• Fr. René Arturo Flores, OFM

San Romero


San Oscar Arnulfo Romero, obispo y mártir, con este título se conocerá en la liturgia de la Iglesia. El pueblo te hizo santo mucho antes, Romero fuiste reconocido por el pueblo como pastor, mártir y profeta. Fuiste una vela encendida como la esperanza que existe en los pueblos latinoamericanos. Eres memoria de resistencia, de novedad y audacia evangélica; eres palabra viva que sigue iluminando nuestra realidad de muerte. Dejemos que siga siendo su palabra encarnada que mueva hoy nuestros corazones.

Mons. Romero, desde su experiencia del Padre y desde el sentir con el pueblo, hacía ver que la “misericordia” está unida a la justicia social; por eso planteaba que un pueblo creyente que practica la misericordia se verá en el accionar político cuando no ejerce el poder por la fuerza represiva, ni instaurará una estructura legislativa injusta e impugne. Mons. Romero, si comprendía las bienaventuranzas de “ser misericordiosos…sedientos y hambrientos de justicia”, como una exigencia y denuncia que iluminaba la realidad de los 70 en El Salvador.

“¡Que hermosa esta reclamación de nuestro Señor! Y que oportuno para nuestro tiempo que Cristo y la Iglesia nos sigan diciendo que las cosas de la patria se van a componer no por la represión, no por la fuerza, no por las leyes injustas y arbitrarias, sino cuando el corazón de todos los hombres y todas las mujeres surja lo que Dios quiere. “Misericordia, quiero”, no otra cosa. Lo que compone, lo que justifica al hombre es este camino del Señor” (11-06-78).

Esta misericordia del bien común se desarrolla en políticas de Estado justas, equitativas y solidarias. Mons. Romero, expresaba con toda certeza su alegría de ser una Iglesia perseguida, no porque le gustara ser víctima o algo parecido, sino por reconocer que en la persecución a la Iglesia había una causa evangélica y del reino. En El Salvador en estos años, la persecución y asesinatos a los miembros de la Iglesia católica, fue por estar en una definida opción por los empobrecidos, por asumir la causa de los pobres como causa del reino de Dios (Mt 5,1). Mons. Romero tenía la convicción de que si los empresarios y los políticos no optaban por servir con sinceridad y concretamente a los que habían empobrecido a lo largo de los años, no se lograba una transformación social en el país. Por eso dijo:

“Y me alegro, hermanos, de que nuestra Iglesia sea perseguida, por su opción preferencial por los pobres y por tratar de encarnarse en el interés de los pobres y decir a todo el pueblo, gobernantes, ricos y poderosos: si no se hacen, si no se interesan por la pobreza de nuestro pueblo como si fuera su propia familia, no podrán salvar a la sociedad” (15-07-79).

Dando una paso más, o acercándonos un poco más a Mons. Romero, esta opción por los pobres, el asumir la causa de los empobrecidos la unía con la experiencia espiritual y evangélica, “lo que hiciste con uno de estos pequeños, conmigo lo hiciste” (MT 25). Quieres acercarte a Dios, el camino es acercarte con misericordia al más pequeño, frágil y empobrecido en esta historia concreta, que en nuestros pueblos son la mayoría porque es un sistema y grupo de poder el que empobrece y lleva a la muerte al pueblo. La experiencia de todo creyente en Jesús, pasa por el encuentro afectivo con el empobrecido desde la práctica de la justicia y la solidaridad.

“…en la medida que te acerques a él (al pobre) y con el amor con que te acerques o el desprecio con que te acerques, así te acercas a tu Dios. Lo que a él haces, a Dios se lo haces; y la manera como mires a él, así estas mirando a Dios. Dios ha querido identificarse de tal manera que los méritos de cada uno y de una civilización se medirán por el trato que tengamos, para el necesitado y para él” (05-02-78).

Estos días que celebramos la santidad de un buen hombre, pastor y mártir; tengamos presente su palabra encarnada en la realidad histórica del pueblo salvadoreño. Este pastor y profeta se enfrentó a la bota opresora y al uniforme verde armado por el gobierno de los Estados Unidos. Quisieron callar su voz, su espíritu y memoria subversiva, pero no se puede aplastar el Espíritu del Señor en la historia. Tenemos un santo, profeta y mártir, que caminó en estas tierras polvosas, y sonrió con el pueblo sencillo.

#FrayAnselmo

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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.