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Sobre Nosotros

El 6 de Junio de 1987 la Orden, bajo la autoridad de Fr. Jon Vaugh, Ministro General, erigió como Provincia nuestra entidad que siguió rigiéndose por los documentos elaborados durante la Vicaría. La Provincia inicia bajo el gobierno elegido el año anterior y cuenta con 360 hermanos entre ellos 155 hermanos de profesión solemne y un obispo, distribuidos en 50 fraternidades, destacando el trabajo parroquial, pero en vistas a abrir caminos en fraternidades insertas en medios populares y zonas de conflicto.

 

© 2017 por Fr. Henri Morales. Curia Provincial, Frailes Franciscanos.

HISTORIA DE LA EVANGELIZACION EN HAITI

September 7, 2017

Fr. César H. Flores, OFM.

 

La Vª Conferencia del  CELAM que dio como fruto el Documento de Aparecida, el cual fue celebrado en mayo de 2007, en Brasil, se propuso como tema de fondo impulsar una evangelización inspirada en el tema: “Discípulos y misioneros de Cristo, Camino, Verdad y Vida, para que nuestros pueblos tengan vida en Él”. Después de esos más de 500 años de la primera evangelización, nosotros nos preguntamos hoy, cómo se dio esa experiencia de estas culturas en el primer encuentro con el cristianismo. Es importante no perder de vista la memoria de estos acontecimientos que se fueron desarrollando con personas concretas, con culturas diferentes, con lenguas y expresiones propias de estos pueblos. “Conocer los valores culturales, la historia y tradiciones de los afroamericanos, entrar en diálogo fraterno y respetuoso con ellos es un paso importante en la misión evangelizadora de la Iglesia” (DA 532). Pero lo que nos interesa hoy es acercarnos a la isla La Española que fue la primera en descubrirse, y que por los hechos históricos que se fueron dando, se dividió en dos Repúblicas, la de Haiti y la República Dominicana. Es importante entrarle a la Historia de Haiti en concreto, una isla que tiene sus ricas tradiciones, costumbres, lengua, religión, danzas, con su característica geografía llena de montañas y su gente muy alegre y trabajadora. Los franciscanos nos hemos insertado en la vida de este pueblo, es importante pues conocer su historia, por lo cual aclaro que no soy un historiador.

 

     a.  ¿Quiénes eran los pobladores de la Isla antes de 1492?

El grupo tribal que habitaba la isla de Bohío, o Quisqueya, eran los Taínos de la raza de los “pieles rojas” (peaux rouges). La población era de un millón doscientos mil habitantes.

 

Los Taínos habían organizado la isla en cinco cacicazgos, cada uno con la propia organización económica-política-cultural y religiosa. Ellos vivían de la caza, de la pesca y del cultivo de la mandioca. También vivían alertas contra los ataques de los “caraíbes” que habitaban las islas vecinas. Poseían su religión en que le daban culto a los espíritus. Fue una cultura que no logró a desarrollar una civilización en todo su esplendor a semejanza de las culturas del continente que ya conocemos.

 

     b.  ¿Qué sucedió después de los períodos entre 1492 hasta 1804?

“El 5 de diciembre de 1492, Cristóbal Colón descubre la isla que se llamaba Haití, Quisqueya o Bohío. Él prefirió llamarle La Española. El primer acto que hiso fue plantar una cruz, simbolizando así la toma de posesión en este tiempo.

 

Un segundo viaje de Colón fue en 1493, en ese momento vino acompañado del padre Bernard Boyle, un monje benedictino, quien ocupó el cargo  de vicario apostólico en la isla, con una docena de religiosos de diversas Ordenes. El 6 de enero de 1494 se celebró la primera misa.

 

Desde 1496, la isla La Española comenzó a ser evangelizada por religiosos Jerónimos y franciscanos. Los franciscanos fueron los que primero se establecieron a partir de 1502, seguidos mas tarde por los dominicos.

 

La población Taína se redujo a un grupo muy pequeño, debido a un sistema esclavista, de mal trato hacia los naturales, que implantaron los mismos soldados, comerciantes, y otras categorías de grupos españoles. El Papa Alejandro VI, “(11 de agosto 1492-18 agosto de 1503) (Rodrigo Borgia), de nacionalidad española se apodera del proyecto de expansionismo español” [1]  por medio de la bula “Inter Caetera” del 19 de junio 1493 “llamada la Bula de demarcación junto con la bula Eximiae devotionis, del 28 de junio de 1493”[2] abala el dominio de estas tierras conquistadas.

 

“En la primavera de 1494, el Capitán Alonso Ojeda recorre el interior del país, hiso prisioneros a un grupo de naturales que no le obedecieron, los llevó delante de Cristóbal Colón y este ultimo los mandó ejecutar. El mismo Colón, en su ansia por el Oro, se dirige hacia Cibao, con cuatrocientos hombres y construye la fortaleza de Santo Tomás, nombre escogido para  responder a aquellos que dudaban de su capacidad de esta empresa. Dentro de esta campaña más de cinco mil indios son capturados, trescientos son hechos esclavos y enviados a España. Es así como va a comenzar el genocidio de los indígenas y de esta manera se va a comprender el aspecto violento de la conquista” [3]

 

 Y en 1537 el Papa Paulo III pide que los naturales no sean privados de su libertad ni obligados a ser cristianos. Pero 20 años más tarde ya se habían exterminado cerca de un  millón de taínos. Por ello la historia recuerda a los dominicos instalados en la isla, que en aquel año de 1511, para el primer domingo de adviento, lanzaron una fuerte denuncia contra las atrocidades que los conquistadores venían haciendo con la población indígena.

 

Pero desde 1492 hasta 1804 sucede el vergonzoso sistema esclavista en toda la isla. En la cual la misma iglesia católica no dejó de implicarse en este penoso papel de justificar y apoyar esta forma de exponer a los naturales al servicio de un sistema esclavista, y más tarde a los grupos de africanos importados a la fuerza de su territorio africano.

 

     c.  Organización de la Iglesia Católica

Diez años después del descubrimiento de la isla, se comenzaron a establecer las sedes episcopales a solicitud de la reina Isabel. Esta solicitud fue acogida por medio de la bulla “Illis fulciti praesidio” del 13 de noviembre de 1504. De esta manera se ejecuta la decisión papal de establecer las primeras sedes episcopales de las Indias Occidentales situadas en la isla La Española. Los obispados se fundaron en un primer momento en Hijuada, dentro de la región de Xaraguá, con Santa María de la Vera Paz por sede; el obispado de Magua dentro de la región del  mismo nombre con Larez de Guaba por sede; y el obispado de Baijua, dentro de la región de Baynoa, con la Concepción de la Vega por sede”. Solo que estas sedes fueron sustituidas más tarde por las que fueron creadas por la bulla del 8 de agosto de 1511 del Papa Julio II quien creó la de Santo Domingo y la de Concepción de la Vega en obispados sufragáneos de Sevilla (España) y en febrero de 1545, Santo Domingo fue erigida en Arzobispado por el Papa Paulo III con la bulla “Super Universas” con derecho de ser sede primacial bajo el título del Nuevo Mundo. Gracias a la labor de los primeros misioneros la presencia del cristianismo fue creciendo en la isla.

 

     d.  Los primeros misioneros franciscanos.

Se cuenta que los primeros franciscanos que llegaron a la isla fue en el segundo viaje de Colón. Estos frailes que registra la historia son: fray Juan de la Deule y fray Juan de Cousin. Ellos eran hermanos legos, procedentes del convento de Ath, en la actual provincia belga de Hainaut.

 

Estos religiosos regresaron a España, pero nuevamente volvieron a la isla en 1500, esta vez con otros frailes, entre ellos: fray Juan Robles, fray Juan de Trasierra, fray Francisco Ruiz y el otro que probablemente era fray Juan de Baudin.  Estos religiosos contaban con el apoyo del Cardenal Cisneros. Ellos traían autorización para defender a los naturales del lugar ante la fuerza militar de los españoles, quienes trataban como esclavos a los habitantes. La labor evangelizadora de estos frailes obtuvo sus resultados, pues al informar al cardenal Cisneros, le decían entre otras cosas que “se habían bautizado más de dos mil almas”.

 

En 1502 es el año que vienen a la isla un fuerte batallón de frailes. “Impresionante tanto por el número de religiosos como por su equipaje. El gobernador Nicolás de Obando les asignó en la ciudad de santo Domingo un amplio solar en el lugar que hoy ocupan las ruinas del convento y de la iglesia de san Francisco. Allí comenzó a levantar fray Alonso de Espinar el primer convento del nuevo mundo y, un poco, más abajo, ayudó a construir el primer hospital, el de la Concepción”.

 

En 1505 a petición del ministro general fue erigida formalmente la provincia  con el nombre de la Santa Cruz de las Indias. La provincia de la santa Cruz amplió su labor pastoral por esos vastos territorios, mientras tanto, más misioneros venían llegando a la isla. En 1512 el provincial fray Alonso de Espinar reclutó en España unos cuarenta frailes. Pero en mayor medida fueron buscando de salir a otras islas o al continente. “La isla de santo Domingo se convirtió  en una especie de cabeza de puente o rampa de lanzamiento de misioneros para nuevas tierras”.

 

Desde los inicios de la Conquista se dieron señales de sometimiento y prácticas esclavistas hacia los indígenas por parte de los encomenderos. Los misioneros franciscanos se opusieron a estos métodos, optando por el modo persuasivo, cercano y pacífico.  

  

De 1520-1820. La provincia de la santa Cruz en santo Domingo mantuvo un número considerable de hermanos, pero por un período corto, debido a que los frailes no se sentían muy a gusto en la isla. Sentían el deseo de viajar a otros conventos y establecerse en nuevas misiones de América.

 

En 1568 moraban en el convento de santo Domingo unos treinta religiosos, pero más tarde en 1578 el convento estaba medio deshabitado. Aunque se hicieron esfuerzos por traer más misioneros de España, esto no solucionó nada. En 1576 bajó la provincia a categoría de Custodia, y estuvo bajo la dependencia de un Comisario que venía de España cada tres años. La sede de la provincia se trasladó a Caracas. Esta situación de ver hermanos que preferían salir a los conventos de Indias se mantuvo por muchos años.

 

En 1793 cuando se fue viendo la presencia de los franceses, “el convento se convirtió en hospital y dos años más tarde los franciscanos abandonaron la isla”.

 

En los años 1816 y 1820 se hicieron esfuerzos por restaurar la comunidad, pero al desaparecer la provincia, desaparecieron de santo Domingo los franciscanos. Uno de los últimos que se tenga noticias fue fray Juan Antonio Hernández, fallecido en 1824. Fue párroco por dos años en Moca.

 

Según los datos históricos, la presencia de los franciscanos en la isla tuvo su residencia central en ciudad de santo Domingo. No se contó con más conventos. Y cuando se habla de la provincia de la santa Cruz, se está refiriendo al único convento que contaba con una treintena de frailes. El convento sufrió muchos ataques sea por la naturaleza como por la inestabilidad social y política. El final del convento fue cuando en 1793 “con ocasión de la guerra con Francia el convento se convirtió en hospital. Durante la guerra haitiana se montaron desaprensivamente cañones en el remate del templo y sus bóvedas se hundieron”.  Desde esa época el convento nunca volvió a recuperar su esplendor original, ni mucho menos el derecho de ser habitado por los franciscanos. [4]

 

     e.  El período francés.

En este sub-tema nos vamos a referir a las causantes que provocaron que la isla de Quisqueya se repartiera en dos. Resulta que hacia el 1630 un  grupo de Filibusteros franceses se instalaron en la isla “La Tortue”, que es una pequeña isla al lado del territorio haitiano. Estos piratas franceses se fueron estableciendo poco a poco en la parte occidental de la isla de Haiti y comenzaron a vigilar a los españoles. Antes que esta isla se volviera territorio francés, el rey pidió que todas las islas fundadas en América, pertenecieran a la religión católica, y es de esta manera que se enviaron sacerdotes y se construyeron iglesias.  La parte de santo Domingo no quedó afectado por la influencia francesa, pues los españoles habían dejado una fuerte estructura y organización eclesiástica. Los religiosos ya estaban viviendo en sus propias iglesias. Antes que los capuchinos llegaran a la isla, el ministerio de los sacerdotes no estaba sujeto a una organización eclesiástica. Los primeros sacerdotes que ofrecieron sus servicios eran los capellanes de los barcos. Su labor pastoral consistía en celebrar la misa y asistir a los enfermos. La influencia de los sacerdotes careció en sus inicios de organización. Muchas veces venían de diferentes familias religiosas sin la debida obediencia, otros eran apóstatas de órdenes religiosas, sacerdotes seculares sin cartas dimisorias, capellanes que desertaban de los barcos.

 

Para ponerle un poco de remedio a esta situación anormal, la colonia fue dividida en dos prefecturas apostólicas: la del Norte y la del Sur, confiada a una Orden diferente. No habían sacerdotes seculares. Algunos carmelitas cuya labor estaba en función de sus propios intereses, y que carecía del apoyo de la Orden.

 

Fueron los Capuchinos como Orden religiosa que se establecieron como la primera forma de ministerio organizado que va del 1681-1703. Es en esta época que se elabora y publica “Le Code Noir” (este conjunto de leyes fue aprobado por el rey Luis XIV en marzo de 1685, con el objetivo de llevar a cabo el trato y la conversión de los negros). Le Code Noir de 1685 hiso del sistema esclavista un sistema cristiano y del cristianismo la religión oficial de santo Domingo.   

 

El único elemento que fue observado de estas leyes fue el rito del bautismo, con el cual se creía que el esclavo ya era un converso. Pero en verdad no había respeto ni para el sacerdote, ni lo sagrado. A pesar de la organización eclesial que se tenía, había negligencia, falta de pudor por parte de los colonos de la isla. En 1681 precisamente un capuchino y varios sacerdotes seculares desembarcaban en 13 capillas. En medio de todo, la mayoría de estos sacerdotes eran comerciantes o apostatas salidos de sus conventos por su libertinaje. Esto obligaba, en el curso de esta década, de poner en su lugar una nueva organización religiosa con dos misiones en santo Domingo.[5]

 

Hay que tener en cuenta que la misión de la iglesia en el territorio francés fue asumido por la corona. De hecho “la presencia franciscana en la parte septentrional de la isla de santo Domingo” lo que es hoy Haiti, estuvo atendido por los capuchinos que vinieron de Francia. Pero fue el 29 de noviembre de 1704 que el Rey Luis XIV autoriza sustituir la presencia de los capuchinos por la comunidad jesuita. “Según el padre Jean Baptiste le Pers SJ, estos misioneros capuchinos debieron enfrentar insoportables  dificultades de adaptación.  El cansancio y las enfermedades acompañaron a un buen número de ellos. Todos ellos eran franceses y vinieron en su mayoría de la provincia de Normandía. Los motivos por los cuales los capuchinos fueron sacados por orden expresa del Rey fue por “la incapacidad de los capuchinos de Normandía de seguir enviando en mayor número de religiosos a Santo Domingo”[6].

 

La expulsión de los capuchinos del territorio haitiano por parte del Rey Luis XIV, trajo consigo la entrada de los jesuitas. En 1731 la misión de jesuitas es elevada a Prefectura Apostólica, pero en 1761 una detensión del reglamento del Consejo de Cap reprochaba o acusaba a los jesuitas por su excesiva atención hacia los negros. “Se les acusaba de servirse de los dogmas religiosos que ellos predican por debilitar las relaciones de dependencia sobre la cual se sostiene el orden colonial. Ellos fueron expulsados en 1763”[7].

 

Hacia el  1683 cinco dominicanos desembarcan en Leogane, les Sources, Grand Goave. Desde 1703 a ellos se les encargaron todas las parroquias fundadas o por fundar en L´Artibonite au Cap Tiburon. Una segunda misión de los dominicos y Jacobinos fue en la región del Oeste y el Sur en la cual los dominicanos sucedieron a los sacerdotes seculares.

 

Después que los jesuitas fueron expulsados en 1763, los esclavos comenzaron a organizarse. Esta organización se fue reforzando debido a que los clérigos estaban desarticulados y los religiosos habían sido convocados por orden expresa del Rey en Francia. Esta situación va a coincidir con la Revolución de 1789, la cual es bien recibida en las colonias. Es en Santo Domingo donde se comenzó a gestar la Revolución, con los personajes que la historia recoge, estos son: Jean Jacques Dessalines, Alexandre Petion, Henry Christophe. Ellos protagonizaron la revolución haitiana que ofreció a 540.000 esclavos la libertad. Esto iba a permitir que se lograra la proclamación de la independencia de Haiti el 1 de enero de 1804 [8]

 

     f.  EL PERIODO HAITIANO.

 Es en 1804 que se da el triunfo de la Revolución de los negros en Santo Domingo y la proclamación de la independecia. El territorio haitiano retoma su antiguo nombre indígena de Haiti. De esta forma se quiere sepultar todo lo que haga recordar de forma odiosa el antiguo sistema esclavista de asesinatos, destrucción, incendios. Sin embargo las nuevas autoridades reconocieron la Iglesia y se pusieron de acuerdo ambas instituciones.

 

El nuevo jefe del país, Dessalines, se puso al frente de la iglesia. En este caso significaba, que la autoridad civil dispensaba a los párrocos, usurpando la autoridad eclesiástica. Dessalines nombró el párroco de Puerto Principe, un sacerdote negro de nombre Félix, al que le pidieron que celebrara misas y administrara los sacramentos. Él asumió otras tareas eclesiásticas.

 

Un poco más tarde Dessalines fue asesinado en Puerto Rouge  y el país se divide: una monarquía en el Norte con Cristophe  por rey y Le Cap como capital y una República que comprendía el Oeste y el Sur con Petión como presidente y Port au Prince como capital.

 

Es en esta coyuntura de división y confusión que los grupos protestante tienen entrada en el país. Pero al mismo tiempo, el Estado abre diálogo con la Santa Sede para fundar nuevas diócesis.

 

En 1821 Roma busca de acercarse  de manera activa. Con el presidente Boyer, a través de su portavoz, se comienzan las negociaciones para un Concordato, el cual va a ocupar 40 años para hacerse realidad.

 

Los historiadores han querido considerar siempre la situación de la iglesia en Haiti a partir de la independencia como una época de cisma. Este cisma que sucedió desde el año 1804 hasta la firma del concordato (1860) fue porque los diferentes jefes de Estado se introdujeron en los oficios propios  de las autoridades eclesiásticas, negándoles todo tipo de función. Esta acción se debía a que las autoridades civiles continuaron con el antiguo esquema del “Patronato regio” y que se confirmarán por los artículos 4y5 del Concordato de 1860.

 

El sistema del Patronato fue instaurado por el Papa Alejandro VI mediante las bulas “inter cetera” de 1493 y “Eximia devotionis sinceritas” de 1501.

 

En el caso de la iglesia en Haiti, ¿Cómo siguió influyendo  esta doctrina? La iglesia en Haiti presentaba  una especie de contradicción en su organización interna, debido al “Patronato”. La subordinación de la Iglesia al Estado no significa un cisma. Es consecuencia más tarde de un Estado de hecho. Si la autoridad civil se ocupó de cambiar y poner párrocos, de intervenir en los asuntos del culto, hay que ir atrás, para poder entender que en los inicios de la colonización donde todos los privilegios estaban acordes en ese sentido a las políticas de España.

 

Pero antes del periodo haitiano, tenemos que los sacerdotes no poseían una vida ejemplar. En Santo Domingo “mostraban una conducta indecente en todos los sentidos, al punto que los ciudadanos y los negros perdieron todos los sentimientos religiosos que los jesuitas les habían enseñado”. El 30 de diciembre de 1792 por orden de la Asamblea Legislativa se suprimieron las prefecturas apostólicas en las colonias francesas. Entre los jefes de Estado haitianos no hubieron quienes usurparan la juridicción eclesiástica. Es así como el cisma pretendido en la iglesia no se remonta al período haitiano, sino al período colonial. Hablando de la Iglesia católica en esta época, será honesto decir que sus ministros eran poco numerosos, las pasiones sobre exaltadas, los representantes de la jerarquía eclesiástica ausentes e indignos de la autoridad de la cual estaban revestidos”[9] . Es así como se puede entender la situación de la Iglesia inmediatamente después de haber salido de ese período colonial y en los inicios de la liberación del pueblo haitiano de la esclavitud, en donde la iglesia no tuvo ningún papel profético, que denunciara, ni defendiera a estos grupos de africanos traídos por la codicia de los comerciantes y con aprobación de las monarquías tanto de Francia como de España.  

 

Pero la gran pregunta que se levanta es si en realidad hubo un cisma en la iglesia católica de Haiti después del período colonial. La respuesta es que no hubo tal cisma. Lo que sucedió es que las nuevas autoridades no entendieron los límites de su jurisdicción, y por eso hubieron abusos. Los responsables del nuevo gobierno, desde Toussaint-Louverture, buscaban de tener un intercambio con la Santa Sede. Mas tarde se pusieron en camino hacia la Roma en 1823 Christophe et Petion. Es decir que los nuevos gobernantes de la nueva nación se ocuparon ello mismos por buscarle solución y plantearse los nuevos retos de la población liberada. Boyer le escribió al Papa Leon XIII para pedirle que Monseñor Valera, arzobispo de Santo Domingo, se ocupara de la jurisdicción de Haiti, por lo que el Papa accedió, nombrándolo Delegado Apostólico, y este puso un Vicario General para administrar el país. Cuando fallece Monseñor Valera en 1833, el obispo de Charleston es nombrado como Delegado Apostólico, con la potestad de firmar un Concordato.

 

Se puede concluir que no hubo tal cisma, hubo buena voluntad por parte del gobierno haitiano y la Santa Sede. “Con el concordato, la Iglesia se re-organizo y pudo restablecer un cristianismo según el modelo francés”[10] .

 

CONCLUSIÓN. 

En todo este resumen de la historia de la Iglesia en Haiti, y la presencia franciscana, se puede llegar a la conclusión que la isla en sus inicios fue objeto de la codicia de las potencias colonialistas. Los grupos europeos que jugaron un papel en todo este embroyo, no poseían ninguna profesionalidad, ni tampoco se identificaban con las enseñanzas de Jesucristo, todos eran aventureros, que después fueron respaldados por los reyes por contar con nuevas tierras y más poblaciones. Mientras tanto las víctimas, primero las poblaciones indígenas desaparecieron por la fuerza y los trabajos forzados que los sometieron, y en seguida, la importación de habitantes africanos que también fueron traídos violentamente, vendidos a sus nuevos amos europeos, explotados y tratados sin ninguna piedad ni compasión. Vemos que la manera de haberlos introducido al cristianismo a los esclavos, fue a través de un Decreto para Negros, en el cual se dictaba la norma para hacerlos cristianos. Si ya en la parte de la isla que quedo en manos de españoles la iglesia jugó un papel menos triste, en la parte que se adjudicaron los franceses el envío de misioneros fue pobre, algunas veces de mala calidad, por el mal testimonio y la poca atención hacia los esclavos. A excepción de los misioneros jesuitas. De manera furtiva hemos entrado al período de la independencia, sin mayores detalles, pero se ha podido conocer un poco el modo cómo se fueron dando los primeros pasos para que la nueva Republica estableciera relaciones con la Santa Sede, la cual fue la primera en reconocer su Independencia. Para la Iglesia de América, la historia de las comunidades Afro, ha sido totalmente ignorada, como borrada de la memoria, nos corresponde retomar y dar a conocer el largo camino de sometimiento, esclavitud, resistencias, lucha por la vida, victimas, mártires, héroes, y como fruto toda una cultura que no se resigna a morir. Más adelante seguiré con la parte que sigue del período de la independencia hasta tocar el humilde y sencillo aporte franciscano desde nuestra provincia Nuestra Señora de Guadalupe.

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

  1. V Conferencia General del CELAM. Aparecida, Brasil, mayo. 2017

  2. KAWAS, François, SJ. Sources Documentaires de L´Histoire des Jesuites en Haiti. Collection : Histoire et Societé.

  3. BLOT. Louis Gabriel. L´Eglise et le Système Concordataire en Haiti. Ottawa. 1990.

  4. SMARTH. William. Histoire de L´Eglise Catholique d´Haiti 1492-2003. V.1. CIFOR. Haiti. 2015.

  5. AA.VV. Les TKL et la nouvelle evangelisation. Ed. Les Natales. P.au P. Haiti. 1992.

ERRASTI. Mariano, OFM. Presencia franciscana en la isla de Santo Domingo. En el 25 aniversario del retorno de los franciscanos 1962-1987.

 

 

 

Referencias

 

[1] SMARTH, William. Histoire de l´Eglise Catholique d´Haiti 1492-2003. Vol. 1. CIFOR. Pg.165

[2] Ibidem pg. 165.

[3] Inidem. Pg. 169

[4] ERRASTI, Mariano. OFM. “Presencia franciscana en la isla de santo Domingo”. Paginas consultadas 5-11.

[5] BLOT. Louis Gabriel. « L´Eglise e le Système Concordataire en Haiti ». pgs  93-94

[6] FRANÇOIS, kawas SJ. “Sources documentaires de L´Histoire des jesuites en Haiti. Aux XVIIIe et XXe S. pg.29

[7] BLOT. Louis Gabriel. Ibidem. Pg.95

[8] IBID. Pg. 96-97

[9] BLOT, Louis Gabriel. L´Eglise et le sistéme concordaitaire en Haiti. Ottawa.1990. pg. 99

[10] IBIDEM. Pg100. 

 

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