• Fr Anselmo Maliaño Téllez

Síntesis de la primera parte de la Carta Pastoral


La semana de espiritualidad es un espacio de misión y evangelización que promueve la parroquia San Antonio de Padua, con el objetivo de animar y fomentar la formación cristiana y espiritual entre sus fieles y agentes comprometidos.

Esta semana se basa en la reflexión de la III carta Pastoral: “LA SANTA MISA LLEVADA A LA VIDA DIARIA”.

Mons. José Luis Escobar, como Pastor de esta Arquidiócesis ha motivado a trabajar en comunión siguiendo los lineamientos del Plan Pastoral que se está organizando para este año 2019.

En esta Carta se reconoce la experiencia eucarística de Mons. Oscar Romero y del Siervo de Dios, P. Rutilio Grande y también no olvidemos al Siervo de Dios Fray Cosme Spessotto, OFM[1]. Son tres sacerdotes que vivieron a profundidad los tres amores: Amor a la Eucaristía, -mártires eucarísticos-; amor a la Iglesia Católica –mártires jesuanicos-; y amor a María de Nazaret -hombres profundamente marianos-.

En la Carta Pastoral se valora el amor al sacramento de la Eucaristía de los fieles cristianos, sobresalen algunos rasgos históricos de los primeros misioneros franciscanos en estas tierras centroamericanas. Estos grandes misioneros promovieron y animaron la misión, la Iglesia, y el compromiso de vida sacramental –litúrgica- de santidad y de solidaridad con los más necesitados de la sociedad.

Nosotros podemos recordar algunos sacerdotes, religiosos y religiosas que conocimos y que realmente dieron testimonio del Evangelio, entre ellos no debemos olvidar a San Oscar Romero, ese es el interés de esta Carta Pastoral, valorar su esfuerzo misionero, estamos invitados a conocer y reflexionar sus cuatro Cartas Pastorales, sus Homilías, su Diario Personal.

Como parroquia franciscana que valora esta dimensión de los tres amores de san Francisco de Asís: amor al niño de Belén, amor a la Eucaristía y amor a la cruz de Cristo (Mc 8, 34; Ap 5, 9). No podemos olvidar al mártir franciscano Fr. Cosme Spessotto, que vivió sirviendo a los más pobres en San Juan Nonualco, donde en actitud de oración contemplativa fue cruelmente asesinado a la par del sagrario de la Iglesia, me atrevo a decir que es “Mártir de la Eucaristía”…

En un contexto de violencia de persecución a la Iglesia, Mons. Romero es la voz de los sin voz y reconoce en sus homilías que, “En menos de tres años más de cincuenta sacerdotes han sido atacados, amenazados y calumniados. Seis de ellos ya son mártires, muriendo asesinados; varios han sido torturados y otros expulsados… se ha perseguido y atacado a aquella parte de la Iglesia que se ha puesto de parte del lado pobre y ha salido en su defensa”. Homilía del 2 de febrero de 1980.

Con esta realidad de violencia, de persecución y de muerte es que los cristianos mártires y confesores se enfrentan en la búsqueda de la justicia y la paz. No dudaron nunca desde su vivencia de fe, desde la misma vivencia eucarística en entregar sus propias vidas como lo hizo el mismo Jesús.

Hoy necesitamos dar testimonio de esa experiencia eucarística llevada a la plenitud, es decir, que transforme nuestras vidas y nuestros compromisos cristianos, en nuestro caminar cotidiano como seguidores de Jesús.

La eucaristía es un regalo especial, único, un bien que alimenta nuestra fe, nuestros compromisos pastorales y sociales, San Juan Pablo II, afirma: “La Iglesia ha recibido la eucaristía de Cristo, su Señor, no sólo como un don entre otros muchos, aunque sea muy valioso, sino como el don por excelencia, porque es don de sí mismo, de su persona en su santa humanidad y, además, de su obra de salvación”[2].

Lamentablemente muchos cristianos no nos queremos formar, no queremos comprometernos un poco más, no queremos ni siquiera descubrir este bello regalo de amor, desenvolverlo, admirarlo, gozarlo con todo el corazón.

En conclusión, la formación litúrgica y la formación para la misión es clave para nuestra espiritualidad franciscana; así lo afirma Fr. José Rodríguez Carballo: “Formar para la misión exige recuperar la unidad entre fe y misión: “quien realmente ha encontrado a Cristo, debe comunicarlo a los demás”. Exige recuperar la unidad entre vocación y misión: somos llamados para ser enviados, para salir, para ir entre, para testimoniar y anunciar. Exige recuperar la unidad entre fraternidad y misión: toda la fraternidad ha de sentirse en misión y la misión se vive en con la fraternidad. Exige reapropiarnos las intuiciones misionarias de Francisco, que están a la base de nuestro carisma”[3].

Acertadamente, el Papa Francisco nos desafía a todos a vivir profundamente “el misterio de nuestra fe”, a despertar ya del letargo y arriesgarnos más porque la eucaristía es mucho más, la fe es un encuentro con Jesús resucitado (1Cor 15, 15-17) es un compromiso auténtico de un continuo salir y desinstalarse, a una revisión de nuestras estructuras pastorales –catequéticas, litúrgicas- y de nuestras vidas para generar cambios evidentes en el cuido de la creación y en la evangelización, que es estar más atentos a responder a la llamada del Señor para que: ¡No nos dejemos robar el entusiasmo misionero! (Evangelii Gaudium n. 80).

[1] La similitud martirial entre Mons. Romero y Fray Cosme Espessotto es interesante: ambos mueren de un balazo en el corazón, al finalizar el día –vísperas-, dentro de la Iglesia y en el altar mayor, uno celebrando la Eucaristía y el otro se preparaba para ella. Ambos son asistidos por religiosas a la hora de morir.

[2] Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, N. 11.

[3] Cfr. Fr. José Rodríguez Carballo, VERBUM DOMINI NUNTIANTES IN UNIVERSO MUNDO, Roma, 2009. No. 232, p. 238.

#FrayAnselmo

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El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.