• Fr. René Arturo Flores, OFM

“¡Despertemos¡ ¡Despertemos Humanidad¡ Ya no hay tiempo”


Fr. René Arturo Flores, OFM

Introducción

Todos tenemos un territorio en el cual habitamos dentro de esta “CASA COMÚN”, donde vivimos, nos sentimos identificados y arraigados por generaciones, es decir, todas las familias tienen un patrimonio cultural y territorial, sin esta realidad somos forasteros sin pertenencia a un pueblo. En los países de América Latina la tierra ha estado bañada de sangre con destrucción, explotación y muerte de todas sus creaturas.

En este escrito que nace de la colectividad de los que ya entregaron sus vidas en Honduras y los que siguen en pie luchando, por cuidar y defender la Madre Tierra que los vio nacer y donde han crecido como parte de una CASA COMÚN. En especial contemplaremos la espiritualidad que surge del caminar de Berta Cáceres, como líder indígena y defensora de la Creación.

“Defendemos la tierra con nuestra sangre”

Amnistía Internacional

Desde los años 60, la humanidad y los pueblos que vivimos en esta CASA COMÚN, por medio de las instituciones internacionales, hemos avanzado en declarar los principios inalienables de la vida en su dimensión social, económica, cultural y territorial (Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC). 1966). De igual manera se ha avanzado en cuanto al reconocimiento de los pueblos indígenas, con sus territorios ancestrales. Señalemos algunas características de la realidad hondureña que dice del contexto que tuvo Berta Cáceres, y que prevalece para todo defensor y defensora de la Madre Tierra:

“En el año de 1994 el Estado de Honduras firmó el Convenio 169 de la OIT y posteriormente en 1995 ratifico el Convenio… El artículo 6 del Convenio 169 señala la importancia de la consulta mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente. El derecho a la consulta ha sido omitido y hasta podemos señalar que desvirtuado en Honduras” (“Sambo Creek”, 5 de Noviembre del 2012. Organización Fraternal Negra Hondureña OFRANEH).

Como en muchos países de América Latina, el reconocer el territorio desde la perspectiva del derecho comunitario y cultural, ha sido visto como un atentado y delito por parte de los grupos que abandera la propuesta política e ideológica del neoliberalismo y la globalización del mercado.

“Honduras ha sido un país que históricamente ha presentado problemas de pobreza, desigualdad y debilidad institucional, sin embargo, a raíz del golpe de Estado del 28 de junio del 2009, la situación se ha agravado y actualmente nos enfrentamos a una creciente militarización; la reducción de los espacios de participación de sociedad civil; la ausencia de diálogos reales y productivos entre gobierno y sociedad civil; la falta de eficacia y efectividad de las instituciones estatales; la implementación de leyes y decretos que restringen derechos humanos…mayores niveles de criminalidad e inseguridad; persecución, Judicialización y criminalización de las luchas de defensoras y defensores de derechos humanos; la vinculación de la policía a la violencia y criminalidad; y la pobreza extrema; entre otras problemáticas” (ERIC, Radio Progreso, 2015).

De igual manera Global Witness, resalta en su investigación esta situación de muerte que se vive en el país:

“No hay ningún lugar del planeta en el que sea más probable morir asesinado por protestar contra el expolio de tierra y la destrucción del mundo natural que en Honduras. Berta Cáceres fue una de las decenas de personas a las que entrevistó Global Witness durante una investigación de dos años de duración sobre las fuerzas políticas y económicas que fomentan esta masacre” (HONDURAS, El lugar más peligroso para defender el planeta. Global Witness. Enero 2017).

En otro informe, “Amnistía Internacional pudo constatar la existencia de un alto nivel de violencia contra las personas defensoras de la tierra, el territorio y el medio ambiente en Honduras… (DEFENDEMOS LA TIERRA CON NUESTRA SANGRE. Amnistía Internacional 2016).

Estos informes, nos hacen ver que estamos ante una realidad sistemática de destrucción de la CREACIÓN, y de persecución, criminalización y asesinato para los defensores y defensoras que lucha por cuidar la Madre Tierra, liderada por élites nacionales con poder político, militar y económico que hace hegemónico su proyecto neoliberal de extractivismo. En esto Berta Cáceres, es memoria y símbolo de ser víctima de este sistema.

“En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz”

Berta Cáceres

Berta Cáceres, de 44 años, nació en la Esperanza. Una de las defensoras más reconocidas de los derechos humanos, los pueblos indígenas y el medioambiente. Berta Cáceres fue una de las fundadoras en 1993 del Consejo Cívico de Organizaciones Indígenas y Populares de Honduras (COPINH).

Su trabajo la hizo acreedora de varios reconocimientos. El 4 de abril de 2015 Berta Cáceres fue galardonada con el Premio Medioambiental Goldman, el máximo reconocimiento mundial para activistas de medio ambiente. Al año siguiente, en el día 3 de marzo 2016, fue asesinada en su hogar. Este asesinato, después de más de 30 denuncias interpuestas por amenazas, fue en el contexto de la lucha con el COPINH, contra el mega-complejo de cuatro enormes represas en la cuenca del Río Gualcarque, denominado Proyecto Agua Zarca. En la actualidad la empresa extractiva responsable de este proyecto, con financiamiento internacional, es la compañía hondureña se denomina Desarrollos Energéticos SA (DESA). De la cual hay un miembro acusado por el asesinato de Berta.

Hay mucho que decir de Berta y su lucha con el pueblo Lenca, vamos a resaltar algunas palabras y aspectos que nos pueden inspirar a nosotros seguidores de Jesucristo y creyentes en el Dios Creador. También nos iluminará, la propuesta del papa Francisco en el capítulo IV de la “Laudato Si”, con la intención de aportar elementos que contribuyan a una praxis y espiritualidad de la Creación.

Berta resalta cómo desde el movimiento social y los pueblos indígenas, valoraron positivamente el actuar del papa, al abrir un diálogo con los líderes de estos pueblos:

“Las invitaciones del Papa Francisco han sido un hecho histórico, un gran paso de apertura que ha fastidiado también a las altas jerarquías eclesiásticas. Los movimientos han dado apoyo a la parte más avanzada de la Iglesia y Papa Francisco nos ha ayudado a ir más lejos” (entrevista para el Manifesto; por Geraldina Colotti, Edición del 04-03-2016).

También los líderes sociales, demuestran tener consciencia del conflicto interno que vive el papa con otros jerarcas de la iglesia que tienen posturas contrarias a las luchas de los pueblos organizados. Desde el Concilio Vaticano II, se nos invitó a estar en diálogo con el mundo, a caminar con el pueblo sintiendo las angustias y esperanzas, a discernir los signos de los tiempos y descubrir por donde van los planes del Creador (GS 4, 11).

Berta tenía una memoria del caminar como pueblo, que es fundamental en estos tiempos, por eso planteaba, “Somos un enclave del colonialismo desde hace 500 años y la situación empeora siempre más. Somos víctimas de un modelo energético totalmente depredador, que pisotea los derechos colectivos y viola constantemente los derechos humanos…En estos últimos tiempos asistimos a una ola de violencia sin precedentes: una violencia estructural, planificada para sembrar el terror y militarizar la sociedad”.

El papa Francisco en la encíclica cuestiona este modelo histórico impuesto, diciendo, “la destrucción del ambiente humano es algo muy serio… Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad” (LS 5).

Cáceres resaltó que las luchas de los pueblos, “se desprecian e invisibilizan porque para quienes tienen el poder político y económico son un mal ejemplo. Inspiran la lucha emancipadora de los pueblos y demuestran que sí son posibles otras formas de vida que protegen el planeta. Esto es contrario al proyecto de dominación hegemónica que se impone en todo el mundo y que pretende saquear los recursos estratégicos de los pueblos” (El desconcierto, periódico digital. 05.06.2016).

En la investigación de Global Witness, se resalta unas palabras de Berta, tienen un talante profético, donde expresa que “En Honduras se vive una situación trágica. A medida que han ido avanzando las grandes inversiones del capital transnacional, con empresas vinculadas al sector poderoso económico, político y militar del país, esas políticas neoliberales extractivistas han provocado también un aumento de la represión, criminalización y despojo a las comunidades, que han sido desplazadas de manera forzada”.

El papa Francisco reconoce esta tensión y situación que viven los pueblos indígenas, por eso plantea una propuesta desde una ecología cultural, diciendo: “hace falta incorporar la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas, y así entender que el desarrollo de un grupo social supone un proceso histórico dentro de un contexto cultural y requiere del continuado protagonismo de los actores sociales locales desde su propia cultura… La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas.

Es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios” (LS 145, 146).

El papa resalta el liderazgo en los pueblos, sus culturas y patrimonio, reconociendo que estos pueblos que defienden sus territorios entran en conflicto directo con el modelo hegemónico que arrasa con la vida humana, la cultura y los ecosistemas.

La encíclica Laudato Si, tiene una propuesta de una ecología integral, que abarca lo económico, social, cultural y humano (LS 141-149); el papa Francisco plantea, “Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza” (LS 139).

El cuidar la CASA COMÚN en estos momentos, nos lleva a confrontarnos con los poderosos que manejan este sistema y promueven el extractivismo como una alternativa económica y de mercado, en ese sentido señala la encíclica, “la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan.

Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura” (LS 146).

Enfrentar estos megaproyectos que responden a los intereses del gran capital internacional y nacional, es lo que hace que los defensores y defensoras de DD HH y ambientales sean perseguidos y asesinados, decía Berta, “aquí (Honduras) es muy fácil que a uno lo maten. El coste que pagamos es muy alto. Pero lo más importante es que tenemos una fuerza que viene de nuestros ancestros, herencia de miles de años, de la que estamos orgullosos. Ese es nuestro alimento y nuestra convicción a la hora de luchar” (medio español El Diario. Agosto 2015).

Esta realidad sistematica de muerte, solo se enfrenta con organización, identidad como pueblo, con sentido comunitario, y una espiritualidad de “custodios” de la creación, Berta señaló, "actualmente somos más de 400 mil lencas. Somos un pueblo milenario en Honduras y el oriente de El Salvador… Nos consideramos custodios de la naturaleza, de la tierra, y sobre todo de los ríos" (entrevista a la BBC).

La propuesta cristiana se une a este sentido comunitario de los pueblos ancestrales, llamándole “bien común”, esto lo plantea el papa Francisco así, “el bien común presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral… En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, el principio del bien común se convierte inmediatamente, como lógica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres.

La noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras…Si la tierra nos es donada, ya no podemos pensar sólo desde un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual. No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán” (LS 157, 158, 159).

Es urgente y apremiante que tomemos una postura ética ante el deterioro de la CASA COMÚN, “La atenuación de los efectos del actual desequilibrio depende de lo que hagamos ahora mismo, sobre todo si pensamos en la responsabilidad que nos atribuirán los que deberán soportar las peores consecuencias…La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural, que acompaña al deterioro ecológico (LS 161, 162).

“estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (LS 53)

¨La VC en el mundo está necesitada de situarse en el contexto de una eclesialidad positiva y de comunión, de sociedad inclusiva y, también, de un contexto cultural interactivo y así transformarse en un grupo humano y eclesial vivo, fecundo y radicalmente evangélico¨ (LOS GRANDES DESAFÍOS DE LA VIDA CONSAGRADA HOY. José M. Arnaiz, s.m.).

Dejemos que nuevamente Berta ilumine nuestras consciencias y motive el compromiso como Consagrados y Consagradas.

“En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales, el pueblo Lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta…Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal…” (Premio Medioambiental Goldman. El 4 de abril de 2015).

¿A qué VC apostamos en esta hora y momento histórico?

  1. Una VC que está atenta de la realidad, con mirada crítica, reflexiva y analítica, desde el sentir de la causa de los pueblos empobrecidos e indígenas que organizados resisten y luchan. Se necesita adquirir herramientas de las ciencias sociales, económicas y políticas, que ayuden al análisis y el discernimiento de los signos del reino de Dios en estas coyunturas complejas.

  2. Construir una espiritualidad y praxis, con contenidos de la teología de la liberación, de la teología del pueblo (que la propone el papa Francisco), y de una teología de la creación; con una práctica contemplativa, orante y celebrativa que retome los gritos de la creación y las luchas del pueblo, con la memoria martirial reciente, y el caminar eclesial local y latinoamericana. “No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime, sin «unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria»” (LS 216).

  3. En estos contextos, se necesita que la VC acompañe al pueblo construyendo juntos aprendizajes y significados prácticos que estén cargados de esperanza, de identidad y lucha como pueblo, de integración relacional entre el humano, la creación y el Creador. Se trata de recrear un modo de vida integrado con todos los vivientes de esta CASA COMÚN (LS 225).

  4. La VC está llamada desde sus carismas, a responder a los retos que nos plantea este sistema destructor de los bienes naturales y asesina de la vida humana. En esta hora de muerte, las congregaciones desde sus instituciones e infraestructuras tienen que ser solidarias con el pueblo pobre y organizado en defensa de sus bienes naturales. También, es apremiante asumir el contenido de la “Laudato Si” en un programa de estudios que esté integrado en las diferentes etapas de formación inicial. El papa invita a vivir “la vocación de protectores de la obra de Dios” (LS 217). También propiciar una conversión que nos comprometa creativamente y nos haga estar agradecidos por la obra del Creador (LS 220-221).

  5. Desde la dimensión profética los consagrados y consagradas están llamados a entregar en libertad y generosidad sus vidas por cuidar, defender y luchar junto al pueblo por sus territorios, el agua (los ríos), la alimentación de calidad, el patrimonio cultural y familiar.

“La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar. Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida… Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y cuidando la sangre de la tierra y los espíritus” Berta Cáceres (Premio Medioambiental Goldman).IntroducciónTodos tenemos un territorio en el cual habitamos dentro de esta “CASA COMÚN”, donde vivimos, nos sentimos identificados y arraigados por generaciones, es decir, todas las familias tienen un patrimonio cultural y territorial, sin esta realidad somos forasteros sin pertenencia a un pueblo. En los países de América Latina la tierra ha estado bañada de sangre con destrucción, explotación y muerte de todas sus creaturas.En este escrito que nace de la colectividad de los que ya entregaron sus vidas en Honduras y los que siguen en pie luchando, por cuidar y defender la Madre Tierra que los vio nacer y donde han crecido como parte de una CASA COMÚN. En especial contemplaremos la espiritualidad que surge del caminar de Berta Cáceres, como líder indígena y defensora de la Creación.“Defendemos la tierra con nuestra sangre”Amnistía InternacionalDesde los años 60, la humanidad y los pueblos que vivimos en esta CASA COMÚN, por medio de las instituciones internacionales, hemos avanzado en declarar los principios inalienables de la vida en su dimensión social, económica, cultural y territorial (Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC). 1966). De igual manera se ha avanzado en cuanto al reconocimiento de los pueblos indígenas, con sus territorios ancestrales. Señalemos algunas características de la realidad hondureña que dice del contexto que tuvo Berta Cáceres, y que prevalece para todo defensor y defensora de la Madre Tierra:“En el año de 1994 el Estado de Honduras firmó el Convenio 169 de la OIT y posteriormente en 1995 ratifico el Convenio… El artículo 6 del Convenio 169 señala la importancia de la consulta mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente. El derecho a la consulta ha sido omitido y hasta podemos señalar que desvirtuado en Honduras” (“Sambo Creek”, 5 de Noviembre del 2012. Organización Fraternal Negra Hondureña OFRANEH).Como en muchos países de América Latina, el reconocer el territorio desde la perspectiva del derecho comunitario y cultural, ha sido visto como un atentado y delito por parte de los grupos que abandera la propuesta política e ideológica del neoliberalismo y la globalización del mercado. “Honduras ha sido un país que históricamente ha presentado problemas de pobreza, desigualdad y debilidad institucional, sin embargo, a raíz del golpe de Estado del 28 de junio del 2009, la situación se ha agravado y actualmente nos enfrentamos a una creciente militarización; la reducción de los espacios de participación de sociedad civil; la ausencia de diálogos reales y productivos entre gobierno y sociedad civil; la falta de eficacia y efectividad de las instituciones estatales; la implementación de leyes y decretos que restringen derechos humanos…mayores niveles de criminalidad e inseguridad; persecución, Judicialización y criminalización de las luchas de defensoras y defensores de derechos humanos; la vinculación de la policía a la violencia y criminalidad; y la pobreza extrema; entre otras problemáticas” (ERIC, Radio Progreso, 2015). De igual manera Global Witness, resalta en su investigación esta situación de muerte que se vive en el país:“No hay ningún lugar del planeta en el que sea más probable morir asesinado por protestar contra el expolio de tierra y la destrucción del mundo natural que en Honduras. Berta Cáceres fue una de las decenas de personas a las que entrevistó Global Witness durante una investigación de dos años de duración sobre las fuerzas políticas y económicas que fomentan esta masacre” (HONDURAS, El lugar más peligroso para defender el planeta. Global Witness. Enero 2017).En otro informe, “Amnistía Internacional pudo constatar la existencia de un alto nivel de violencia contra las personas defensoras de la tierra, el territorio y el medio ambiente en Honduras… (DEFENDEMOS LA TIERRA CON NUESTRA SANGRE. Amnistía Internacional 2016). Estos informes, nos hacen ver que estamos ante una realidad sistemática de destrucción de la CREACIÓN, y de persecución, criminalización y asesinato para los defensores y defensoras que lucha por cuidar la Madre Tierra, liderada por élites nacionales con poder político, militar y económico que hace hegemónico su proyecto neoliberal de extractivismo. En esto Berta Cáceres, es memoria y símbolo de ser víctima de este sistema.“En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz” Berta CáceresBerta Cáceres, de 44 años, nació en la Esperanza. Una de las defensoras más reconocidas de los derechos humanos, los pueblos indígenas y el medioambiente. Berta Cáceres fue una de las fundadoras en 1993 del Consejo Cívico de Organizaciones Indígenas y Populares de Honduras (COPINH).Su trabajo la hizo acreedora de varios reconocimientos. El 4 de abril de 2015 Berta Cáceres fue galardonada con el Premio Medioambiental Goldman, el máximo reconocimiento mundial para activistas de medio ambiente. Al año siguiente, en el día 3 de marzo 2016, fue asesinada en su hogar. Este asesinato, después de más de 30 denuncias interpuestas por amenazas, fue en el contexto de la lucha con el COPINH, contra el mega-complejo de cuatro enormes represas en la cuenca del Río Gualcarque, denominado Proyecto Agua Zarca. En la actualidad la empresa extractiva responsable de este proyecto, con financiamiento internacional, es la compañía hondureña se denomina Desarrollos Energéticos SA (DESA). De la cual hay un miembro acusado por el asesinato de Berta.Hay mucho que decir de Berta y su lucha con el pueblo Lenca, vamos a resaltar algunas palabras y aspectos que nos pueden inspirar a nosotros seguidores de Jesucristo y creyentes en el Dios Creador. También nos iluminará, la propuesta del papa Francisco en el capítulo IV de la “Laudato Si”, con la intención de aportar elementos que contribuyan a una praxis y espiritualidad de la Creación.Berta resalta cómo desde el movimiento social y los pueblos indígenas, valoraron positivamente el actuar del papa, al abrir un diálogo con los líderes de estos pueblos:“Las invitaciones del Papa Francisco han sido un hecho histórico, un gran paso de apertura que ha fastidiado también a las altas jerarquías eclesiásticas. Los movimientos han dado apoyo a la parte más avanzada de la Iglesia y Papa Francisco nos ha ayudado a ir más lejos” (entrevista para el Manifesto; por Geraldina Colotti, Edición del 04-03-2016).También los líderes sociales, demuestran tener consciencia del conflicto interno que vive el papa con otros jerarcas de la iglesia que tienen posturas contrarias a las luchas de los pueblos organizados. Desde el Concilio Vaticano II, se nos invitó a estar en diálogo con el mundo, a caminar con el pueblo sintiendo las angustias y esperanzas, a discernir los signos de los tiempos y descubrir por donde van los planes del Creador (GS 4, 11). Berta tenía una memoria del caminar como pueblo, que es fundamental en estos tiempos, por eso planteaba, “Somos un enclave del colonialismo desde hace 500 años y la situación empeora siempre más. Somos víctimas de un modelo energético totalmente depredador, que pisotea los derechos colectivos y viola constantemente los derechos humanos…En estos últimos tiempos asistimos a una ola de violencia sin precedentes: una violencia estructural, planificada para sembrar el terror y militarizar la sociedad”.El papa Francisco en la encíclica cuestiona este modelo histórico impuesto, diciendo, “la destrucción del ambiente humano es algo muy serio… Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad” (LS 5).Cáceres resaltó que las luchas de los pueblos, “se desprecian e invisibilizan porque para quienes tienen el poder político y económico son un mal ejemplo. Inspiran la lucha emancipadora de los pueblos y demuestran que sí son posibles otras formas de vida que protegen el planeta. Esto es contrario al proyecto de dominación hegemónica que se impone en todo el mundo y que pretende saquear los recursos estratégicos de los pueblos” (El desconcierto, periódico digital. 05.06.2016). En la investigación de Global Witness, se resalta unas palabras de Berta, tienen un talante profético, donde expresa que “En Honduras se vive una situación trágica. A medida que han ido avanzando las grandes inversiones del capital transnacional, con empresas vinculadas al sector poderoso económico, político y militar del país, esas políticas neoliberales extractivistas han provocado también un aumento de la represión, criminalización y despojo a las comunidades, que han sido desplazadas de manera forzada”.El papa Francisco reconoce esta tensión y situación que viven los pueblos indígenas, por eso plantea una propuesta desde una ecología cultural, diciendo: “hace falta incorporar la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas, y así entender que el desarrollo de un grupo social supone un proceso histórico dentro de un contexto cultural y requiere del continuado protagonismo de los actores sociales locales desde su propia cultura… La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas.Es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios” (LS 145, 146).El papa resalta el liderazgo en los pueblos, sus culturas y patrimonio, reconociendo que estos pueblos que defienden sus territorios entran en conflicto directo con el modelo hegemónico que arrasa con la vida humana, la cultura y los ecosistemas.La encíclica Laudato Si, tiene una propuesta de una ecología integral, que abarca lo económico, social, cultural y humano (LS 141-149); el papa Francisco plantea, “Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza” (LS 139).El cuidar la CASA COMÚN en estos momentos, nos lleva a confrontarnos con los poderosos que manejan este sistema y promueven el extractivismo como una alternativa económica y de mercado, en ese sentido señala la encíclica, “la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura” (LS 146).Enfrentar estos megaproyectos que responden a los intereses del gran capital internacional y nacional, es lo que hace que los defensores y defensoras de DD HH y ambientales sean perseguidos y asesinados, decía Berta, “aquí (Honduras) es muy fácil que a uno lo maten. El coste que pagamos es muy alto. Pero lo más importante es que tenemos una fuerza que viene de nuestros ancestros, herencia de miles de años, de la que estamos orgullosos. Ese es nuestro alimento y nuestra convicción a la hora de luchar” (medio español El Diario. Agosto 2015). Esta realidad sistematica de muerte, solo se enfrenta con organización, identidad como pueblo, con sentido comunitario, y una espiritualidad de “custodios” de la creación, Berta señaló, "actualmente somos más de 400 mil lencas. Somos un pueblo milenario en Honduras y el oriente de El Salvador… Nos consideramos custodios de la naturaleza, de la tierra, y sobre todo de los ríos" (entrevista a la BBC).La propuesta cristiana se une a este sentido comunitario de los pueblos ancestrales, llamándole “bien común”, esto lo plantea el papa Francisco así, “el bien común presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral… En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, el principio del bien común se convierte inmediatamente, como lógica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres. La noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras…Si la tierra nos es donada, ya no podemos pensar sólo desde un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual. No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán” (LS 157, 158, 159).Es urgente y apremiante que tomemos una postura ética ante el deterioro de la CASA COMÚN, “La atenuación de los efectos del actual desequilibrio depende de lo que hagamos ahora mismo, sobre todo si pensamos en la responsabilidad que nos atribuirán los que deberán soportar las peores consecuencias…La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural, que acompaña al deterioro ecológico (LS 161, 162). “estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (LS 53)¨La VC en el mundo está necesitada de situarse en el contexto de una eclesialidad positiva y de comunión, de sociedad inclusiva y, también, de un contexto cultural interactivo y así transformarse en un grupo humano y eclesial vivo, fecundo y radicalmente evangélico¨ (LOS GRANDES DESAFÍOS DE LA VIDA CONSAGRADA HOY. José M. Arnaiz, s.m.).Dejemos que nuevamente Berta ilumine nuestras consciencias y motive el compromiso como Consagrados y Consagradas. “En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales, el pueblo Lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta…Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal…” (Premio Medioambiental Goldman. El 4 de abril de 2015).¿A qué VC apostamos en esta hora y momento histórico? Una VC que está atenta de la realidad, con mirada crítica, reflexiva y analítica, desde el sentir de la causa de los pueblos empobrecidos e indígenas que organizados resisten y luchan. Se necesita adquirir herramientas de las ciencias sociales, económicas y políticas, que ayuden al análisis y el discernimiento de los signos del reino de Dios en estas coyunturas complejas.Construir una espiritualidad y praxis, con contenidos de la teología de la liberación, de la teología del pueblo (que la propone el papa Francisco), y de una teología de la creación; con una práctica contemplativa, orante y celebrativa que retome los gritos de la creación y las luchas del pueblo, con la memoria martirial reciente, y el caminar eclesial local y latinoamericana. “No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime, sin «unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria»” (LS 216).En estos contextos, se necesita que la VC acompañe al pueblo construyendo juntos aprendizajes y significados prácticos que estén cargados de esperanza, de identidad y lucha como pueblo, de integración relacional entre el humano, la creación y el Creador. Se trata de recrear un modo de vida integrado con todos los vivientes de esta CASA COMÚN (LS 225).La VC está llamada desde sus carismas, a responder a los retos que nos plantea este sistema destructor de los bienes naturales y asesina de la vida humana. En esta hora de muerte, las congregaciones desde sus instituciones e infraestructuras tienen que ser solidarias con el pueblo pobre y organizado en defensa de sus bienes naturales. También, es apremiante asumir el contenido de la “Laudato Si” en un programa de estudios que esté integrado en las diferentes etapas de formación inicial. El papa invita a vivir “la vocación de protectores de la obra de Dios” (LS 217). También propiciar una conversión que nos comprometa creativamente y nos haga estar agradecidos por la obra del Creador (LS 220-221).Desde la dimensión profética los consagrados y consagradas están llamados a entregar en libertad y generosidad sus vidas por cuidar, defender y luchar junto al pueblo por sus territorios, el agua (los ríos), la alimentación de calidad, el patrimonio cultural y familiar.“La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar. Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida… Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y cuidando la sangre de la tierra y los espíritus” Berta Cáceres (Premio Medioambiental Goldman).IntroducciónTodos tenemos un territorio en el cual habitamos dentro de esta “CASA COMÚN”, donde vivimos, nos sentimos identificados y arraigados por generaciones, es decir, todas las familias tienen un patrimonio cultural y territorial, sin esta realidad somos forasteros sin pertenencia a un pueblo. En los países de América Latina la tierra ha estado bañada de sangre con destrucción, explotación y muerte de todas sus creaturas.En este escrito que nace de la colectividad de los que ya entregaron sus vidas en Honduras y los que siguen en pie luchando, por cuidar y defender la Madre Tierra que los vio nacer y donde han crecido como parte de una CASA COMÚN. En especial contemplaremos la espiritualidad que surge del caminar de Berta Cáceres, como líder indígena y defensora de la Creación.“Defendemos la tierra con nuestra sangre”Amnistía InternacionalDesde los años 60, la humanidad y los pueblos que vivimos en esta CASA COMÚN, por medio de las instituciones internacionales, hemos avanzado en declarar los principios inalienables de la vida en su dimensión social, económica, cultural y territorial (Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC). 1966). De igual manera se ha avanzado en cuanto al reconocimiento de los pueblos indígenas, con sus territorios ancestrales. Señalemos algunas características de la realidad hondureña que dice del contexto que tuvo Berta Cáceres, y que prevalece para todo defensor y defensora de la Madre Tierra:“En el año de 1994 el Estado de Honduras firmó el Convenio 169 de la OIT y posteriormente en 1995 ratifico el Convenio… El artículo 6 del Convenio 169 señala la importancia de la consulta mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente. El derecho a la consulta ha sido omitido y hasta podemos señalar que desvirtuado en Honduras” (“Sambo Creek”, 5 de Noviembre del 2012. Organización Fraternal Negra Hondureña OFRANEH).Como en muchos países de América Latina, el reconocer el territorio desde la perspectiva del derecho comunitario y cultural, ha sido visto como un atentado y delito por parte de los grupos que abandera la propuesta política e ideológica del neoliberalismo y la globalización del mercado. “Honduras ha sido un país que históricamente ha presentado problemas de pobreza, desigualdad y debilidad institucional, sin embargo, a raíz del golpe de Estado del 28 de junio del 2009, la situación se ha agravado y actualmente nos enfrentamos a una creciente militarización; la reducción de los espacios de participación de sociedad civil; la ausencia de diálogos reales y productivos entre gobierno y sociedad civil; la falta de eficacia y efectividad de las instituciones estatales; la implementación de leyes y decretos que restringen derechos humanos…mayores niveles de criminalidad e inseguridad; persecución, Judicialización y criminalización de las luchas de defensoras y defensores de derechos humanos; la vinculación de la policía a la violencia y criminalidad; y la pobreza extrema; entre otras problemáticas” (ERIC, Radio Progreso, 2015).De igual manera Global Witness, resalta en su investigación esta situación de muerte que se vive en el país:“No hay ningún lugar del planeta en el que sea más probable morir asesinado por protestar contra el expolio de tierra y la destrucción del mundo natural que en Honduras. Berta Cáceres fue una de las decenas de personas a las que entrevistó Global Witness durante una investigación de dos años de duración sobre las fuerzas políticas y económicas que fomentan esta masacre” (HONDURAS, El lugar más peligroso para defender el planeta. Global Witness. Enero 2017).En otro informe, “Amnistía Internacional pudo constatar la existencia de un alto nivel de violencia contra las personas defensoras de la tierra, el territorio y el medio ambiente en Honduras… (DEFENDEMOS LA TIERRA CON NUESTRA SANGRE. Amnistía Internacional 2016). Estos informes, nos hacen ver que estamos ante una realidad sistemática de destrucción de la CREACIÓN, y de persecución, criminalización y asesinato para los defensores y defensoras que lucha por cuidar la Madre Tierra, liderada por élites nacionales con poder político, militar y económico que hace hegemónico su proyecto neoliberal de extractivismo. En esto Berta Cáceres, es memoria y símbolo de ser víctima de este sistema.“En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz” Berta CáceresBerta Cáceres, de 44 años, nació en la Esperanza. Una de las defensoras más reconocidas de los derechos humanos, los pueblos indígenas y el medioambiente. Berta Cáceres fue una de las fundadoras en 1993 del Consejo Cívico de Organizaciones Indígenas y Populares de Honduras (COPINH).Su trabajo la hizo acreedora de varios reconocimientos. El 4 de abril de 2015 Berta Cáceres fue galardonada con el Premio Medioambiental Goldman, el máximo reconocimiento mundial para activistas de medio ambiente. Al año siguiente, en el día 3 de marzo 2016, fue asesinada en su hogar. Este asesinato, después de más de 30 denuncias interpuestas por amenazas, fue en el contexto de la lucha con el COPINH, contra el mega-complejo de cuatro enormes represas en la cuenca del Río Gualcarque, denominado Proyecto Agua Zarca. En la actualidad la empresa extractiva responsable de este proyecto, con financiamiento internacional, es la compañía hondureña se denomina Desarrollos Energéticos SA (DESA). De la cual hay un miembro acusado por el asesinato de Berta.Hay mucho que decir de Berta y su lucha con el pueblo Lenca, vamos a resaltar algunas palabras y aspectos que nos pueden inspirar a nosotros seguidores de Jesucristo y creyentes en el Dios Creador. También nos iluminará, la propuesta del papa Francisco en el capítulo IV de la “Laudato Si”, con la intención de aportar elementos que contribuyan a una praxis y espiritualidad de la Creación.Berta resalta cómo desde el movimiento social y los pueblos indígenas, valoraron positivamente el actuar del papa, al abrir un diálogo con los líderes de estos pueblos:“Las invitaciones del Papa Francisco han sido un hecho histórico, un gran paso de apertura que ha fastidiado también a las altas jerarquías eclesiásticas. Los movimientos han dado apoyo a la parte más avanzada de la Iglesia y Papa Francisco nos ha ayudado a ir más lejos” (entrevista para el Manifesto; por Geraldina Colotti, Edición del 04-03-2016).También los líderes sociales, demuestran tener consciencia del conflicto interno que vive el papa con otros jerarcas de la iglesia que tienen posturas contrarias a las luchas de los pueblos organizados. Desde el Concilio Vaticano II, se nos invitó a estar en diálogo con el mundo, a caminar con el pueblo sintiendo las angustias y esperanzas, a discernir los signos de los tiempos y descubrir por donde van los planes del Creador (GS 4, 11). Berta tenía una memoria del caminar como pueblo, que es fundamental en estos tiempos, por eso planteaba, “Somos un enclave del colonialismo desde hace 500 años y la situación empeora siempre más. Somos víctimas de un modelo energético totalmente depredador, que pisotea los derechos colectivos y viola constantemente los derechos humanos…En estos últimos tiempos asistimos a una ola de violencia sin precedentes: una violencia estructural, planificada para sembrar el terror y militarizar la sociedad”.El papa Francisco en la encíclica cuestiona este modelo histórico impuesto, diciendo, “la destrucción del ambiente humano es algo muy serio… Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad” (LS 5).Cáceres resaltó que las luchas de los pueblos, “se desprecian e invisibilizan porque para quienes tienen el poder político y económico son un mal ejemplo. Inspiran la lucha emancipadora de los pueblos y demuestran que sí son posibles otras formas de vida que protegen el planeta. Esto es contrario al proyecto de dominación hegemónica que se impone en todo el mundo y que pretende saquear los recursos estratégicos de los pueblos” (El desconcierto, periódico digital. 05.06.2016).En la investigación de Global Witness, se resalta unas palabras de Berta, tienen un talante profético, donde expresa que “En Honduras se vive una situación trágica. A medida que han ido avanzando las grandes inversiones del capital transnacional, con empresas vinculadas al sector poderoso económico, político y militar del país, esas políticas neoliberales extractivistas han provocado también un aumento de la represión, criminalización y despojo a las comunidades, que han sido desplazadas de manera forzada”.El papa Francisco reconoce esta tensión y situación que viven los pueblos indígenas, por eso plantea una propuesta desde una ecología cultural, diciendo: “hace falta incorporar la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas, y así entender que el desarrollo de un grupo social supone un proceso histórico dentro de un contexto cultural y requiere del continuado protagonismo de los actores sociales locales desde su propia cultura… La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas.Es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios” (LS 145, 146).El papa resalta el liderazgo en los pueblos, sus culturas y patrimonio, reconociendo que estos pueblos que defienden sus territorios entran en conflicto directo con el modelo hegemónico que arrasa con la vida humana, la cultura y los ecosistemas.La encíclica Laudato Si, tiene una propuesta de una ecología integral, que abarca lo económico, social, cultural y humano (LS 141-149); el papa Francisco plantea, “Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza” (LS 139).El cuidar la CASA COMÚN en estos momentos, nos lleva a confrontarnos con los poderosos que manejan este sistema y promueven el extractivismo como una alternativa económica y de mercado, en ese sentido señala la encíclica, “la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura” (LS 146).Enfrentar estos megaproyectos que responden a los intereses del gran capital internacional y nacional, es lo que hace que los defensores y defensoras de DD HH y ambientales sean perseguidos y asesinados, decía Berta, “aquí (Honduras) es muy fácil que a uno lo maten. El coste que pagamos es muy alto. Pero lo más importante es que tenemos una fuerza que viene de nuestros ancestros, herencia de miles de años, de la que estamos orgullosos. Ese es nuestro alimento y nuestra convicción a la hora de luchar” (medio español El Diario. Agosto 2015). Esta realidad sistematica de muerte, solo se enfrenta con organización, identidad como pueblo, con sentido comunitario, y una espiritualidad de “custodios” de la creación, Berta señaló, "actualmente somos más de 400 mil lencas. Somos un pueblo milenario en Honduras y el oriente de El Salvador… Nos consideramos custodios de la naturaleza, de la tierra, y sobre todo de los ríos" (entrevista a la BBC).La propuesta cristiana se une a este sentido comunitario de los pueblos ancestrales, llamándole “bien común”, esto lo plantea el papa Francisco así, “el bien común presupone el respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral… En las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, el principio del bien común se convierte inmediatamente, como lógica e ineludible consecuencia, en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres. La noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras…Si la tierra nos es donada, ya no podemos pensar sólo desde un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual. No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán” (LS 157, 158, 159).Es urgente y apremiante que tomemos una postura ética ante el deterioro de la CASA COMÚN, “La atenuación de los efectos del actual desequilibrio depende de lo que hagamos ahora mismo, sobre todo si pensamos en la responsabilidad que nos atribuirán los que deberán soportar las peores consecuencias…La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural, que acompaña al deterioro ecológico (LS 161, 162). “estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (LS 53)¨La VC en el mundo está necesitada de situarse en el contexto de una eclesialidad positiva y de comunión, de sociedad inclusiva y, también, de un contexto cultural interactivo y así transformarse en un grupo humano y eclesial vivo, fecundo y radicalmente evangélico¨ (LOS GRANDES DESAFÍOS DE LA VIDA CONSAGRADA HOY. José M. Arnaiz, s.m.). Dejemos que nuevamente Berta ilumine nuestras consciencias y motive el compromiso como Consagrados y Consagradas. “En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales, el pueblo Lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta…Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal…” (Premio Medioambiental Goldman. El 4 de abril de 2015).¿A qué VC apostamos en esta hora y momento histórico? Una VC que está atenta de la realidad, con mirada crítica, reflexiva y analítica, desde el sentir de la causa de los pueblos empobrecidos e indígenas que organizados resisten y luchan. Se necesita adquirir herramientas de las ciencias sociales, económicas y políticas, que ayuden al análisis y el discernimiento de los signos del reino de Dios en estas coyunturas complejas.Construir una espiritualidad y praxis, con contenidos de la teología de la liberación, de la teología del pueblo (que la propone el papa Francisco), y de una teología de la creación; con una práctica contemplativa, orante y celebrativa que retome los gritos de la creación y las luchas del pueblo, con la memoria martirial reciente, y el caminar eclesial local y latinoamericana. “No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime, sin «unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria»” (LS 216).En estos contextos, se necesita que la VC acompañe al pueblo construyendo juntos aprendizajes y significados prácticos que estén cargados de esperanza, de identidad y lucha como pueblo, de integración relacional entre el humano, la creación y el Creador. Se trata de recrear un modo de vida integrado con todos los vivientes de esta CASA COMÚN (LS 225). La VC está llamada desde sus carismas, a responder a los retos que nos plantea este sistema destructor de los bienes naturales y asesina de la vida humana. En esta hora de muerte, las congregaciones desde sus instituciones e infraestructuras tienen que ser solidarias con el pueblo pobre y organizado en defensa de sus bienes naturales. También, es apremiante asumir el contenido de la “Laudato Si” en un programa de estudios que esté integrado en las diferentes etapas de formación inicial. El papa invita a vivir “la vocación de protectores de la obra de Dios” (LS 217). También propiciar una conversión que nos comprometa creativamente y nos haga estar agradecidos por la obra del Creador (LS 220-221).Desde la dimensión profética los consagrados y consagradas están llamados a entregar en libertad y generosidad sus vidas por cuidar, defender y luchar junto al pueblo por sus territorios, el agua (los ríos), la alimentación de calidad, el patrimonio cultural y familiar.“La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar. Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida… Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y cuidando la sangre de la tierra y los espíritus” Berta Cáceres (Premio Medioambiental Goldman)

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El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.