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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.

El liderazgo del catequista

November 26, 2018

 

El líder catequético parroquial

 

“si hay un título que me enorgullece es éste ‘el catequista’. Yo quiero ser eso: el catequista de mi diócesis, el que trata de dar con la sencillez de un catequista la instrucción que nos hace consciente de ser una Iglesia de Cristo”. Mons. Romero, homilía del 16 de septiembre de 1979.

La vocación y tarea del catequista es llevar con el ejemplo, la devoción y la doctrina de la salvación al encuentro real, a la comunión e intimidad con el misterio de Cristo.

 

El líder catequista es un testigo cualificado –idóneo- de su fe católica, que la defiende con valentía pero no solo de manera teórica si no en la práctica. Mons. Romeo afirmaba: “Por eso no se contenten con enseñar formulas: ¿Quién es Dios? ¿Quién te ha creado? Responderlas de memoria es bueno, pero no es catecismo. Catecismo es vivir esas cosas. Si Dios me ha creado, mi fe entonces me dice que hay que vivir como hijo de Dios”. Homilía del 28 de agosto de 1977.

 

El auténtico líder catequista no es el que enseña lo que sabe, sino el que enseña lo que vive. La vivencia de la fe al servicio del prójimo.

En medio de una cultura consumista, hedonista e individualista, una cultura de pluralismo religioso, una cultura en donde muchos bautizados no han acabado su catecumenado, el catequista tiene que esforzarse por ser modelo de virtud cristiana y vivir plenamente su vocación de hijo e hija de Dios.

 

Esto es, mantener una actitud de fidelidad a su identidad catequética, es decir a su vocación y misión en la Iglesia que se ve afectada y desafiada por estos cambios culturales[1]. Desde la fuerza del evangelio el catequista asume la originalidad del mensaje que exige una entrega, una frescura para la misión en una sociedad marcada por las injusticias sociales y las crisis medioambientales.

 

El catequista es una persona que se muestra siempre interesado en darle continuidad a su formación humana y cristiana. En realidad, la formación brinda herramientas para desarrollar un verdadero liderazgo cristiano y un auténtico compromiso; a ejemplo de Jesús siente que su vida y el sentido del vivir están en el servicio al prójimo.

 

Asume un liderazgo que, compromete en una fe madura y en congruencia con lo que vivimos y profesamos; evitando reducir la catequesis a un “discurso” o a una “teoría” sobre la fe y los sacramentos.

 

La misión del catequista se fortalece y se afianza en la formación, ésta es de carácter integral:

  1. Una vivencia de fe fuerte y profunda[2].

  2. Conocer un poco más el Magisterio de la Iglesia universal (documentos) y local (cartas pastorales, las V Conferencias del Episcopado Latinoamericano y del Caribe) para incidir desde la fe en la realidad histórica.

  3. Conversión permanente y crecimiento en la fe que me lleve a evitar todo aburguesamiento.

  4. Necesidad de conversión pastoral y ecológica, de estar en camino, de revisar la vida, de verificar el amor a Dios y amor al prójimo. “Ama y haz lo que quieras”… solo así podemos crecer en santidad. La alegría de ser santos y santas… es decir con una profunda vida interior.

  5. Saber manejar las tensiones y conflictos y sobre todo mantener la inspiración vocacional de servicio a las personas, particularmente a los que carecen de una vida sacramental.

  6. Aprender a vivir en obediencia, humildad y docilidad para dejarse guiar por el Espíritu y por sus hermanos coordinadores que movidos por la Palabra de Dios buscan alternativas para llevar adelante la misión encomendada de la Iglesia.

  7. Sabe transmitir la divina verdad cristiana con amor y como un proceso más amplio del seguimiento de Jesús (valoración del compromiso laical).

  8. Fomenta entre sus hermanos el espíritu de comunión, participación y reconciliación.

  9. El líder catequista expresa su gran amor y devoción a Jesús Eucaristía y a la Virgen María (espiritualidad mariana).

  10. Cultiva una oración Cristocéntrica y mariana. Es una oración mitad personal y la otra mitad comunitaria, fraterna, eclesial, en la dimensión de la religiosidad popular (Evangelii Gaudium 126).

  11. Esta dispuesto a colaborar con el proceso de renovación eclesial (renovación del plan pastoral) y no huye del desafío que ello le presenta, evitando así el conformismo pastoral (Aparecida 370).

  12. Disponibilidad para formar procesos catequéticos en los que los cristianos sean más comprometidos con su fe, discípulos y misioneros…

En general, hay un cierto debilitamiento de la vida cristiana (Aparecida 100) en  el ámbito litúrgico el compromiso es vivenciar los sacramentos como una celebración gozosa de que Cristo ha muerto y resucitado[3].

“Ojala que el mundo pudiera recibir la buena nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de Ministros del evangelio cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido la alegría de Cristo” San Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 80.

 

 

Citas.

[1] “En medio de la realidad de cambio cultural, emergen nuevos sujetos con nuevos estilos de vida, nuevas maneras de pensar, de sentir, de percibir, y con nuevas formas de relacionarse. Son productores y actores de la nueva cultura” Aparecida 51.

 

[2] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida 7; 262; 264.

 

[3] No podemos olvidar que el mejor signo de la vitalidad de la Iglesia y sobre todo de la historia de la Iglesia salvadoreña es el martirio de muchos catequistas. Aparecida lo ha titulado “el martirio por la fe” 383. Poco a poco vamos conociendo la historia de los misioneros y mártires por la fe y la justicia que se recogen en los libros titulados “Testigos del Evangelio”.

 

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