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Semana Santa con los migrantes

Franciscanos y franciscanas tras las huellas de los migrantes, y las huellas de Jesús

Estos días de cuaresma, el refugio de migrantes de “la 72” en Tenosique, Tabasco, México desde hace años, realizan el vía crucis como gesto simbólico, orante y denunciante de la situación de los migrantes al recorrer el camino a los EEUU.

Este año se realiza cuando, “varios cientos de migrantes, muchos de ellos con niños, partieron el miércoles (10 de abril) en caravana de Honduras hacia la frontera con Guatemala, con la esperanza de llegar a Estados Unidos.

Algunos de los hondureños que se concentraron en la estación de autobuses de San Pedro Sula dijeron que no pueden mantener a sus familias con lo que ganan en Honduras y que buscan mejores oportunidades.

La mayoría abordó autobuses hacia la frontera con Guatemala antes del amanecer. Otros echaron a andar bajo la lluvia, con sus hijos en cochecitos o en brazos.

Las autoridades guatemaltecas dijeron que, según sus contrapartes hondureñas, unos mil 100 migrantes se dirigían a la frontera común, la mayoría en autobuses. Algunos ya estaban entrando a Guatemala, añadieron.

Nohemy Reyes, quien esperó en la estación de autobuses con uno de sus cinco hijos dormido en el suelo a su lado, dijo que la estrechez económica la impulsa a viajar hacia el norte” (https://www.elsoldeyakima.com. 10-4-19).

“Al menos un millar de hondureños comenzaron a salir la noche del martes (9 abril) y la madrugada de este miércoles de San Pedro Sula. Una nueva caravana de migrantes tiene como objetivo recorrer el norte de Centroamérica y el territorio mexicano para llegar a Estados Unidos... La nueva caravana ha tomado por sorpresa al Gobierno que encabeza Juan Orlando Hernández, cuyos funcionarios negaron hace una semana que en su país se estuviera formando una “caravana madre” con 20.000 migrantes, como había afirmado Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación de México”. (https://elpais.com/internacional/2019/04/10/america/1554918875_800216.html).

Este año en medio de este contexto desgarrador de las huidas de centenares de familias (unas seis mil de octubre para este mes), buscando la ruta del “norte”, saliendo con la valentía, inseguridad y firmeza que lo lograrán cruzar el aterrador y hostil país de México, y luego querer pasar el muro de Trum. Salieron con actitud penitente, solidaria y hermanable, algunos miembros de la familia franciscana de Guatemala, Honduras, y El Salvador; van con el gesto de unirse al “vía crucis” del migrante, por los mismos lugares y transportes que los migrantes más empobrecidos y desesperados realizan, cuando buscan huir de su país de origen, haciendo la ruta de Guatemala, Peten, frontera el Ceibo, y luego seguir por Tabasco, hasta Tenosique donde está el refugio de “la 72”.

Este gesto simbólico y real de algunos miembros de la familia franciscana del Norte de América Central, lo están realizando con el mismo espíritu que Francisco hizo su camino penitencial y de fe en Jesús. Un camino que nace de dentro hacia fuera, desde el corazón abierto y enternecido hacia el encuentro de lo inhumano y marginado que ha provocado el sistema socio-económico, político y religioso.

Francisco de Asís en su camino de soledad habitada por bosques y cuevas, buscando encontrar un sentido más humano y divino en el sendero de la vida, se encontró con tres escenarios que lo marcaron en lo más profundo: el evangelio, el crucifijo de San Damián, y el Leproso.

El encuentro con el evangelio (Mt 10,9; Lc 9,3), lo llevó a decidir el rumbo de su accionar o misión por el mundo; sintió el impulso, por “divina inspiración”, a proclamar por los caminos la Buena Noticia del Reino de Dios, un reino que comienza con y desde los empobrecidos (Mt 5). El Evangelio de Jesús, entra de manera radical moviendo el corazón de Francisco hacia una aventura y accionar inédito, fuera de los monasterios, abadías y catedrales; este espíritu evangélico lo lleva cantando en libertad sin respaldo alguno de seguridades económicas y sociales; con la prisa de llevar la Buenas Noticias a los corazones oprimidos por el peso injusto del sistema social, económico y religioso en Asís. Se da un encuentro entre la sed de justicia y el Evangelio de liberación.

El otro encuentro es con el “Crucifijo de san Damián”, así conocido, por estar este crucifijo en una ermita abandonada en las afueras de la muralla de Asís; es en ese lugar donde ante Jesús crucificado, toma sentido en Francisco, el seguimiento de Jesús pobre y crucificado. No es el Cristo de la catedral, que es el Cristo Reinante (Pantocrátor), símbolo del poderío absoluto de la cristiandad y el papado. El Cristo de San Damián, le pide a Francisco, “repara mi Iglesia que está en ruinas”; y el actuar fue, reparar, recrear y volver a levantar aquella pequeña ermita. Este crucifijo despojado y marginal, es el que marca el sentido de fe en Jesucristo en Francisco de Asís. Desde este crucifijo se une muy bien el evangelio, el empobrecido y el leproso.

El otro encuentro vivido por Francisco fue con el Leproso, este es una de las anécdotas más conocidas de las hagiografías franciscanas; este acontecimiento, unido a los otros encuentros: el de consigo mismo, con el evangelio, con el empobrecido y el crucifijo, marcan definitivamente la ruta de vida en Francisco de Asís. Es desde el encuentro con el rostro marginado, expulsado y excluido del “leproso” que Francisco comprende mejor el evangelio, la soledad habitada, la fraternidad y el encuentro con Jesús crucificado.

En la espiritualidad franciscana, estos encuentros son base para comprender un pensar, reflexionar, orar y actuar en la vida cotidiana; desde este encuentro con el Leproso se encuentra el sentido de los otros encuentros vitales. Sin encontrarse, acompañar y asumir las causas de los humanos marginados y excluidos, no se puede seguir las huellas de Jesús, anunciar su Buena Noticia y estar en misión, sino solo, desde “el encuentro con el leproso”. Un encuentro marcado por la dignidad, compasión y solidaridad que lleva a luchar contra las causas que generan la exclusión y marginación socio-económica, política y religiosa.

Desde esta espiritualidad a partir de encuentros significativos, es que estos miembros de la familia franciscana realizan su caminata penitencial, simbólica y liberadora en solidaridad con la ruta de los migrantes; siendo al mismo tiempo, una denuncia de las causas que expulsan a estas familias que Vivian en el lugar donde la Madre Tierra los vio nacer. Solo caminando por las mismas huellas del migrante que huye de su tierra, es que se puede seguir hoy las huellas de Cristo.

Vivir hoy la espiritualidad de Francisco de Asís, lleva a optar y caminar con los empobrecidos de esta historia, asumiendo el conflicto de enfrentar los grupos de poder político y económico, las fuerzas militares y policiales, los agentes del Estado, y el crimen organizado que busca humillar y asesinar al migrante que pasa por México.

“El Papa Francisco nos pide “mirar a los migrantes no solamente en función de su condición de regularidad, sino sobre todo como personas, tuteladas en su dignidad…” queremos repetir a toda persona migrante, desplazada y refugiada las mismas palabras del papa francisco: “no se dejen robar la esperanza y la alegría de vivir que brotan de la experiencia de la misericordia de Dios, que se manifiesta en las personas que encuentran a lo largo de su camino” palabras expresadas en el comunicado hecho en el “vía crucis del migrante” realizado en El Salvador (12-4-19).

Rene Arturo Flores, OFM

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El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

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