• Fr. René Arturo Flores, OFM

PROCESO DE DESCOLONIZACIÓN Y DE TRANSFORMACIÓN PASTORAL


Fr. René Arturo Flores, OFM

Segunda parte

“Cuanto más pienso críticamente, rigurosamente, la práctica de la que participo o la práctica de otros, tanto más tengo la posibilidad primero de comprender la razón de ser de la propia práctica, segundo por eso mismo, me voy volviendo capaz de tener una práctica mejor.” Paulo Freire

Colonización de la cultura, de las instituciones y personas

“En américa latina, parte de este proceso de colonización del pensamiento nos ha llevado a desconocer nuestras potencialidades, a avergonzarnos de nuestra identidad porque para la modernidad no éramos lo suficientemente puros, racionales, ni científicos. Hoy cuando la modernidad está cuestionada, es un buen momento para afianzar nuestra identidad, para valorizar nuestro saber y nuestros aportes al pensamiento universal.

Con ello no se están desconociendo los aportes de otras latitudes, al contrario en la época actual la globalización nos permite interactuar con culturas de todo el planeta, lo que nos lleva a entender es que no se vale seguir copiando, que tenemos mucha riqueza en nuestro continente y que es hora de aportar desde nuestras realidades, desde nuestros contextos a esta gran tarea de repensar la generación del conocimiento y como nos dice Morín, repensar el futuro de la educación y de nuestra Patria Tierra, antes de que sea demasiado tarde.” (Ruptura con la colonización del pensamiento para dialogar con identidad. Fabiola Bernal. Costa Rica.2013).

Es de importancia tener consciencia que nos movemos en una cultura y un paradigma donde se ha establecido por años, la coloneidad del poder, el ser y el saber, donde:

La familia se rige en muchos de sus aspectos por un sistema patriarcal y machista; el deterioro que causa el empobrecimiento de los hogares y la desigualdad social propician una actitud de necesitados permanentes, y de excluidos; donde el obrero y la obrera se acomoda a tener un “patrón o jefe” que lo considera dueño de su ser y accionar, aun pisoteando sus derechos básicos; los pueblos indígenas y campesinos están en constante conflicto con empresas extractivas que buscan destruir su patrimonio y bienes naturales. También, nos han hecho creer que los medios de comunicación poderosos, donde los dueños son las élites con poder económico y político, que presentan de la realidad desde sus intereses egoístas; se da una tendencia donde la academia universitaria, se acomoda a tener una clase “intelectual” dominante, que produce lo que tenemos que pensar, desvinculada de los problemas de las mayorías, coactada por los poderes políticos; hay una tendencia histórica de crear caudillos políticos y religiosos. A pesar de los avances científicos en educación escolar, mantenemos en la práctica una educación bancaria y acrítica ante la realidad, además deficiente en el sector público; a considerar lo privado como casi sagrado y al mismo tiempo la mejor alternativa, en desprecio de lo público y colectivo, sin reconocer como primordial el bien común de una sociedad. Son años del dominio, represión y asesinatos por parte de las instituciones armadas en los Estados de toda América Latina. Con una clase política conservadora, definida por el neoliberalismo ideológico de norte América, dependiente de las financieras y el gran capital mundial, y con prácticas corruptas y delincuenciales como son los “narco-estados”, violadora de los derechos humanos y sociales de la población.

En este mismo contexto tenemos la colonización de la Iglesia católica, que resalta más en el poder jerárquico y la mentalidad clerical, muchas veces ejerciendo un dominio desde una postura moralizante, doctrinal y dogmático; siendo institucionalmente poco democrática y participativa, con tendencia a ser conservadora y cerrada a los procesos del pueblo organizado; aun cuando hoy, se tiene un líder como el papa Francisco que propone un modelo de iglesia participativa, sencilla y abierta; que es todo lo contrario, al modelo que tradicionalmente se ha tenido: basado en un poder vertical, intimidador e impositivo, que produce pasividad y una actitud de miedo colectivo.

Con estos presupuestos del contexto y realidad Latinoamericana, se nos plantea necesario descolonizar este modelo cultural, político y religioso; para reconstruir, repensar y reflexionar el modo de accionar de nuestro camino organizado y comprometido con la transformación de la sociedad y eclesial, siendo hoy una Buena Noticia para los pobres y hambrientos de justicia.

Propuesta metodológica y epistemológica de la descolonización

La dialéctica de desconstruir y construir nuevos conocimientos, en una dinámica de aprendizaje permanente, integrando la investigación con el aprendizaje desde y en la realidad. Desarrollando un diálogo de saberes, aprendizajes y principios éticos, de significados que dan sentido a la vida y de las visiones sobre la realidad.

El sentido de lo comunitario, como propuesta integral que retoma lo colectivo de manera creativa, profunda y reflexiva. Es a partir del encuentro de subjetividades, reconociendo la dignidad del otro y lo diverso que le caracteriza, que propiciamos construir sociedades abiertas e incluyentes, participativas y democráticas, justas y en igualdad.

Recuperación de la memoria histórica, en un sentido reflexivo, crítico y analítico del proceso de ser pueblo; esto incluye reconocer con una mirada y pensamiento crítico, todo el proceso de sus colonizaciones y sumisiones a lo largo del tiempo.

Partimos de la teología de la liberación y Latinoamericana, que nace de ver, caminar, pensar y practicar la fe desde las luchas, conflictos, resistencias y logros del pueblo pobre, en clave de liberación y compromiso con la justicia y la paz. Desde una iglesia comprometida con las luchas de los pobres y de las comunidades indígenas, actuando desde el cuido y defensa de los bienes naturales de esta CASA COMÚN.

El sentido cósmico y planetario, donde somos parte de la Madre Tierra, con todos los seres vivientes, contrarios a una visión antropocéntrica que nos hace actuar como dueños y destructores de los bienes naturales. Partiendo de un enfoque ético de los pueblos indígenas, de una espiritualidad basada en la vida y el Dios Creador; sabiendo que somos criaturas que ocupamos un lugar en este gran “organismo vivo”.

Líneas de acción

Estas marcan algunas estrategias que pueden definir una ruta de descolonización de la realidad que vivimos, como de sus elementos que están diseminados en los conocimientos, imaginarios y prácticas sociales.

Reconociendo de los mártires del pueblo al cual pertenecemos, estableciendo celebraciones populares y religiosas; también, tener presente a los hombres y las mujeres que han dado un rumbo que favorece la justicia social, la democracia real y la calidad de vida en todas sus dimensiones.

Resaltar la identidad indígena en la acción pastoral; por medio de un proceso donde se recree la memoria histórica desde sus raíces como pueblo organizado; también, desde sus luchas y logros alcanzados; reconociendo los valores propios que identifican y dan vida al pueblo.

Reconstruyendo la autoestima, es decir, la integridad y dignidad como hombre y mujer, propiciando la toma de consciencia de lo valioso de su vida; favoreciendo la determinación propia como persona y pueblo, con un enfoque de género e igualdad en la perspectiva de los derechos humanos.

Promoviendo espacios de diálogo, análisis y reflexión crítica sobre la realidad nacional y mundial; profundizando sobre los poderes facticos, los paradigmas hegemónicos del mercado y los medios de comunicación corporativos que pertenecen al gran capital.

Consolidando una espiritualidad desde el primado de la vida, del cuido y defensa del más frágil, con una ética basada en los derechos humanos y ambientales. En total comunión con la Madre Tierra y todas las criaturas. Desarrollando un carácter y accionar desde la no violencia activa.

Reconocer los aprendizajes y conocimientos adquiridos, que son novedosos y propios de sus avances en la transformación colectiva y pastoral.

Promoviendo la organización local, en vinculación con otros actores colectivos eclesiales y sociales que están en la mismas luchas y compromisos por la justicia. Reforzando las redes y coaliciones que están en estas mismas perspectivas.

Retomando el compromiso personal y comunitario desde una perspectiva solidaria y pluralista, que mantenga la unidad en la diversidad.

Desarrollar un plan formativo con agentes de pastoral de la iglesia católica, que faciliten la descontrucción de planteamientos dogmáticos, doctrinales y moralizante; que promueva un acercamiento más profundo y crítico a la biblia, propiciando el encuentro con Jesús desde una lectura crítica, científica y liberadora de los evangelios. Promoviendo una espiritualidad cristiana liberadora, comunitaria y comprometida con los procesos de transformación social por la justicia, la vida y la defensa de la Madre Tierra.

Algunas de estas las líneas de acción, nos definen por una ruta nueva de construcción del ser, saber y del actuar. Unas últimas palabras sobre sistematizar experiencias en la pastoral.

“Nunca pude entender la lectura de textos sin la comprensión de su contexto. Nunca pude entender la lectura y la escritura de la palabra sin la lectura del mundo…Nos damos cuenta de qué hacemos pero no indagamos las razones por las que lo hacemos. Eso es lo que caracteriza nuestro operar en el mundo concreto de lo cotidiano” P Freire.

Repensar lo que hacemos, recrearlo de nuevo, hacerlo pasar por la crítica y reflexión subjetiva y colectiva, nos remite entrar en un proceso de descolonización del ser y el hacer. Nuestra práctica pastoral necesita “vino nuevo en odres nuevos”.

La sistematización de una experiencia pastoral tendrá como finalidad: transformar la realidad eclesial y social en donde se desarrolla la experiencia, cuestionar y recrear sus acciones, replantearse críticamente sus conocimientos y aprendizajes, revisar sus principios éticos, revalorar la práctica misma y desarrollar nuevos caminos que respondan a los desafíos de su contexto histórico. Toda experiencia pastoral siempre tendrá como criterio y fundamento, la persona de Jesús y su práctica liberadora.

#Descolonización #Pastoral #Transformación

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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.