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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.

"Mujer, tu fe te ha salvado"...

 

¡Alabado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta!

Esta alabanza de Francisco de Asís, nos hace ver su sensibilidad con la creación, con los bienes naturales, con un bien vital como es el agua. Francisco le canta como “hermana”, es decir, resalta este bien “finito”, desde lo femenino, en igualdad como criaturas en mutua dependencia. Otro aspecto donde Francisco expresa su sensibilidad femenina, adelantándose de su época, es cuando en la alabanza llama al planeta: “nuestra hermana la madre tierra”. Francisco es el santo de la fraternidad cósmica, que se sintió integrado con la biodiversidad que habita en la “madre tierra”. Lo femenino es parte de todo lo creado, sin lo femenino no hay vida. Francisco de Asís, no canta a la creación resaltando lo femenino por delicadeza o romanticismo, sino por su sensibilidad humana y el sentido de fe que lo lleva a confirmar una fraternidad de iguales, siendo lo masculino y femenino parte de la vida misma.

 

Este 8 de marzo 2019, retomamos de nuevo el día internacional de la mujer; en esta fecha lo que se está destacando en la mayoría de informes latinoamericanos es la violencia contra la mujer, y los femicidios. (Violencia contra las mujeres. https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=28305&lang=es). Veamos algunos indicadores, sabiendo que detrás de esos números hay rostros e historias.

 

“Al menos 2.795 mujeres fueron víctimas de feminicidio en 23 países de América Latina y el Caribe en 2017… En términos absolutos, la lista de feminicidios la lidera Brasil (con 1.133 víctimas confirmadas en 2017). No obstante, si se compara la tasa por cada 100.000 mujeres, el fenómeno alcanza una extensión en El Salvador que no encuentra paralelo en otro país de la región: 10.2 feminicidios por cada 100.000 mujeres. En 2016, Honduras registró 5.8 feminicidios por cada 100.000 mujeres…” CEPAL, noviembre, 2018.

 

“María es salvadoreña, tiene 35 años y tres hijos jóvenes. Creció con su madre, nunca conoció a su padre. Empezó a trabajar a los seis años vendiendo en el Mercado Central de San Salvador. A los 12 años fue violada y tuvo su primer embarazo. Fue expulsada de su hogar cuando su madre se casó por segunda vez…

 

Los datos revelan que, en el país de María, el 93 % de las víctimas de delitos sexuales son mujeres. El 43.5 % de las víctimas son menores de edad. También sabemos que la violencia intrafamiliar está presente durante toda la adultez de una mujer, también que una mujer entre los 12 y los 50 años corre alto riesgo de ser desaparecida. 3,591 mujeres han sido asesinadas en el periodo 2010 – 2017; y entre 2010 y 2016, otras 2,669 mujeres fueron reportadas como desaparecidas, de estas, el 43.6 % era menor de edad. Estos lo sabemos porque el Estado salvadoreño ha avanzado en la gestión de información sobre seguridad ciudadana con enfoque de género y ha orientado políticas públicas para garantizar el análisis basado en evidencia.

 

La migración es un fenómeno que también caracteriza a esta región del mundo, y los datos indican que la violencia contra las mujeres es un factor importante a ser considerado. Al analizar los datos de retornados –migrantes detenidos en tránsito que fueron enviados de regreso a su lugar de origen– sabemos que el 26 % son mujeres, y que 3 de cada 10 manifiestan haber migrado por la violencia, frente al 18 % de los hombres que alegan ese motivo” (http://www.latinamerica.undp.org. Diciembre 2018).

 

“La Policía Nacional Civil, informó que en 2018 se cometieron 383 feminicidios, esto es, alrededor de un 20% (88 casos) menos que en 2017, cuando hubo 471. La Policía Nacional Civil, recibió 929 denuncias por violencia intrafamiliar y de pareja, en el período de enero a agosto de 2018, esto es alrededor de 4 denuncias por día” (http://observatoriodeviolencia.ormusa.org. 2019).

 

Parafraseando el mito bíblico del libro del Génesis (Gn 4), nos preguntamos como sociedad, “donde está tu hermana, tu amiga, tu pareja, tu compañera, tu madre y abuela…”; caminamos por las calles en estos países leyendo en los periódicos, escuchando a los vecinos y compañeros de trabajo expresando en voz alta sobre la violencia contra la mujer, como una realidad asumida en la propia cultura y sociedad, como algo que se debe dar en nuestras familias. Realmente somos una sociedad violenta que se está autodestruyendo.

 

Si nos acercamos a Jesús, el que profesamos como nuestro Salvador muchos cristianos y cristianas, nos encontramos con gestos, palabras, acciones y miradas hacia la mujer, que para la cultura y contexto social-religioso del tiempo de Jesús, no son aceptables o son subversivos del orden establecido, más viniendo de un “rabino” (macho). Solo basta un acercamiento a los principios de la normativa religiosa de Israel (Lev 15 siguientes); Jesús va hablar directo con la mujer, la va mandar a llamar, la tocará y mirará con ternura, se cercará a las que están enfermas, no actuará por prejuicios, aceptará sus caricias y palabras, escuchará su dolor, sentirá compasión, la sanará, perdonará y liberará, serán valoradas por su generosidad y fe, tendrá amigas, dejará que sean sus discípulas, serán las primeras testigos de la resurrección (Jn 8; Lc 7,36-8,3; Lc 24, 1-11; Lc 21, 1-4; Lc 2,36; Mc 7,24; Lc 18, 1-4; Jn 11, 1ss).

 

Estos días los cristianos católicos entramos en un tiempo de oración, reflexión y praxis relacionado con el camino que llevó a Jesús a dar la vida por amor, a enfrentarse con los líderes que manejaban el poder político, económico y religioso (combinación nefasta a lo largo de la historia), que eran contrarios a la propuesta del Reino de Dios, de la Buena Noticia a los pobres (Mt 5,1-12). Estos días son propicios para reconocer el machismo y el patriarcado en la Iglesia católica, una práctica que ha llevado a excluir, maltratar, humillar y condenar a la mujer, llegando a afectar su dignidad humana, su ser hijas de Dios. Somos una institución dirigida por hombres, donde el lugar y relación con la mujer no ha estado mediada desde la práctica liberadora e incluyente al modo de Jesús. Hemos construido un sistema en la Iglesia que ha estado más cerca del modelo de la cultural, mundano y asesino de la sociedad machista, misógina y patriarcal contemporáneo. Revisemos los líderes religiosos, sean clérigos, obispos y coordinadores (hombres) nuestra práctica en relación con la mujer que está caminando a nuestro lado.

Unamos nuestro grito con el de ellas: ¡ni una menos, las queremos vivas!

 

René Arturo Flores, OFM

 

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