• Fr. René Arturo Flores, OFM

Día internacional contra la no violencia de la mujer


El 25 de noviembre, día internacional de la NO violencia contra la mujer (ONU)

A lo que hemos llegado en esta sociedad moderna, globalizada y que se considera desarrollada, a reconocer un día de NO más violencia contra la mujer. Hemos avanzado en la tecnología, el confort y la comunicación, pero en lo que respecta al cuido del humano, de la calidad de vida y la convivencia, seguimos siendo destructores de la misma especie humana a la que pertenecemos. No hay duda que somos una sociedad enferma, y al mismo tiempo una sociedad que aprende las acciones machistas y violentas hacia la mujer en sus instituciones: escuela, Iglesias, equipos deportivos, y las empresas. Veamos algo de informes. Es alarmante como siguen tan alto los indicadores estadísticos de la violencia contra la mujer.

“La violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual sobre las que apenas se informa debido a la impunidad de la cual disfrutan los perpetradores, y el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas.

En forma general, la violencia se manifiesta de forma física, sexual y psicológica e incluye:

Violencia por un compañero sentimental (violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, femicidio);

Violencia sexual y acoso (violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético);

Trata de seres humanos (esclavitud, explotación sexual); mutilación genital, y matrimonio infantil.

Para mayor clarificación, la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer emitida por la Asamblea General de la ONU en 1993, define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

Los efectos psicológicos adversos de la violencia contra las mujeres y niñas, al igual que las consecuencias negativas para su salud sexual y reproductiva, afectan a las mujeres en toda etapa de sus vidas. Por ejemplo, las desventajas tempranas en materia de educación no solo constituyen el obstáculo principal para alcanzar la escolarización universal y hace cumplir el derecho a la educación de las niñas, luego también le restringe el acceso a la educación superior a la mujer y limita sus oportunidades de empleo”. (http://www.un.org/es/events/endviolenceday/)

En todo el mundo, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, principalmente por parte de un compañero sentimental.

En cuanto a El Salvador, “El Informe sobre la Situación de la Violencia contra las Mujeres presentado todos los años por el ISDEMU, da a conocer la realidad de violencia en que viven las salvadoreñas, en todo su ciclo de vida. El informe recoge información del período comprendido entre julio de 2016 a julio de 2017.

En el tema de violencia feminicida destaca que a partir de 2015, la violencia feminicida ha tenido una escalada alarmante: 574 muertes en 2015 y 524 en 2016. Solo en el primer semestre de 2017 se contabilizaron 201 mujeres asesinadas, siendo los meses más violentos, marzo y junio, con 44 y 45 muertes respectivamente. Esto significa que solo en el mes de junio, cada 16 horas una mujer fue asesinada” (ISDEMU, 24-11- 2017).

La violencia de la mujer es una realidad que no podemos obviar, en especial los hombres, es un grito que llega hasta el cielo. Pienso en tantas homilías de sacerdotes católicos, tantas predicas o charlas dadas por los líderes de movimientos laicales en la Iglesia católica, tantas predicaciones en los estadios; y en esas no es fácil escuchar que se aborde el tema de la violencia contra la mujer con tanta insistencia como se predica, muchas veces, contra la homosexualidad, fornicación y adulterio. El orden ético en muchas de las formaciones católicas y cristianas, no está estructurado desde la ética liberadora de Jesús, la cual cuidaba, integraba y defendía al débil. En lo referente al trato de Jesús con la mujer siempre fue liberador, sanador e incluyente, de total valoración de su integridad, liderazgo y autonomía femenina (Lc 8, 1-3).

En la mayoría de la acción pastoral en las parroquias, ha estado ausente el enseñar, formar y reflexionar sobre el machismo y patriarcado como elementos que destruyen la convivencia social; como un virus al interno de la estructura y accionar de la Iglesia.

Es un desafío a la Iglesia como institución, y sus espacios pastorales, asumir en todo el proceso formativo el tema de la no violencia contra la mujer; en todos los planes formativos y catequéticos se debe incluir el tema: el machismo y el patriarcado es el pecado original de la violencia contra la mujer.

Fr René Arturo Flores. JPIC, El Salvador

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El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

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