• Fr. René Arturo Flores, OFM

SISTEMATIZAR EXPERIENCIAS PASTORALES: UN PROCESO METODOLOGICO QUE SE HACE CON LOS PROTAGONISTAS DE L


Tercera parte

“saber llevar como único equipaje, solo la alforja que lleva el peregrino; dejar lugar para que siempre quepa, la provisión que siempre va dando el camino.”

Efrén Orozco

“Si bien la sistematización de experiencias es un esfuerzo asequible, no es un ejercicio simplista que se pueda hacer mecánicamente o siguiendo alguna fórmula preestablecida, sin preparación específica o rigurosidad, sino que, por el contrario, es un ejercicio apasionante que exige una disposición creativa para realizarse” (Capítulo V. ¿cómo sistematizar experiencias? Una propuesta metodológica. La sistematización de experiencias. Oscar Jara H. Costa Rica.2012).

Pasos metodológicos

Necesitamos recrear muchos de nuestros caminos pastorales, esto es una exigencia que surge de los contextos tan cambiantes, que nos desafían con sus problemáticas y complejidades existenciales. Cada vez más se vuelve complicado el acercamiento a la realidad, ya sea desde un análisis, más todavía, desde una práctica que busca responder a la situación concreta que está desafiando.

Los procesos metodológicos y las estrategias operativas, siempre tienen que estar presente en toda acción pastoral, tanto en la Iglesia a nivel mundial, como en las Iglesias locales: las diócesis y las parroquias; esto dicho, desde una acción pastoral basada en las estructuras eclesiales tradicionales. Sin embargo, sí queremos entrar en nuevos espacios de evangelización, interactuar con las generaciones emergentes y responder a las situaciones novedosas del mundo globalizado y ciberespacial en el que vivimos; necesitamos de herramientas, métodos y estrategias de planificación que tomen en cuenta esta complejidad de la realidad. Además, nosotros tenemos el desafío de nuestra realidad Latinoamericana, en concreto las problemáticas y situaciones límites que se viven en Centroamérica.

Reflexionemos un poco más sobre este proceso metodológico que nos permite realizar una sistematización de experiencias desde las situaciones concretas donde se da la experiencia. Dice Oscar Jara, al respecto del método:

“Los desafíos metodológicos -aunque impliquen por supuesto la búsqueda de herramientas técnicas- deben ser asumidos con base en la definición de criterios y principios metodológicos que permitan estructurar toda una "estrategia" de trabajo: planificar, diseñar, ejecutar procesos ordenados y coherentes, que tengan una secuencia lógica acumulativa y que den por resultado una transformación cualitativa de la situación de la cual se partió” (pag. 163. 2012).

Lo anterior nos ilumina en nuestro proceder pastoral, donde hay que destacar, que no se trata solo de buscar herramientas o dar pasos técnicos que van, casi de manera mágica, a responder a las problemáticas y situaciones desafiantes que nos demanda la misma realidad. Por eso lo primero a tener en cuenta en todo proceso metodológico, es plantear un diseño pensado, abierto, creativo y práctico, que permita acercarse a la realidad que se quiere sistematizar. Así lo plantea Oscar Jara:

“Lo metodológico tiene que ver con los criterios y principios que le dan unidad y coherencia estratégica a todos los elementos que intervienen en un proceso, a todos los momentos específicos que se desenvuelven a lo largo de él y a todos los pasos o acciones que se impulsan.

Es decir, estamos hablando de una propuesta metodológica: una proposición intencionada del camino que se quiere recorrer que, por una parte, posibilitará orientar activamente el proceso en una determinada dirección, pero que, por otra parte, deberá estar abierta a lo que vaya ocurriendo en el trayecto para modificar su curso si es necesario, en la medida en que quienes proponemos el camino somos, a su vez, caminantes” (pag.164. 2012).

En toda sistematización de experiencias, uno de los aspectos que se resalta o se debe tener en cuenta, es el proceso mismo que se va dando al momento de realizar la sistematización. Por eso es claro que todo proceso no puede ser rígido o cerrado, sino creativo, abierto y coherente en todo su desarrollo. La pastoral tiene siempre una intencionalidad, un horizonte y principios que abarcan lo político, social y cultural, está marcada por ideologías y mentalidades, y de esto debemos estar atentos y conscientes de cuál es el modelo que rige nuestro quehacer y pensar la acción pastoral.

Este aspecto, de que toda sistematización es un proceso dinámico y coherente, va acorde con nuestros principios de fe en Jesucristo, que nos acompaña con la presencia creadora y regeneradora de su Espíritu: que hace nuevas todas las cosas. Nuestros principios de fe y pastorales, nos ubican en este camino donde “caminar”, es decir, hacer procesos como pueblo de Dios, en comunidad, se vuelve central.

Para los y las agentes de pastoral, es de importancia el dejarse conducir por el mismo Espíritu que impulsó a Jesús a hacer el Bien, confrontando la maldad, sanando enfermos y liberando a los oprimidos. Hemos heredado un Espíritu creador y dador de vida, que está presente en la historia y en cada vida en particular, que se manifiesta en el encuentro de todos los hombres y mujeres de Buena Voluntad, en los que tienen hambre y sed de justicia, en los que trabajan por la paz, los que ponen la otra mejilla y son misericordiosos.

Los agentes de pastoral, hemos heredado un Espíritu de libertad, que actúa liberando de todo lo que esclaviza y destruye en lo más hondo al hombre y la mujer. Un Espíritu transformador y recreador de todo lo que existe; un Espíritu que está presente en toda la creación, en todo el Planeta Tierra. Este Espíritu que nos anima, es creativo, reconstructor y liberador de toda vida que se deja conducir por Él. Tengamos muy presente, que este mismo Espíritu será el que actuará en el proceso de sistematización de la experiencia pastoral, que hará que todo se haga nuevo; por eso la propuesta metodológica es un elemento importante en este camino pastoral y eclesial.

“Lo metodológico, por tanto…Significa estructurar con un sentido estratégico toda la lógica del proceso que se quiere impulsar: orientar y dar unidad a todos los factores que intervienen: las personas participantes y sus características personales y grupales, sus necesidades, sus intereses, el contexto en el que viven, sus conocimientos sobre el tema, los objetivos que nos proponemos alcanzar, las etapas que hay que desarrollar para lograrlos, la secuencia temática que hay que seguir, las técnicas y procedimientos que vamos a utilizar en los distintos momentos, las tareas de aplicación práctica que se van a proponer y realizar, etc. Se convierte así tanto en un ejercicio de planeación, como de imaginación creadora” (Oscar J. 2012).

En todo proceso pastoral, los participantes son esa comunidad que se siente involucrada en la toma de decisiones y en la transformación de la misma experiencia pastoral. Toda sistematización de experiencias, se desarrolla con los protagonistas de la acción pastoral: todos y todas son sujetos históricos en este proceso de sistematizar la experiencia.

Al respecto dice Oscar Jara, “Hablamos, por tanto, no de una metodología planteada como un componente estático pensado desde fuera, sino como la lógica con la que los y las participantes van a orientar la dinámica de este proceso reflexivo y crítico para que cumpla sus propósitos”.

Demos una mirada a la propuesta de Oscar Jara sobre el proceso metodológico, Él plantea cinco “tiempos” que propician una sistematización de experiencias:

  1. El punto de partida: la experiencia

  • Haber participado en la(s) experiencia(s).

  • Contar con registro de la(s) experiencia(s)

  1. Formular un plan de sistematización

  • ¿para qué queremos sistematizar? (definir el objetivo).

  • ¿qué experiencia(s) queremos sistematizar? (delimitar el objeto)

  • ¿qué aspectos centrales nos interesan más? (precisar un eje de sistematización).

  • ¿qué fuente de información tenemos y cuáles necesitamos?

  • ¿qué procedimiento concreto vamos a seguir y en qué tiempo?

  1. La recuperación del proceso vivido

  • Reconstruir la historia de la experiencia.

  • Ordenar y clasificar la información.

  1. Las reflexiones de fondo

  • Procesos de análisis, síntesis e interrelaciones.

  • Interpretación crítica.

  • Identificación de aprendizajes.

  1. Los puntos de llegada

  • Formular conclusiones, recomendaciones y propuestas.

  • Estrategias para comunicar los aprendizajes y las proyecciones. (Oscar J. 2012).

Cada uno de los pasos anteriores tiene una dinámica propia que al mismo tiempo está coherentemente relacionada con otro paso en esta propuesta metodológica. En la sistematización de experiencias, es de gran importancia la coherencia en el proceso, aun cuando es una propuesta abierta y flexible, tiene que estar concatenada e integrada entre los diferentes elementos que van surgiendo en la sistematización.

En este camino de sistematización “se trata siempre de partir de la propia experiencia. Este es el punto de partida de todo proceso de sistematización, lo que quiere decir que la sistematización es un “momento segundo”: no se puede sistematizar algo que no se ha experimentado previamente” (Oscar Jara.2012).

Ya sabemos que solo se aprende a nadar tirándonos al agua, entrando en la profundidad del misterio del mar. Este es el reto inicial, entrar en esta experiencia de ponernos a caminar pensando, recreando y transformando la realidad que nos desafía, en retos pastorales y sociales.

#Sistematizar #Pastoral #Experiencia

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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.