• Fr. Anselmo Maliaño Téllez, OFM.

El servicio de JPIC (Justicia, Paz e Integridad de la Creación) apunta a más comunitariedad


El servicio de JPIC (Justicia, Paz e Integridad de la Creación) apunta a más comunitariedad

Como JPIC Familia Franciscana estamos abiertos a la búsqueda de acompañar nuevos liderazgos sociales, sobre todo aquellos que organizan al pueblo en sus demandas de justicia y paz, además, no hay marcha atrás en el cuido de la Casa Común.

Es nuestro deber a partir de tantas injusticias que generan violencia[1] en nuestro país, estar al lado de los que sufren, de los que son víctimas, asimismo de participar en actividades para defender las demandas del pueblo como: marchas, plantones y movilizaciones populares. Sin embargo, urge una conversión perenne para identificarnos aún más con los sufrimientos del pueblo, una denuncia profética de las situaciones de pecado que generan muerte y violencia[2], también promover una visión holística y una profunda comunión con todo lo creado.

Entre los retos y desafíos está el buen convivir que se contrapone a toda actitud egoísta, individualista, y a toda cultura de muerte y explotación… Otro modo de vivir es posible y san Francisco es el modelo de búsqueda de un mundo más fraterno y justo.

Durante años como JPIC hemos vivido procesos de liberación fruto de tantas luchas y sangre derramada, san Romero el “Mártir de la Eucaristía”, junto a los Siervos de Dios: Fr. Cosme Spessotto y el Padre Rutilio Grande son nuestros modelos de este proceso de liberación comunitaria; y así, junto a la huella de tantos mártires laicos estamos llamados a conocer más esta fertilidad del don del martirio.

Es más, lo comunitario hace referencia al valor de la vida, en especial de nuestros mártires que poco a poco sus historias están saliendo a luz[3] y esa verdad no la podemos postergar, ya hemos logrado que se reconozca un poco más esta memoria histórica; y en nuestra lucha por la Justicia, la Paz y el Cuido de la Creación aún falta recopilar la memoria de los mártires de la ecología…

En efecto, la coordinación de JPIC reconoce que hay tareas urgentes y también prioridades que se van discerniendo, sin embargo, es necesario trabajar arduamente para seguir proponiendo alternativas reales ante las graves situaciones de injusticia y violencia que vive nuestro país. También es necesario abordar la corrupción y los atropellos a la vida de los más pobres en el país. En otras palabras, esta deshumanización, esta “cultura de muerte”, contradice la “civilización del amor”, porque no es más que el resultado de la explotación del hombre por el hombre y la degradación de un buen convivir auténticamente humano.

Para animarnos a esta tarea es necesario una formación especial para ir rechazando los modelos culturales que se nos imponen, crear un nuevo paradigma de convivencia y defendernos de todo aquello que atente contra la vida y ponga en riesgo la naturaleza, la Casa Común.

Finalmente, creemos en estos procesos de liberación comunitarios nos llevan a generar cambios, a discernir los signos de los tiempos, a provocar una nueva visión de la humanidad (comunitariedad, otreidad, sororidad) sin antagonismos y una visión cósmica de la realidad mediante los principios evangélicos de Paz, Justicia y Cuidado integral de la ecología.

Fr. Anselmo Maliaño Téllez.

Coordinador de JPIC, El Salvador.

Notas.

[1] Nos señala Mons. José Luis Escobar Alas en la Primera Carta Pastoral del 2015, titulada “Veo en la ciudad violencia y discordia”, numeral 48. “En Aparecida, nuestros Obispos consideraron que las causas de la violencia en América Latina –aplicable en todo momento a la realidad salvadoreña- son múltiples: la idolatría del dinero, el avance de una ideología individualista y utilitarista, el irrespeto a la dignidad de cada persona, el deterioro del tejido social, la corrupción incluso en las fuerzas del orden, y la falta de políticas públicas de equidad social (DA 78). No soy especialista de ningún ramo científico, solo soy un Pastor de la Iglesia que, como recomendaba Monseñor Luis Chávez y González, reconozco humildemente que tengo el compromiso de llevar a mis ovejas a los pastor de una “cultura integral”, ocupando el primer lugar Dios (Ejercicios Espirituales, 1970)…”

[2] Mons. José Luis Escobar Alas en la III Carta Pastoral del 2018, titulada “La Santa Misa llevada a la vida diaria”, numeral 65, afirma: “Desafortunadamente, la violencia sigue siendo el flagelo que más está golpeando nuestra sociedad. Los datos arrojados por el In Sight crime en enero del presente año revelan que en el año 2017 se registraron 3947 homicidios: lo que arroja una tasa de 60 muertes violentas por cada 100.000 habitantes… Lo que nosotros como cristianos debemos esperar es el desaparecimiento de los asesinatos. Dios quiere la vida de sus hijos e hijas, no su muerte”.

[3] La Oficina de Mártires Laicos en El Salvador, dirigida por Fr. Tomas O’Nuanain, ha publicado VII tomos de los “Testigos del Evangelio”. Recuperando de esta manera una memoria martirial casi olvidada. Mons. José Luis Escobar Alas en la II Carta Pastoral del año 2017, en el numeral 147, agradece el trabajo realizado por Fr. Tomas y el equipo de laicos; “Debemos de apoyar el trabajo de este sacerdote junto a su equipo e imitar sus pasos para iniciar la beatificación de los cientos de laicos y laicas, testigos de la fe”.

#FrayAnselmo

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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.