• Fr. Rene Flores

La esperanza en estos días


¡Quien dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón!

Este estribillo del canto que escuchamos de la voz de Mercedes Sosa, nos impulsa a seguir con esperanza, en medio de la lucha, resistencia y propuesta popular.

Estos días de represión en el 10º aniversario (si le podemos decir así), del golpe de estado en Honduras, el pueblo y en especial los estudiantes han sido objeto de criminalización, persecución y desbordamiento de las fuerzas policiales. Un pueblo que logro tener más de 40 puntos de cierre de carreteras, donde expresaban su inconformidad ante la realidad actual poco digna de vivir, y del régimen dictatorial de turno.

Esperanza, cuando los estudiantes universitarios, los jóvenes de la academia superior, luchan por cambios en la curricular, el sistema de participación y la estructura de gestión educativa de la Universidad Autónoma de Honduras (UNAH). Una lucha por mantener una educación de calidad y publica para las grandes mayorías.

Esperanza en Honduras al unirse los dos gremios: salud y educación en protestas y propuestas; en la línea de defensa de lo público, de la calidad de servicios y de no privatización de los bienes del estado. La construcción de un dialogo alternativo e inclusivo donde esté la agenda real de los problemas nacionales.

Esperanza, cuando en Guatemala, El Salvador y Honduras surgen en las comunidades defensores y defensoras de DDHH y ambientales, que los empodera cada día en cuidar, proteger y defender el territorio con toda su biodiversidad y ecosistemas. ¡Berta te multiplicaste! Hoy somos más en la lucha y defensa de los ríos y bosques, de la tierra y el patrimonio cultural.

La esperanza, en Guatemala al celebrar la memoria martirial de tantos hombres y mujeres que estos días de julio se recordaron por su entrega en la causa por la justicia, una memoria que evidencia la represión y genocidio del ejército guatemalteco en los años 80.

Esperanza, que nos renueva con cada hombre y mujer que se organiza para cuidar, defender y promover calidad de vida en la comunidad. Nuevas comunidades defensoras de sus derechos humanos, del medio ambiente y el territorio.

Organizaciones de los pueblos indígenas, desde sus raíces, sus creencias, sus conquistas como pueblos, en el reconocimiento de su lengua, expresiones simbólicas y organización en un liderazgo comunitario.

Esperanza, desde las luchas judiciales en favor de las víctimas, manteniendo la memoria histórica, la presencia celebrativa de un pueblo que no quiere perder la memoria que es su luz en el camino. El no dejar que en El Salvador avanzara una propuesta de ley de amnistía absoluta, que busca perpetuar en la impunidad los crímenes de guerra a la sociedad civil.

Esperanza, de trabajo coordinado, integrado y de acompañamiento de las Iglesias cristianas comprometidas con las causas de los empobrecidos, y en la defensa de la CASA COMUN, en unidad con el pueblo que se defiende de la destrucción y contaminación de las empresas extractivistas.

Esperanza con el movimiento organizado feminista, que desde la perspectiva del derecho y de la participación en igualdad ciudadana, defendiendo y proponiendo leyes que promuevan la salud reproductiva, la integridad y la vida de la mujer, en especial de las niñas y adolescente, en rechazo a los femicidios con impunidad por parte de los gobiernos de turnos de estos países: ¡ni una menos!

Esperanza, en cada fiesta de pueblo, donde se canta, baila, se celebra la vida misma, donde se comparte la comida con sencillez, fe y solidaridad comunitaria.

La esperanza, que surge de una comunicación critica, colectiva y alternativa, en todas las radios comunitarias, unido con los espacios en las redes sociales; aun en contra de leyes que quieren amordazar a los comunicadores sociales que son defensores y defensoras de los DDHH y ambientales, que son voz con la misma voz de las comunidades.

Esperanza, con todas las propuestas y proyectos de ley, junto con todos los procedimientos institucionales relacionados con establecer un estado de derecho, que elimine la impunidad, la injusticia e inequidad en las naciones, donde lo que está en juego es la calidad y dignidad de la vida para el pueblo.

Esperanza, con tantas acciones personales, colectivas e institucionales que promueven una vida integrada a la creación, donde el reciclar, el rechazar o evitar el uso del plástico, el no comer alimentos “chatarra”, el rehusar los productos, y otras prácticas que van promoviendo una nueva forma de vida amigable con la Creación y la CASA COMUN.

Esperanza, del papa Francisco, que se ha convertido en una buena noticia con gestos, palabras y oraciones, de tanto los creyentes como de los no creyentes, donde lo que nos une es el humanismo, el cuido y la defensa de la “hermana madre tierra”.

Esperanza, por cada defensor y defensora de los DDHH y ambientales, la memoria de tantas mujeres que los extractivistas y políticos, unido a la bota militar, les han arrebatado la vida, como Berta Cáceres, Margarita Portillo, Laura Leonor Vásquez Pineda, Juana Raymundo, entre tantas mujeres de estos pueblos.

Esperanza, con tanto académico, investigadora y facilitador de conocimiento que aporta a la construcción de nuevas alternativas de vida, que desenmascara la maldad del gran capital y el modelo de mercado, que protege la casa común, que aporta al pensamiento jurídico por la defensa de los DDHH; por cada Universidad que se compromete con la transformación ante las problemáticas que están sometiendo a las grandes mayorías empobrecidas, violentadas y despojadas de su dignidad.

Esperanza, por cada humano, que siguiendo a Jesús, vive con su Espíritu liberador cada día de proponiendo y luchando por la vida en abundancia para las grandes mayorías.

Esperanza, ¡hay más esperanzas!, busquemos en nuestro alrededor esas luces, señales y acciones esperanzadoras que nos encienden el corazón a los humanos, miembros de la comunidad de vida en esta Madre Tierra.

René Arturo Flores, OFM

#Esperanza #Justicia #Misión #Iglesia #Honduras

  • Blanca Facebook Icono
  • Twitter Icono blanco
  • Blanco Icono de Instagram
Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.