueve años (1998-2017) ha reflejado en su sentir y en sus palabras la vida del Beato Mons. Romero, después de visitar el lugar donde fue martirizado y su tumba en donde reposan sus restos. Esta poesía religiosa es el reflejo auténtico de lo que proféticamente Mons. Romero hizo y dijo por amor al Reino de Dios. Además, Fr. Anselmo expresó públicamente el apoyo generoso de la Provincia y de algunos hermanos para llevar a cabo la publicación y presentación de este libro.

Fr. Francisco Javier a través del arte nos permite acercarnos y que se tenga una mirada más del arte que expresa valores religiosos y espirituales. Él como buen franciscano comunica sus vivencias a través de la pintura y de los colores llenos de grandes significados y atributos que se conjugan al contemplarlos, un mundo de movimientos paralelos en armonía, colores evocativos que van más allá de la narración estética.

Esta actividad forma parte de la evangelización franciscana a través del arte y éste es un proyecto novedoso en la Provincia franciscana Nuestra Señora de Guadalupe, y sobre todo lleno de muchas expectativas con el objetivo de:

A) Promover la lectura y rescatar la memoria histórica.

B) Apreciar la literatura y a través de la misma generar otros proyectos.

C) Rendir un homenaje especial a los mártires, seguidores auténticos de Jesús y por último el objetivo de esta obra es que todo lo recaudado económicamente sirva para los procesos de la causa de beatificación y canonización de los mártires de la Provincia franciscana que son a saber: Fr. Tulio Maruzzo y Obdulio Arroyo, Fr. Augusto Ramírez Monasterio y Fr. Cosme Spessotto.

Recordar que algunos de estos poemas fueron premiados con el primer lugar el año pasado, en el “Concurso anual interuniversitario de poesía y cuento Juan Fernando Cifuentes” de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, 2017.

Fr. Anselmo agradeció el apoyo del Ministro provincial Fr. Edwin Alvarado y su Definitorio, así como de diferentes personas e instituciones que le han apoyado en este proyecto

El libro fue ampliamente comentado por el poeta y pintor guatemalteco, Edwin Martínez, catedrático de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, quien ha hecho el siguiente análisis:

1. Monseñor Romero nació un 15/08/1917, desde nuestra espiritualidad maya, bajo el nawal AJ- abundancia, cuya fuerza radica en el 4 Kiejeb´, que significa solidez, fortaleza, felicidad, estabilidad, y entre otras muchas características significa el triunfo de la vida sobre la muerte, signo que abarca la ética, la prudencia y la moral, trae la simplicidad y la justicia como ordenamiento de la existencia y armonización de la vida.

2. El aporte de Fr. Francisco J. Miranda. Se alternan los poemas, con las creaciones pictóricas que nos dejan sensaciones bien interesantes y novedosas. Una experiencia interna y de búsqueda de sentido en la historia: la redondez de las formas, constelaciones humanas, pequeños soles o lunas que desde dentro ordenan la vida. Un manto azul, acaso océano, mar o lago que envuelve la figura humana, estilizada y atravesada por líneas horizontales y verticales, un todo armónico, pero que el mismo ser humano, las separa, las confronta y pone límites y fronteras. Manos abiertas, que no son puños, no son violencia, que se decoloran entre el cielo y la carne viva de cada uno, tres o más círculos que conversan entre sí, lo cóncavo conteniendo y soportando la alteridad de un triángulo. Lienzos que son como paredes agujeradas por las gotas de la oscuridad que caen de arriba o de a lado, entretejiendo un manto que oscila entre el amarillo del día y el rojo atardecer. O líneas que serían la sombra de la ternura de una madre-padre que acoge y sostiene la redondez de otro-otra. También laberintos geométricos, que nos hacen preguntarnos hacia dónde voy, y que tal vez en esa desesperación, no se es capaz, de ver el Todo. Miraremos también líneas verticales, que movidas por el oceánico azul, son como hojas que quieren salir a flote. Al terminar el recorrido por el mundo que Fr. Francisco Miranda nos presenta con los juegos de las líneas, habremos entrenado nuestros ojos para encontrar figuras, voces y sombras de la naturaleza, desde un ave que con su ojo nos observa, hasta los techos de las casas de nuestro pueblo, pues lo cotidiano, periférico y rural, está metido también en esta vorágine moderna y tecnicista que nos hace ver más bien un caos, y no una casa, o un mundo por cambiar.

3. El aporte de los poemas de Fray Anselmo Maliaño. Nos muestra que el lugar teológico es importante. El escribe desde lugares y fraternidades bien concretas: Guajitos, zona 12, Santos Mártires, Comayagua, Honduras, San Bartolo, Ilopango, Bosques de Prusia, Soyapango, Santiago de María, Usulután, El Salvador, La Pintada, Panamá, San José Barberena, Santa Rosa, Dios con nosotros, El Mezquital, zona 12, Guatemala; Nuestra Señora de del Rosario Fátima, Managua Nicaragua. Igual que las palabras del resucitado “hombres, qué hacen mirando al cielo, regresen a Galilea”, las metáforas de Fray Anselmo, nos invitan a volver a la periferia, a la miseria, donde Jesús y Monseñor Romero pusieron su corazón, y que desde el lenguaje teológico, son los lugares de la revelación del Dios de la vida, que es Padre y Madre.

4. Es la memoria y el recuerdo de alguien que pasó haciendo el bien. Cada poema de Fray Anselmo es una remembranza histórica, angustiante y salpicada de la sangre del obispo mártir que, en ocasiones, pareciera que el poder de las tinieblas y lo irracional de la violencia, tienen la última palabra. Pero también es un ejercicio de la memoria del corazón, de las palabras, homilías y gestos simbólicos que realizó Monseñor Romero, para defender la vida y los derechos humanos, sobre todo de los más pobres. Es decir, el kerigma cristiano se arropa de las palabras, de este tejedor nicaragüense, para decir que “Dios estaba con él”, y a sus asesinos les dice: “a ese ser humano que ustedes asesinaron…” Dios lo resucita al tercer día”. Esto significa que Dios le da la razón y más que un acto de poder, es un acto de justicia, con la esperanza que el verdugo no triunfe sobre la víctima.

5. Lo central de los poemas de este libro, en mi opinión, no es la entrega en forma de verso libre de las virtudes y cualidades heroicas de un niño de Ciudad Barrios que llegó a ser arzobispo de un país empobrecido, sino la buena noticia de que el Reino de Dios, predicado e iniciado por un laico hebreo, un tal Jesús de Nazaret, es vida para el ser humano. Ya lo dijo Monseñor Romero: “La gloria de Dios es que el pobre viva…” Por el otro lado, esa buena nueva del reino, tiene una realidad antagónica: el antirreino, acuerpado no solo por “demonios” o seres del inframundo, sino por personas, seres humanos de carne y hueso, con nombre y apellido que, en lugar de preferir la fraternidad, la justicia, la igualdad y la reconciliación, escogen el egoísmo, el dinero, la avaricia, la impunidad, la muerte del justo y del inocente. Monseñor Romero denunció públicamente aquellas personas e instituciones que, en ese contexto histórico, se ponían más bien del lado de la muerte y la desesperanza. Estos mediadores del antirreino, fueron también los propios cristianos católicos que entorpecieron su labor, lo calumniaron, tergiversaron su mensaje y no le apoyaron, como por ejemplo algunos de sus hermanos en el episcopado. Recordar esta tensión, esta lucha histórica, y la opción que hace el ser humano frente a la vida o la muerte, es un mérito que hay que reconocerle a esta obra. Aquí el poeta se convierte en un profeta vocacional, místico, contemplativo del Cristo y del pueblo crucificado y desde un ámbito más secular una voz, casi en el desierto, a retomar los valores humanos de la compasión y la justicia.

6. Fray Anselmo, logra desde su experiencia como poeta y creyente, llevar al lector al mismo momento en que el altar de la capilla de la Divina Providencia, de aquel 24 de marzo de 1980, se tiñe de rojo: el olor a pólvora, el miedo y la congoja, aún nos golpean en sus palabras, así como lo indescriptible de los actos de barbarie y lesa humanidad que, en esos años de guerra, vivió una gran parte del pueblo salvadoreño.

Pero también, hacer recordar “la misma mesa” de varios siglos atrás: la mesa compartida de Jesús de Nazaret, no solo la del Jueves santo, que fue más bien una despedida amorosa de sus amigos, sino también de las innumerables “mesas” que compartió con pecadores, publicanos y prostitutas. Nos plantea el reto, de hacer de nuestra iglesia, comunidad religiosa, trabajo y hogar, una mesa compartida para todas y todos, pues sin justicia no hay eucaristía, diría. Esto fue lo que Monseñor Romero, Rutilio Grande, y tantos mártires, hombres y mujeres anónimos, soñaron, lucharon y por lo que dieron su vida. Estas páginas poéticas, como odres inagotables, contienen un manantial de sentido y utopías que nos llevarán a recordar y actualizar eso, si estamos dispuestos y dispuestas a emprender ese camino.

#FrayAnselmo

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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.