• Fr. Anselmo Maliaño Téllez, OFM.

Identidad de la Orden de Hermanos Menores


Fr. Anselmo Maliaño Téllez OFM.

Definidor provincial de la región de Nicaragua.

Francisco de Asís, que no era Sacerdote, recibió en su Orden a todos, sin hacer distinción alguna, pues para él todos los que por inspiración Divina venían eran y debían ser “Hermanos Menores” (2Cel 191). En lo jurídico nuestra Orden franciscana ha sido incluida en la Iglesia como un “Instituto clerical” y no como un “Instituto mixto”[1], lo cual ha provocado un distanciamiento del momento fundacional, y en consecuencia nos encontramos con varios episodios del clericalismo que amplían esta problemática y que son en la actualidad indicadores del poco cultivo del don de la fraternidad y de la misión, y sobre todo de la opción de vida evangélica que nos legó el hermano Francisco.

En este contexto es preciso realizar una relectura de algunos documentos de la Orden, en donde los Ministros generales aportan luces y señalan ciertas dificultades para clarificar la identidad de la Orden -aunque hacen falta más datos históricos de las dificultades surgidas en la misma Orden- con el fin de trabajar y analizar mejor el clericalismo[2] existente que ha obstaculizado la vida de fraternidad y la misión como estructura primigenia de la vocación. Esto ha provocado en muchos religiosos hermanos una dolorosa crisis vocacional, miedos (formación), pérdida de identidad religiosa, de fidelidad al carisma (minoridad) y de radicalidad a la opción laical de la vida religiosa.

A continuación analizaremos algunos numerales de los documentos de la Orden en los que se pronuncian ciertas dificultades y alternativas para superarlas, no se pretende abarcar todo, sino solo algunas ideas a este respecto. Ya en un documento del Capitulo general de 1979, una Comisión internacional señaló por primera vez el problema de la identidad franciscana[3]. Para evitar estos riesgos de la gravedad del problema y con la insistencia sobre este punto, Fr. José Rodríguez Carballo, afirma que: “Nuestra Orden, formada por hermanos clérigos y hermanos laicos, comprende y valora el don de la vocación religiosa laical. Consideramos útil recordar algunas orientaciones surgidas en el Capítulo a este propósito. Se ha dicho que en algunas “regiones” de la Orden […] todavía se viven situaciones de discriminación en cuanto se refiere a las oportunidades de formación, que, según nuestra legislación, deben ser las mismas, y que el modo de ejercer nuestros ministerios no siempre favorece la participación activa de los hermanos laicos en la misión evangelizadora. Sobre este particular hemos reafirmado la exigencia de una formación única para todos, pero que sea a la vez respetuosa del don de cada hermano y de las diversas vocaciones que el Espíritu suscita. Se trata de que todos nuestros candidatos se formen para evangelizar, no para ejercer un solo modelo de evangelización. En este mismo tenor conviene preguntarnos si el clericalismo en la Orden no puede deberse en parte y en algunos casos a nuestras estructuras formativas vigentes, que hacen que algunos formandos con vocación laical acaben ordenándose simplemente porque no encuentran otros espacios con otras dinámicas formativas fuera del cursus clerical. Aplaudimos los esfuerzos hechos en estos últimos años por el gobierno de la Orden por seguir insistiendo ante la Santa Sede para que se nos reconozca como una fraternidad mixta. Pero este cambio de estatus canónico que todos deseamos deberá ir acompañado de un cambio en la praxis fraterna”[4].

Continúa reflexionando el Ministro general, que desde el año 2006, ha presentado a la Santa Sede este deseo “exigencia” de nuestra identidad, sin embargo: “A Dios gracias asistimos a un cambio de mentalidad que lleva a valorar adecuadamente la vocación laical dentro de la Orden. Un paso importante en el cambio de mentalidad lo atestigua la declaración de las actuales Constituciones Generales al afirmar que por la profesión religiosa todos somos “enteramente iguales por lo que se refiere a los derechos y obligaciones religiosas, salvo aquellos que del Orden Sagrado se derivan”. Otro paso importante fueron las declaraciones hechas por el Capítulo general de 1997 y los cambios que entonces se aprobaron para inserirlos en las Constituciones, siempre y cuando cambiase la situación jurídica de la Orden. También, constatamos con gran alegría por mi parte, que los hermanos laicos cada día se aseguran una mejor formación teológica, espiritual y técnica, y que le son confiados oficios de animación y de administración de gran responsabilidad. Pero no basta. Hemos de reconocer que seguimos siendo una Orden eminentemente clerical, y no sólo en la estructura jurídica que nos da la Iglesia, sino también en la mentalidad imperante en algunos hermanos y en los ministerios que realizamos, lo que dificulta el que los hermanos laicos participen activamente en la evangelización misionera. Hemos de constatar, también, que en algunas “regiones” de la Orden, gracias a Dios cada vez menos, todavía se viven situaciones de discriminación en cuanto se refiere a las oportunidades de formación, que, según nuestra legislación, han de ser las mismas. Falta, a mi modo de ver, una seria reflexión sobre lo que comporta nuestra identidad de Hermanos Menores. La cuestión de la igualdad fundamental entre los hermanos, clérigos y laicos, es una cuestión que toca la identidad misma de nuestra fraternidad. Falta también una reflexión seria sobre nuestros ministerios, y sobre el papel de los hermanos laicos en nuestra evangelización misionera. Todo esto puede estar influyendo mucho en la disminución constate de los hermanos laicos y en muchos de los abandonos todos sabemos cómo desde hace bastantes años se viene insistiendo ante la Santa Sede para que nuestra Orden, sea declarada “Orden Mixta”, es decir: formada por clérigos y laicos, y que, conforme a su identidad, todos los hermanos puedan acceder a los oficios de guardianes y ministros, teniendo en cuenta cuanto prescribe nuestra Regla (IIR 7,2)”[5].

El actual Ministro General Fr. Michael A. Perry, OFM, con mucha certeza señala que: “Es importante considerar que entre nosotros Hermanos Menores, hay hermanos –laicos- que a veces han sido excluidos, directa o indirectamente, del compromiso de la evangelización misionera en cuanto “no ordenados”. En muchos casos, en la Orden, el fracaso de una sana teología de la vocación laical ha desanimado a nuestros hermanos laicos del desarrollar su vocación evangélica y misionera con la energía y la convicción teológica que en cambio han tenido los que han recibido la formación al ministerio ordenado en la Iglesia”[6].

Continua afirmando el Ministro general, que: “En algunas partes del mundo franciscano, donde todavía hay un gran número de “clérigos”, la participación y la promoción de los laicos en el campo pastoral sigue tropezando con algunas resistencias, poniendo así en peligro la vocación laical y la colaboración con los hermanos”[7].

En otro comentario del Ministro General afirma: “Una crisis muy grave de identidad de ser hermano menor, con grave consecuencias sobre la vida del fraile laico en la Orden. Esa crisis no es uno de los hermanos laicos, per se, sino un problema en una Iglesia que se ha vuelto profundamente clerical, en muchos aspectos negativos. La situación actual es como resultado de muchos factores que hunden sus raíces en las actuales visiones de la Iglesia, y el modo como se desarrollan los apostolados o servicios dentro de la misma, en las culturas particulares y en la Orden (ejemplo: los programas de formación inicial, en el lenguaje, y en las estructuras apostólicas y misioneras). Le ha sido enviada una carta al Papa Francisco en la que se le pide revisar la postura de la Iglesia con aquellos Oficios de Ordinario en la Orden, por todos los frailes, incluyendo los hermanos laicos… Como Hermanos Menores podemos y debemos seguir trabajando fuertemente por combatir el clericalismo en la Orden, entre los hermanos sacerdotes y seguramente también entre los hermanos laicos”[8].

Finalmente el Ministro general Fr. Michael A. Perry, nos invita a discernir con seriedad ya que: “Necesitamos con urgencia analizar seriamente nuestros programas de formación inicial, especialmente aquellos que están orientados a la preparación de los futuros sacerdotes franciscanos. Pareciera que los métodos usados hasta ahora regulan la forma en que realizamos nuestras actividades pastorales y otros, pero dejan poco espacio para la participación de los hermanos laicos conocidos tradicionalmente con el nombre de “legos”. No podemos negar que el clericalismo, sus múltiples formas, ejerce una mayor influencia sobre la vida de la Orden”[9].

Para profundizar mejor en esta temática compleja, es de suma importancia reflexionar un documento de la Iglesia, que debe de ser un documento de referencia importante, titulado: “Identidad y misión del religioso hermano en la Iglesia”. Todos vosotros sois hermanos (Mt 23,8). En el año de la vida Consagrada. Roma, 2015.

Algún día llegará la renovación de la Orden y con ella encontraremos soluciones a otros problemas derivados de esta misma historia.

A modo de conclusión

El franciscanismo es un movimiento de laicos y clérigos en el seno de la Iglesia, recorriendo el camino de fidelidad al Evangelio y de entrega generosa a los pobres (leprosos), promoviendo siempre nuevas formas de evangelización en medio de una sociedad cambiante y según la necesidad de los tiempos actuales.

En nuestros días, llama la atención que pocos hermanos optan por una vida laical consagrada, al estilo de Francisco de Asís, la mayoría en los procesos formativos franciscanos sienten que su vocación es al sacerdocio, aunque en sus motivaciones no estén del todo claras, ahora bien, el reto de los hermanos consagrados es saber escuchar con el “oído del corazón” las huellas evangélicas de Francisco, el eco de la revelación que viene siempre de lo alto y de lo más bajo (leprosos), y la radicalidad que surge de la libertad y del amor a la Iglesia, en la preservación de todo lo creado y asumir compromisos radicales en los “nuevos claustros” del mundo actual.

En nuestra Provincia y sobre todo en nuestras fraternidades el clericalismo[10] es decadente, mínimo, casi nada queda de eso, hemos pasado por un largo proceso, aunque puede ser un signo que indica otros problemas y que ha oscurecido el rostro de la alegría evangélica (consagración y misión), sin embargo, una vez superada esta realidad, el don de la fraternidad es un signo concreto para vivir como hermanos según el Evangelio, el seguimiento de Jesús en una verdadera mística laical, en repuesta a las demandas de la sociedad actual tan dividida y fragmentada.

En otras palabras, los hermanos laicos, como hombres consagrados estamos llamados a asumir mayores responsabilidades pastorales y formativas más allá de las obras propias y tradicionales, viviendo el don de la fraternidad de otra manera y en apertura a la realidad con sus diferentes desafíos y exigencias.

  1. ¿Cómo podemos nosotros hoy Hermanos Menores seguir con fidelidad el legado del hermano Francisco y vivir en coherencia el don de la fraternidad y la misión?

  2. ¿Cómo podemos ofrecer mayor confianza en la fraternidad, sanar las heridas, perdonar y aprender a caminar sin enfrentamientos y exclusiones que debilitan nuestro ser Hermanos Menores? ¿Cómo está la confianza en la vida fraterna y en la reconstrucción de la Iglesia comunión. En la evangelización predomina la igualdad de Hermanos menores?

  3. ¿Cómo vivir y reinterpretar los elementos irrenunciables del carisma franciscano?

[1] La Conferencia de Ministros generales de la Primera Orden constituyó el 30 de diciembre de 1997 una comisión interfranciscana para el estudio de la Orden franciscana como Instituto mixto, a fin de aclarar la “identidad de la Orden ‘en su momento fundacional’, es decir, en lo que puede considerarse la voluntad o intención de Francisco como Fundador”. La comisión redactó el documento titulado La identidad de la Orden franciscana en su momento fundacional, Roma 1999. Este texto, traducido en 8 lenguas, fue publicado en los órganos oficiales de las respectivas Órdenes y se envió, como fascículo, a todas las fraternidades de la Orden. Este documento se envió también a la Congregación, pero todavía no hemos recibido ninguna respuesta. Cf. Fr. Giacomo Bini, Vocavit nos Deus ut eamus per mundum, Roma 2003, Numeral 29.

[2] “Una fraternidad de hermanos clérigos y hermanos laicos. Desde sus orígenes, la Fraternidad franciscana, estuvo compuesta por hermanos clérigos y hermanos laicos. Es verdad que a lo largo de los siglos nuestra Orden se ha clericalizado fuertemente, y que la vocación clerical se ha impuesto, y no sólo en cuanto a la estadística, sobre la vocación laica, esto supuso un detrimento de la vocación laical. De ello hemos de tomar conciencia para no repetir errores del pasado y mejorar la situación presente. Ambas vocaciones particulares, dentro de la única vocación, la vocación a ser Hermanos y Menores, lejos de contraponerse han de verse y vivirse como complementarias y expresión de la riqueza de nuestro carisma. Fr. José Rodríguez Carballo (2009). VERBUM DOMINI NUNTIANTES IN UNIVERSO MUNDO. No. 136.

[3] Ad tuendam et in praxim deducedam identitatem franciscanam, qua Ordo nec clericorum nec laicorum tantum, sed Ordo fratrum minorum constituiter, in quo omnes fratres pari rationes paribusque iuribus et obligationibus incorporantur, necesse est”.

[4] Fr. José Rodríguez Carballo (2009) PORTADORES DEL DON DEL EVANGELIO, Asís. No. 26.

[5] Fr. José Rodríguez Carballo (2009). VERBUM DOMINI NUNTIANTES IN UNIVERSO MUNDO. No. 137.

[6] Fr. Michael Perry, en Selecciones de Franciscanismo., Los Laicos y la Orden de los Hermanos Menores, 129, 2014, Vol. XLIII, Fasc. III, p. 328.

[7] Ibíd., p. 336.

[8] ACTA ORDINIS FRATRUM MINORUM, ROMA, AUGUSTI 2016-N.2, P. 230.

[9] ACTA ORDINIS FRATRUM MINORUM, ROMA, IANUARII-APRILIS 2016-N.1, P. 70.

[10] En la homilía del 13 de diciembre de 2016, el Papa Francisco criticó el clericalismo de algunos sacerdotes, porque “aleja de la Iglesia”. “Existe el espíritu del clericalismo”. “Los clérigos se sienten superiores, se alejan de la gente” y “no tienen tiempo para escuchar a los pobres, a los que sufren a los encarcelados, a los enfermos”. El Santo Padre aseguró que “¡el mal del clericalismo es una cosa muy fea!”… “También Jesús nos dice a todos nosotros y a todos los que han sido seducidos por el clericalismo: “los pecadores y las prostitutas os procederán en el Reino de los cielos”. Concluyó el Papa. Cf. www.aciprensa. La dura crítica del Papa Francisco a los sacerdotes “seducidos” por el clericalismo.

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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.