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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.

ADIOS A MI BUEN HERMANO

 

Un día como hoy, 15 de Noviembre de 2017, por cierto muy nublado y lluvioso en el territorio de Haiti, nos llegó la noticia del final de su carrera de “Mi Buen Hermano” Juan Antonio Candray. Así nos solía llamar a todos los frailes.  Otra frase suya era: “Para eso estamos, para servir”, “hay que fijarse en los detalles, ves”. ¿Quién no trató a este buen hombre? Gente de toda condición social venía a él, sobre todo familias humildes, de sectores populares. Todos recibimos mucho de él como amigo, como hermano, como profesional en medicina, como sacerdote, como formador, y sobre todo, el buen consejo en los pequeños detalles.

 

MIS PRIMEROS CONTACTOS CON FRAY JUAN ANTONIO CANDRAY OFM.

 

Fue el año 1975, cuando comienzo a visitar el seminario menor San Junípero Serra, y ahí recibo el calor fraterno de este santo religioso. Fray Juan era el vice-rector, y fray Nilo Cucchiaro el rector. Siendo asistentes fray Ernesto Palma, Fray Filadelfo, fray Miguel Guevara, fray Rómulo Gómez, y el párroco era fray Jose Contrán, mejor conocido como Bepi. Este año 1975, fue mi ingreso al seminario, los seminaristas teníamos una relación muy cercana con todos los religiosos. El padre Candray como miembro del equipo de formación tenía su oficina en la parte exterior, por el claustro, y cuando uno se escapaba para hablar con él, lo acogía a uno como un papá.  Muy comprensivo, uno salía fortalecido por sus palabras de ánimo. Cuando celebraba la misa mostraba un sentido de fe, de caridad hacia los hermanos. También había organizado en el dispensario parroquial, su consultorio odontológico, y ahí ponía sus servicios todas las tardes. Casi todos los seminaristas pasamos por ahí. Era un consultorio abierto para muchas familias pobres de las aldeas. Es decir que fray Juan tenía una actividad muy fuerte en la parte social desde los inicios de su ministerio, y nunca hiso diferencia entre su labor médica y sacerdotal, más bien lo vio como una vocación que se complementa, de servir a Dios en el prójimo. Nunca manejó un vehículo, a veces se fue caminando al hospital neumológico para celebrar la misa a los enfermos, así como para dar la comunión, dar la unción de enfermos. También se daba sus tiempos para la lectura, la meditación, la oración. Donde le solicitaban, siempre estaba dispuesto. Su testimonio de vida era incuestionable. En este período en Planes de Renderos, le puso bastante entusiasmo a su trabajo pastoral. Recuerdo su labor como profesor en la casa de estudios que abrieron los Padres Salesianos en la Iglesia Don Rua. Fray Juan nos impartía las clases de Biología, Química y otras materias. Esto en los estudios de Bachillerato para los seminaristas de las diferentes congregaciones religiosas (somascos, salesianos y franciscanos).

 

¿QUIEN ERA FRAY JUAN? El padre Candray nació un 24 de abril de 1942 en San Vicente, (El Salvador) una ciudad muy antigua la cual fue fundada en 1635, muy conocida por su torre alta que sostiene un reloj la que esta en el centro de la plaza. La ciudad se divisa desde la carretera panamericana, pues tiene una vista panorámica única, y esta ubicada en el valle verde del Jiboa en medio de cañaverales, y alla esta aquella ciudad contemplando el volcán chinchontepec. Aquí le gustaba venir al padre Juan Antonio a recordar su infancia, y a pasar unos días con sus progenitores, conocidos como don Luis Trinidad y doña María Antonia, ambos difuntos. Él era hijo único, y sus padres le ofrecieron los mejores centros de estudio, y le dieron los mejores cuidados. Entro a la Orden siendo ya un profesional en medicina, y fue acogido por los hermanos misioneros italianos de la provincia de san Antonio de Venecia. Se decía que fue fray Sixto Gozzi, (qepd) quien le motivó su ideal franciscano. El noviciado lo inició el 20 de enero de 1969. Para sus estudios eclesiásticos fue enviado a Colombia, es muy seguro que fue la provincia de la santa Fe quien le brindo acogida. También allá, en medio de los estudios combinó su tiempo para practicar su profesión médica. Se granjeó muchas amistades, pues desde Colombia lo venían a visitar. Me recuerdo que algunas veces nos cantó una canción del folclor de este país, y se llamaba: “Gallito de la pasión, no salgas a enamorar…”. Cuando había un acto cultural, él salía con su aporte artístico sea con cantos o con poemas. Siempre fue bien aceptado, por su modo humilde, sin complicaciones, sin deseos de poder, tratando a todos con caridad y amabilidad. Al regresar de Colombia, su ordenación fue 12 de diciembre de 1973. Cuando celebró 25 años de Ordenación, escribió unos versos, titulado: “Mis tres regalos” (NF.73) les invito a que lo lean para comprender su historia vocacional.

 

LAS OTRAS ETAPAS. Cuando a fray Juan Antonio lo trasladaron a Guatemala continuó prestando sus servicios en la formación entre las dos casas: San Buenaventura y Cristo Rey. En los años ochenta se involucró mucho, junto con fray Ignacio Ramirez, de la provincia de Mexico, Delegado del Ministro General, y fray Alberto Ghinato en la creación de la provincia. Vivió momentos muy delicados, pues como responsable de la formación tuvo que dialogar con los custodios, acoger las inquietudes de los estudiantes, visitar los centros de estudio. Es muy posible que en algunos momentos no se haya sentido apoyado, pero igual, él lo recibía con mucha paz. Sufrió y padeció, y algunas veces compartía sus momentos amargos. Recuerdo que en la etapa de teología, salió la moción de parte del padre Fermin María, de la custodia de Cartagena, de publicar un periódico católico el cual se llamara: “La Voz”. Fray Juan apoyó mucho esta idea, y nos pidió su colaboración. Era una persona que todo lo que ayudara a crecer el Reino lo apoyaba,  nos animaba a los estudiantes a vivir el carisma, era motivador pues por su experiencia sabía por donde conducirnos y con su prudencia evitaba peligros, pues el momento histórico de represión y persecución política tanto en Guatemala como en El Salvador lo pedía. Otra experiencia con fray Juan Antonio fue la de brindarle formación a los Hermanos religiosos de opción laical. Esta formación se daba en el mes de noviembre en san Buenaventura. Había un programa de teología, Biblia y primeros auxilios para los Hermanitos, esto fue por los años ochenta.

 

12 de Diciembre de 1983. Participa activamente en la erección de la Vicaría “Nuestra Señora de Guadalupe”, junto a fray Romeo Tovar, quienes expusieron el caminar histórico de la Orden.

 

El 24 de septiembre de 1976 vino a Guatemala fray Alberto Ghinato. Su formacion académica le abrió paso en atender las etapas formativas desde sus inicios. Pero traía un sueño, y es ver concretizado un centro de estudios teológicos. El proyecto tuvo el apoyo del Ministro General. Y en 1982 se abrió la casa de estudios en Panamá, Miraflores. En la primera tabla de familia de enero de 1984, fray Juan A. Candray es enviado como Maestro de los estudiantes de teología a Panamá, donde se abrió este centro de estudios internos. Fue otro período muy importante para la nueva entidad franciscana, pues se realizaba un sueño para desarrollar nuestro propio pensamiento. Esta iniciativa también surgió con el apoyo de los misioneros en Panamá, motivado desde las casas de formación y religiosos mayores. El Arzobispo McGrath secundó esta iniciativa. Fray Alberto Ghinato se entregó de lleno. En este tiempo se daban pasos de gigante, siendo fray Damián Muratori, quien por su juventud y entusiasmo le daba orientación a esta joven provincia.

 

En 1992, Fray Juan Antonio es enviado a la parroquia de Nuestra Señora de los Angeles en Sonsonate, El Salvador como superior delegado.

 

En 1993 aparece como superior delegado en la casa parroquial de San José, Berlín, El Salvador.

 

En 1994 fray Juan es enviado como guardián y rector de la iglesia “Mater Dei” en Santiago de María.

 

En 1995 vive el año sabático en Colombia y Brasil. Cuando vino a Brasil, fue acogido en la provincia de la Inmaculada Concepción. Pasó un tiempo de casi cuatro meses. La experiencia que pidió fue vivir en un hospital de leprosos, en Rio de Janeiro. Estaba este servidor en ese tiempo en San Pablo, cuando vino a visitar esta fraternidad. Me compartió con mucha alegría esos momentos que vivió con esa fraternidad donde se servía a los predilectos de san Francisco. El último momento que vivió con los leprosos fue, que para despedirlo, lo invitaron a visitar el monte donde está la imagen del Cristo del Corcovado. Al llegar nuevamente a Centroamérica su destino fue la fraternidad de Santa Rosa, en san Carlos, Costa Rica, aquí solamente un año.

 

En Noviembre 1996 viene una nueva tabla de familia, y en el período 1997-1999, fray Juan es enviado a la fraternidad de Santiago de María, Usulután, con el oficio de Guardián, Rector de la Iglesia, encargado de la casa de retiro y vice-maestro de los postulantes.

 

Por un corto tiempo es enviado a las obras sociales, del Hermano Pedro en Antigua, pero para el período 2001-2005 es enviado nuevamente a Santiago de María como Guardián, donde permanece un largo tiempo, para continuar con proyectos que ha venido impulsando, como la clínica naturista que funcionaba en la casa, también le daba atención espiritual al seminario diocesano de Santiago de Maria.

 

Para el periodo 2006-2008, es enviado a La Palma, Chalatenango. Y ya para el periodo 2009-2011 entra nuevamente a formar parte de la fraternidad de Santiago de Maria. Pero al ser revisada la tabla de familia en 2011, se le solicita ir a San Buenaventura donde permanecerá hasta el 2013. Fray Juan Antonio comienza a tener manifestaciones de ciertos problemas de salud. Por ello es trasladado con todos los frailes mayores a la casa de Santa Elisa, donde funcionara la enfermería provincial después de haber servido San Buenaventura como enfermería, siempre de manera temporal en ambos lugares. Pero durante el tiempo que estuvo en San Buenaventura, va a persistir en tener su clínica de salud, donde ofrecería medicina alternativa. Gracias a la comprensión de los hermanos, ocupo una sala de la parroquia, y ahí instaló su consultorio en el cual tenía lo necesario para ofrecer. Siempre consideró que la salud integral es un derecho para todo ser humano y cristiano esto lo asumió como una opción de vida. Su último gesto fue haber conseguido una camionetilla para asistir a los enfermos, la cual quedó como su ultimo esfuerzo. En septiembre de 2017 tuve la oportunidad de verlo en la enfermería del Perpetuo Socorro en Antigua. Así me despedí de mi Buen Hermano. Que descanse en paz. Estas notas las escribo desde la misión de Haiti, para agradecer todo su aporte a nuestra la Provincia y la amistad que nos unió todos estos años.  

 

 

Fray César Humberto Flores OFM

Noviciado, Lilavois. Haiti. Noviembre de 2017.

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