• Provincia Franciscana Nuestra Señora de Guadalupe

Agencia noticiosa: Franciscanos dialogan con Mons. Romero. 1978


Revista Eco Seráfico 1978

El día 13 de Junio , esta del Doctor Angélico, Antonio de Padua, tuvimos ocasión de visitar la Hermana República de El Salvador. Con ese motivo quisimos también asomarnos a San José de la Montaña, sede del Seminario Diocesano Salvadoreño y morada del Señor Arzobispo, Monseñor Óscar Arnulfo Romero.

Lo primero que llamó nuestra atención al llegar a San José de la Montaña fue el estilo sobrio y herreriano del edi cio: en la entrada principal se destacan a uno y otro lado sendas águilas en actitud de volar y con unos libros abiertos entre las garras. Los libros representan los estudios humanísticos, losó cos y teológicos. Esas águilas nos recuerdan el Águila de Juan el Evangelista, el Águila de Hipona y, por qué no, las águilas romanas. En el pedestal se lee esta frase latina: “Provocans ad volandum”. Yo pensé, los sacerdotes debemos alcanzar la grandeza del vuelo imperial de las águilas a través de los estudios seminarísticos.

Subiendo las gradas del seminario sentí el mismo temblor que si subiera al Sinaí u Horeb o al Tabor, para encontrarme con el espíritu profético de Moisés o Elías y ver la zarza ardiendo o ver de cerca los resplandores de Dios.

Nuestra reunión con Monseñor Romero empezó con la lectura de la 2Cor 6,3-10. Como el rocío sobre el vellón iban descendiendo las palabras de Pablo sobre nuestras almas en silencio: “En todo momento tratamos de ser auténticos servidores de Dios”. “Soportamos persecuciones, necesidades, angustias...”. “En nosotros se puede ver la pureza de vida... actuación del Espíritu Santo y amor sincero”. “Unas veces nos honran y otras nos insultan...”. Yo miraba de reojo a Monseñor Romero y me sentía feliz de tener cerca a un hombre de Dios que se parece tanto a Pablo.

Tras la lectura de la Palabra de Dios un compañero en nombre de todo el grupo, le expresó nuestra solidaridad, como Iglesia que somos, a Monseñor Romero.

ADHESIÓN DE LOS FRANCISCANOS A MONSEÑOR ROMERO

“Monseñor, nosotros estudiantes de Filosofía, nacidos en Centroamérica (hay aquí guatemaltecos, nicaragüenses, ticos, panameños y salvadoreños) hemos venido acá porque al sentirnos miembros de la Iglesia Universal y en comunión con toda la Iglesia viva que lucha por el Reino de Dios, queremos con este gesto tan insigni cante, como es nuestra humilde visita, demostrarle que nosotros lo apoyamos con nuestras oraciones, a usted que es auténtico Pastor en quien las gentes pueden ver autenticidad y pureza de vida, pues sabemos de lo mucho que usted se interesa por la Iglesia y por las necesidades del pueblo. Es usted verdadero servidor de DiosendondeactúalafuerzadelEspíritu, para llevar la verdad con las armas de la justicia, para defender la Iglesia y mostrar que la Iglesia está viva y presente en el mundo. Sabemos de las muchas ofensas y críticas que usted recibe, por eso nuestra presencia aquí quiere pedirle que siga siendo el profeta que nuestra Iglesia necesita y pensamos que ésa es la misión de todoPastor,serunprofetaparasupueblo; un hombre que lucha, que diga la verdad y que la gente sienta que está con el pueblo y sufre con el pueblo. Apoyarle a usted es lo que nos ha traído acá. Reciba, pues, Monseñor, nuestros sentimientos liales para con usted y nuestra hermandad con los sufrimientos de la Iglesia de aquí de El Salvador”. Aquí estaban humildemente nuestras ofrendas de comunión. Monseñor, entonces, abriendo su corazón nos dijo:

LA VOCACION FRANCISCANA, ESPERANZA PARA CENTROAMÉRICA

“Esta interpretación de toda una juventud Franciscana aquí presente, de veras, me llena el corazón, porque para mí los desgarres más dolorosos son los intraeclesiales. Cuando dentro de la Iglesia encontramos una juventud con vocación a ese mismo sacerdocio profético, pues, uno se siente fuerte, y, a la vez, cuando dentro de la misma Iglesia hay sospecha, uno también se desalienta un poco.

Pero esa hermosa página de San Pablo que han interpretado, a mí me alienta mucho... eso de saber que el que quiera meterse a redentor tiene que morir cruci cado... pero cuantomás elmentebusquemosseguira Jesucristo y su Evangelio, él nos va dando el consuelo al que alude San Pablo. Es para mí una idea genial a su paso por San Salvador, venir a dejar aquí este mensaje de la juventud franciscana. Me alegra que ustedes como nacidos en estos pueblos centroamericanos, tan necesitados de profetas, de sacerdotes que no se instalen en la comodidad, ni siquiera la comodidad que supone la rutina de una piedra segura, busque una y otra vez todo aquello que nos compromete con Dios tan profundamente como a Francisco de Asís; para de allí, también como Francisco de Asís, abrazar al pobre, al leproso y sentirse hermano de todos. Ustedes tienen una vocación muy especial para vivir este servicio al pobre. Por eso sería también mucho más repugnante si un franciscano se instalara por miedo a compromisos y di cultades. Yo los felicito por esa vocación a la pobreza y los invito a que la vivan auténticamente. Pues, creo que este espíritu de pobreza es lo que da la verdadera libertad, como Francisco de Asís que se siente ya desinstalado hasta de su mismo padre, para con más libertad llamar Padre Nuestro a Dios, y en nombre de ese Padre reclamar a todos los hombres que sean más hermanos”. Tras estas palabras de Monseñor vino nuestro ‘tiroteo’ de preguntas, estábamos ansiosos por conocer el pensamiento de este Varón de Dios acerca de la Iglesia de hoy y de los con ictos que sufre en su encuentro con los hombres.

EL ESPÍRITU SANTO, GUÍA DE LA IGLESIA

Acerca de la unidad entre los Obispos supimos que hay diferencias, pero la unidad no está rota, todos los Obispos están en comunión con la Iglesia Universal. Hay diferencias en el pensar, que lamentablemente pueden dar un mal testimonio pero hay un gran respeto entre todos, no hay nadie fuera de la ortodoxia.

Monseñor conoce muy bien a su clero, no es ingenuo y sabe muy bien que no todos los sacerdotes comparten sus actitudes. No dejan de haber algunos sacerdotes instalados con los ricos o acomodados con el gobierno, que tienen miedo a perder sus privilegios.

Sacerdotes que se molestan por la denuncia tan clara de los pecados de injusticia porque se sienten quizá también aludidos por esa denuncia. La mayoría de sacerdotes, los que trabajan de verdad, los que sienten los sufrimientos del pueblo, éstos están con Monseñor Romero. En la Arquidiócesis ha habido testimonios de unidad tremendamente maravillosos, donde el Obispo ha llegado a acuñar una expresión que dice: “quien toca aun sacerdote toca al Obispo”, y donde el mismo clero ha repetido varias veces: “quien toca al Obispo toca al clero”, porque es el corazón de la Iglesia. También religiosos y laicos hicieron suyas estas frases.

Respecto a “PUEBLA” Monseñor tiene muchas esperanzas, tiene una honda fe en el Espíritu Santo, alma y guía de la Iglesia, que a pesar de las intrigas de los hombres puede sacar una victoria esplendorosa. PUEBLA seguirá adelante en la línea profética irreversible en que han empezado a caminar ya todos los pueblos de Latinoamérica.

LA IGLESIA EN SU ACTITUD DE DENUNCIA

¿Por qué esta actitud de denuncia? Una honda meditación en la Palabra de Dios, una meditación profunda del Evangelio, unoshechosquegritan,elclamordelpueblo como el Libro del Éxodo, son claros indicios de por dónde se debe caminar. Los mismos documentos de la Iglesia, de la Santa Sede, de Medellín, todo ese magisterio cuyas frases son bonitas en teoría pero cuando se quieren vivir provocan el con icto y la persecución. Así le ha pasado hasta al mismo Papa cuando publicó la Populorum Progressio a quien dijeron no hacía más que presentar un Marxismo recalentado. Así pasa con todo aquel que quiere denunciar los pecados en el campo social, económico, político, lo van a tener siempre por un subversivo. Si uno tiene claro lo que dice el Evangelio, lo que dicen los documentos de la Iglesia, y los hechos concretos de la vida, entonces no cabe más que preferir agradar a Dios antes que a los hombres.

Fuimos repasando poco a poco todos los acontecimientos dolorosos de persecución, sentidos y palpados desde el corazón del Obispo, las expulsiones de los sacerdotes, los asesinatos de los Padres Grande y Navarro, la campaña de terror entre el campesinado... y muchas de esas injusticias que siguen en el mundo, pero aquí es donde nace el llamamiento a la conversión. A la Iglesia le toca luchar para salvar a ese hombre sumido en el pecado, por ver si es posible que se pueda con buena voluntad trabajar por una estructura más justa. Estas no le toca a la Iglesia, como tal, construirlas, pero sí reclamarlas para que los técnicos, los sociólogos, los políticos, las hagan. Con la conversión, a la Iglesia le toca renovar a los hombres, y a los hombres renovados a la Luz de la Iglesia, cristianizar el mundo. De aquí el deseo de la Iglesia de poder entablar diálogo con los gobernantes; pero el con icto no es entre la Iglesia y el Gobierno, sino entre el gobierno y el pueblo, porque el gobierno que debiera ser el servidor del pueblo lo está atropellando, lo quiere someter todo a su ideología y cualquier ideología distinta es brutalmente rechazada, todos los esfuerzos del campesino por buscar una solución a su miseria son reprimidos. La Iglesia se declara también servidora de este pueblo, pero no quiere hacerlo con meras apariencias sino de verdad, nada costaría aparentar buenas relaciones con un gobierno que no está reconciliado con el pueblo; evangélicamente no se pueden salvar apariencias por mera estrategia. El verdadero diálogo tiene que estar basado, pues, sobre un verdadero deseo de la Iglesia y del gobierno por ser realmente servidores del pueblo. Para el pueblo es una esperanza que la Iglesia le acompañe y sufra con él. Se está trabajando por un diálogo de institución a institución que no sea un mero sentarse a tomar un cafecito sino más bien que ellos pongan sus representantes y la Iglesia mande sus representantes para ver qué entienden por política y qué entienden por Pastoral.

Otras muchas cosas importantes acerca de la Iglesia en El Salvador se han quedado en mi block de apunte, pero un tema que me llamó bastante la atención es el que hace alusión a nuestra formación.

LA FORMACIÓN DEL SEMINARISTA RELIGIOSO

Nosotros le interrogamos a Monseñor Romero sobre la formación en una situacióndecambiocomolaquenosestá tocando vivir. Con su palabra preñada de sabiduría y de unción del Espíritu nos dijo: “Es una preocupación que me encanta la tengan ustedes. En nuestros tiempos de seminaristas había con ictos, había juventud; pero nosotros pudimos tener un seminario más tranquilo, casi amurallado a las realidades de afuera... Ahora creo que las cosas han cambiado, no pueden ponerse murallas para separar a unos hombres de los otros hombres. No hay que perder de vista que ustedes tienen que prepararse, pero esta preparación tiene que estar inmersa en la realidad, ustedes tienen que observar esa realidad. Gracias a Dios los documentos de la Iglesia sobre la formación de los futuros sacerdotes, así como los que tratan de la renovación de la vida religiosa van en ese sentido: más inmersión en el mundo para ser más sal de la tierra y luz del mundo. Prepárense bien, con su vida espiritual, con su dirección espiritual, con sus estudios de sociología, losofía y teología, viviendo su mística propia franciscana; pero siempre pensando que la Iglesia no vive sólo para sí, sino que es servicio al mundo. Por voluntad de Dios nos preparamos para ser servidores de los hombres en el mundo. Para hacer de este mundo lo que Dios quiere, no lo que dicte muchas veces el capricho de los hombres”.

Nuestros corazones sentían cercana la gloria del Señor. Por eso al nal rezamos: “Señor, tú hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos... ¿por qué se agitan las naciones y traman planes vagos contra el Señor y tu Mesías?... se han unido Herodes y Pilatos contra Jesús, tu Siervo, concede ahora a tus siervos anunciar tu palabra con toda valentía y manifestar tu poder en nombre de tu siervo Jesús”.

La bendición episcopal marcó con su cruz el comienzo de una misión para nosotros. Aún oigo resonar en mi interior las palabras de Monseñor: “Yo los felicito por su vocación a la pobreza, yo los invito a que la vivan auténticamente”. Para tanto espíritu joven, esto no sólo era una misión sino todo un reto para una nueva ola de franciscanismo en Centro América.

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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.